Un día después de que se anunciara en La Habana, a manos del presidente Juan Manuel Santos y del máximo jefe de las Farc, alias Timochenko, el acuerdo en materia de justicia transicional, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia ratificó la conexidad del delito de narcotráfico con el de rebelión.
El alto tribunal precisó que el asunto se circunscribe a 'cuando esa actividad ilegal -la del tráfico de estupefacientes- ha sido cometida para financiar organizaciones insurgentes'.
Este pronunciamiento se da cuando, tras los anuncios en materia de la jurisdicción especial para la paz, una de las discusiones era la de si el narcotráfico que perpetraron las Farc podía considerarse o no como un delito conexo a delitos políticos como los de rebelión.
Advirtió así mismo la sala que esta circunstancia no es un obstáculo para la extradición de integrantes de los grupos alzados en armas bajo el actual ordenamiento jurídico colombiano.
Concretamente, la Corte Suprema se pronuncia al respecto al emitir concepto favorable a la solicitud de extradición de Juan Vicente Carvajal Isidro, alias Misael, quien presuntamente actuó como director financiero del Frente 10 de las Farc.
'No hay impedimento'
Para el máximo tribunal de la justicia ordinaria, 'no existe impedimento constitucional ni legal para la extradición solicitada por el Gobierno de los Estados Unidos' debido a que, según la acusación de la Corte para el Distrito Sur de Nueva York, los actos que habría cometido el sindicado traspasaron las fronteras nacionales y lo podrían comprometer con delitos de tráfico de estupefacientes desde el 2003 al 2011 y concierto para delinquir desde 2009.
Y agregó la corporación que 'teniendo en cuenta que Carvajal Isidro al parecer recolectó en nombre de las Farc pagos conocidos como ‘impuestos’ de productores de cocaína que operaban en áreas controladas por dicho grupo insurgente, lo que ello evidencia es la conexidad del tráfico de estupefacientes con la rebelión'.
'La mejor noticia'
El presidente Santos, en un mensaje enviado al 52 Congreso Anual de la Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio, en Cartagena, dijo que 'acabar con el conflicto es la mejor noticia para Colombia, y eso incluye al comercio y los empresarios'.
Al manifestar su gratitud a Confecámaras por 'el decidido respaldo a la paz', recordó el mandatario que 'ahora la paz tiene plazo cierto, y la justicia -que era tal vez el principal escollo para lograr un acuerdo final- tiene unas bases para garantizar la no impunidad, tal como lo habíamos ofrecido'.
Por último, anunció que 'sin ese lastre que hemos llevado por 50 años', el país podrá desarrollar al máximo su potencial de crecimiento, turismo, inversión y generación de empleo, y en ese sentido, 'será muy valioso el papel de las cámaras de comercio como impulsoras del desarrollo regional y promotores de una justicia más ágil y amigable, como la que se logra a través del arbitraje y, sobre todo, la conciliación'.
Es un golpe de Estado
El expresidente y senador Álvaro Uribe puso de presente desde la capital bolivarense que en los acuerdos en materia de justicia que presentaron el Gobierno y las Farc en La Habana, 'nada se habla de exigirle a las Farc, el tercer grupo terrorista más rico del mundo: la entrega de su dinero'.
El líder opositor del Centro Democrático rechazó el hecho de que los integrantes de ese grupo armado ilegal 'van a hacer parte del Congreso, a pesar de ser responsables de atrocidades'.
Reiteró, igualmente, que los militares 'no tienen un tratamiento digno como corresponde a las fuerzas de la democracia, se les pone en igualdad de condiciones con las Farc, se les somete al mismo mecanismo espurio de justicia'.
Sentenció el parlamentario que 'el Gobierno quiere imponer todo esto con un golpe de Estado, simplemente aprovechándose de una mayoría parlamentaria inconsultamente con el pueblo para violar la Constitución'.
Finalmente, el exmandatario criticó las manifestaciones de apoyo del secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, para la mesa de Cuba.
'Deploramos que aplauda un acuerdo que da impunidad al grupo terrorista de las Farc, impunidad que Estados Unidos nunca le daría a Al Qaeda. Y los colombianos hemos sufrido a las Farc tanto más como los norteamericanos han sufrido a Al Qaeda', dijo.
Entre tanto, el senador del CD Jaime Amín calificó como un Caballo de Troya cargado de buenas intenciones el acuerdo.
'El marco de impunidad que se asoma es evidente: habrá indulto y amnistía para el narcotráfico como delito conexo, y lo más grave de ellos es que los operadores judiciales en Colombia ya están validando ese Frankestein', afirmó.
Acuerdo será analizado
La fiscal general de la Corte Penal Internacional (CPI), Fatou Bensouda, afirmó que revisará en detalle y analizará cuidadosamente las disposiciones acordadas entre el Gobierno y las Farc para la creación de una Jurisdicción Especial para la Paz en Colombia.
Bensouda señaló en un comunicado que Bogotá y las Farc tomaron un 'paso significativo hacia el fin del conflicto armado' con el acuerdo sobre justicia transicional rubricado el miércoles en La Habana por el presidente Juan Manuel Santos y el máximo líder de la guerrilla, Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko.
'Cualquier factor a la justicia como un pilar fundamental para una paz es bienvenido por la Fiscalía', indicó.
Lo que viene
Restan en el proceso, durante los seis meses que quedan, definir detalles referentes a los temas del cese bilateral, la dejación de las armas y la refrendación popular de los acuerdos.
En La Habana, se sabe, trabajan dos subcomisiones técnicas que abordan, cada una, los temas del fin del conflicto -al que está adscrito el cese- y el de justicia transicional, del que quedaría afinar detalles, por los avances presentados esta semana.
El cese bilateral ha sido, junto con el de justicia, otro de los temas más polémicos en la negociación por la poca credibilidad que tienen las Farc.
Frente al desarme, se habló ya de que se dará 60 días después de la firma del acuerdo final, y deberán esclarecerse las condiciones en que se daría la denominada dejación de las armas, sobre la que los negociadores oficiales han afirmado que se trataría de un acto de entrega a un país o ente multilateral.
A la guerrilla le preocupa tras este requisito la historia sangrienta de los más de 3 mil asesinatos que sufrieron partidos de izquierda y reinsertados de grupos guerrilleros en décadas pasadas, a manos de grupos paramilitares y de narcotráfico, amangualados con fuerzas estatales y políticas.
Sobre este tema, el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, dijo ayer: 'el método, la manera de lograr esa dejación de armas se discute, pertenece al Punto 3, en parte estamos iniciando a entrar en esa discusión, no ha terminado, hay distintos sistemas en el mundo, pero en todo caso sobre la base de la garantía, de la transparencia, que implica que no habrá armas en poder de las Farc, y que no habrá combinación de formas de lucha, y que no se podrá hacer política en Colombia con el uso de la violencia y de las armas'.
Finalmente, se deberá pactar el asunto de la refrendación popular de los acuerdos, es decir, el mecanismo a través del cual los colombianos dirán si están de acuerdo o no con lo acordado.
En las palabras de De la Calle ayer desde Cuba: 'lo que falta básicamente corresponde más a decisiones que a textos. No es tanto la construcción de una palabra tras otra, sino la toma de decisiones que ya empezaron a tomarse ayer. Primero, unas bases acordadas en materia de un sistema de justicia, ya existen esas bases. Segundo, la finalización del conflicto, el llamado punto tres de la agenda. La dejación de armas, que ya ayer obtuvo una fecha determinada a partir de la firma del acuerdo. Por último, un compromiso que nunca hemos eludido desde el Estado y es brindar garantías para los que dejen las armas y se reincorporen a la vida civil. Realmente esa es la radiografía de las decisiones que hay que tomar y nosotros creemos que realmente es posible, aparte de que ayer recibimos instrucciones, ambas delegaciones, como usted lo dice de pisar el acelerador y vamos a continuar trabajando arduamente, sin descanso para que ese plazo sea realidad'.




















