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Cortesía El Tiempo

La fila de feligreses con la frase ‘Soy homosexual, tengo hijos, soy católico' en sus camisetas que aguardaban recibir la comunión de manos de Monseñor Rubén Salazar, fue una manifestación silenciosa para protestar por la posición que el alto jerarca de la Iglesia ha fijado en contra de la adopción de niños entre parejas del mismo sexo.

Allí, en plena Catedral Primada de Bogotá, miembros de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT), acompañados de padres de familia, que de esta manera, querían, expresar su rechazo e indignación por el mensaje de la Conferencia Episcopal pronunciado durante el Domingo de Ramos en todas las iglesias de Colombia.

Tras oficiar la homilía, el arzobispo Salazar aseguró que se mirar el sentido profundo de la adopción, 'que es el derecho del niño a ser protegido y a tener una familia. En este caso, una familia normal, bien constituida', agregó.

Al mismo tiempo, invitó a los colombianos a evaluar su manera de actuar.

Ayer también se conoció una comunicado expedido por la comunidad LGBT en el que rechaza la posición de la Iglesia colombiana, que califica de indignante.

'Nosotros, los homosexuales, también somos fieles católicos y ciudadanos de buena voluntad. Tenemos hijos y los hemos criado rodeados de amor y respeto, nos resulta indignante que se ponga en duda nuestra idoneidad para brindar a los hijos e hijas un óptimo espacio de desarrollo psicoafectivo y de integración social', añaden.

Apatía en Barranquilla. En la homilía realizada en la Catedral Metropolitana monseñor Jairo Jaramillo Monsalve, arzobispo de Barranquilla, aseguró que 'vivimos en un mundo abierto, donde todos tenemos derechos, pero donde priman los de los niños, entre ellos el de tener un buen hogar. Uno conformado por un hombre y una mujer'.

'Jesús cargó la cruz de madera por nuestros pecados. Nuestra cruz de hoy es proteger los hogares y el futuro de los niños', dijo monseñor Jaramillo.

Por su parte Yeiler Tapia Barros, defensor de Derechos Humanos y miembro de la comunidad LGBT en Barranquilla, respondió a la posición de la Iglesia asegurando que 'estos deberían preocuparse más por sus problemas de pederastia y que Colombia es un país laico, donde priman las leyes sobre cualquier libro sagrado'.

Fieles divididos. EL HERALDO le preguntó a varios feligreses que salían de misa si estaban de acuerdo con la posibilidad que este tipo de parejas puedan adoptar.

Cargando a su hijo en brazos, Cástulo Barrios responde que no es homofóbico pero que no está de acuerdo en que miembros de la comunidad LGBT
puedan adoptar.

'Los niños deben estar bajo el amparo de un padre y una madre. En una familia de dos personas del mismo sexo podrían presentarse abusos', asegura.

Contrario a la anterior opinión, Angélica Herrera Miranda, madre de familia, cree que 'Colombia es un país con libertad de criterio, donde se podría permitir la adopción homoparental'

Si la Corte decidiera aceptar las demandas que estudia, nuestro país se uniría a Bélgica, Brasil, Argentina, Andorra, Canadá, Dinamarca, España, Guam, Islandia, Israel, Noruega, los Países Bajos, el Reino Unido, Sudáfrica, Suecia, Uruguay, entre otros.