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El titulo es:Los juegos, clave para prevenir el matoneo

Los juegos, clave para prevenir el matoneo

"Mediante el juego, los padres de familia pueden contribuir a preparar a sus hijos para que enfrenten los conflictos de la manera más asertiva posible, es la recomendación de los especialistas.

Los niños que crecieron en las décadas de los 70 y 80 se la pasaban pateando el balón en la cancha del colegio o en la cuadra hasta largas horas de la noche, no tenían tiempo para pensar en hacerse daño unos con otros. Tampoco, las niñas que dibujaban ‘la peregrina’ en los patios de las escuelas para jugar con sus compañeras. O los que brincaban la cuerda o se divertían con ‘la lleva’, ‘el escondido’ o ‘Cuatro, ocho y doce’.

En últimas, si de esos juegos surgían rencillas, lo máximo que hacían era citarse después de clases a pelear ‘a puño limpio’, pero de allí, no pasaba.

¿Ustedes adolescentes de hoy, quieren saber cómo más se divertían los pelaos de esa época? Hablen con sus papás y tíos e indaguen si en ese momento hablaban de matoneo o bullying.

¿Saben por qué? Porque en los juegos se estrechaban lazos de amistad y de noviazgo. Esas largas tertulias en los patios de los colegios se trasladaban a la cuadra del barrio.

Y aunque había peleas y enfrentamientos, esa conducta reiterada de maltrato psicológico, verbal o físico de un menor por parte de sus iguales, ha venido creciendo de manera preocupante a lo largo de muchos años en Colombia. Pero lo más preocupante es que en el país no hay cifras oficiales por el miedo de los niños y adolescentes a denunciar el maltrato.

Para especialistas, en un alto porcentaje, la conducta social es aprendida y se va conformando a lo largo del ciclo de vida tras un largo proceso de socialización.

María Clara Rodríguez, psicóloga de la Universidad de Los Andes con Magíster en Investigación y Evaluación Curricular de la Universidad Pedagógica Nacional sostiene que el mundo actual nos exige disponer de mayores competencias para resolver las dificultades propias de la convivencia, en la cual el problema no es que los conflictos se presenten, sino la forma en que los resolvemos.

En este sentido, el juego, entre otras muchas herramientas, nos puede proporcionar tanto a los padres como a los profesores las mejores oportunidades para recrear situaciones en las que los niños puedan observar diversas rutas para afrontar problemas”.

Algunas investigaciones realizadas por el Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Sevilla y el Departamento de Sociología de la Universidad Pública de Navarra, identifican algunas medidas educativas y preventivas que los padres pueden tener en cuenta desde la infancia hasta la adolescencia, y resaltan la importancia del juego como uno de los más valiosos factores protectores para este tipo de riesgos.

“El juego puede ser entendido como una metáfora de la vida en la que hay que aprender a ganar, a perder, a respetar normas, a entender que si se violentan las normas hay una consecuencia para los jugadores”, concluye Rodríguez.

Sistema de convivencia. Ximena Norato, directora de la Agencia Pandi, reconoce que aunque el matoneo no es novedoso, se está intensificando con la ayuda de las redes sociales y las tecnologías, haciéndolo más visible y lo peor: no se está tomando en serio.

“Toda la vida y en todos los colegios los niños y las niñas han tenido que soportar muchas veces estos abusos, pero ahora todos estamos llamados y obligados a detectarlos, a prevenirlos, a reportarlos y a mejorar”.

Recientemente fue sancionada la Ley 1620 “por la cual se crea el sistema nacional de convivencia escolar y formación para el ejercicio de los derechos humanos, la educación para la sexualidad y la prevención y mitigación de la violencia escolar”, que le ha dado relevancia a este tema.

Olga Lucía Hoyos, directora de Departamento de Psicología de la Universidad del Norte, en un artículo en la revista En Contacto, señala que se podría pensar que por fin las manifestaciones de la agresión escolar van a ser tratadas con acciones pertinentes, articuladas y dirigidas desde las autoridades educativas involucrando distintas instancias de autoridad local y por supuesto, a las instituciones educativas y a la familia, para actuar frente al problema.

“Si no entendemos que la implementación de esta ley pasa por la sensibilización, formación y comprensión sobre el tratamiento específico de las distintas formas de violencia, corremos el riesgo de seguir siendo reactivos sin comprometernos con las acciones pertinentes que nos permitan construir las soluciones que demanda la situación específica”, expresó Hoyos.

Más que ponerles controles a los niños, se les debe dar ejemplo de las formas adecuadas de acción e invitarlos a hacer parte de las soluciones, agrega.

PROBLEMA FRECUENTE. Para Ana Rita Russo, psicóloga, Doctora en Investigación y Ciencias de la Educación, directora del programa Pisotón, el maltrato entre iguales es una de las problemáticas más frecuentes en la escuela contemporánea.

“Esta agresión se presenta en los diferentes momentos de la vida del ser humano, tomando mayor fuerza y expresión durante un momento de desarrollo reconocido por Freud como la etapa de latencia y por autores contemporáneos como la preadolescencia”.

Este momento, -dice- permite el paso de los padres a los pares, buscando pasar de la identificación a la identidad de grupo propiciando momentos de identificación, sumisión o rechazo. Este último es el que conlleva a la agresión, que se manifestaba anteriormente mediante sobrenombres, manifestaciones de irrespeto y burlas, y últimamente, dada la exacerbación de las manifestaciones agresivas ha tomado el lugar de la violencia con premeditación, goce e intención.

La preocupación actual se presenta porque la escuela se convierte en un espacio de resonancia de lo que sucede en la familia y la comunidad, y muchas veces hasta en la misma escuela.

“Hay dos situaciones: ausencia de adultos que propicien afecto y regulación, al mismo tiempo que presencia de adultos, medios de comunicación y espacios donde la violencia se encuentra siniestramente naturalizada, expresiones de golpes, palabras ofensivas, abusos, se convierten día a día en la normalidad que viven nuestros niños y niñas, algunas de ellas resultan para muchos de ellos jocosas y dignas de imitar y de adoptar como forma adecuada de resolución de conflictos, hasta el punto que aquel que utiliza la palabra, el afecto, el diálogo, la negociación, la búsqueda de soluciones pacíficas, se convierte en el débil, carente de personalidad y el centro del rechazo”, dijo Russo.

El juego y la prevención

Genera habilidad básica de interacción social. El juego desarrolla desde la más temprana infancia un sinnúmero de habilidades básicas para interactuar con otros, tales como sonreír y reír, saludar, presentarse y presentar a otro, hacer favores, así como también tener cortesía y amabilidad con los demás.

Desarrolla habilidades para hacer amigos. Es mediante el juego como los niños y adolescentes refuerzan a sus compañeros, reconocen en ellos sus fortalezas en ciertas actividades y están más predispuestos a cooperar y compartir.

Incentiva las habilidades conversacionales. Durante los espacios de juego libre y sin mayor supervisión, los niños y adolescentes inician autónomamente conversaciones espontáneas, invitando a otros a involucrarse e incentivar diálogos que enriquecen su lenguaje y asertividad para comunicarse.

Estimula las habilidades emocionales. Generalmente los adolescentes y niños no se comunican de la misma manera con los adultos que con sus pares y es en el juego donde pueden autoafirmarse positivamente a través de la expresión de sus emociones y la percepción de los sentimientos de los otros. Es esta la oportunidad de los niños y adolescentes para enfrentarse a situaciones en las que se van a ver obligados a defender sus derechos o sus opiniones.

Por Leonor De la Cruz
leonor.delacruz@elheraldo.co

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