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El Carnaval de Barranquilla es sinónimo de alegría, relajo y despreocupación. Obedeciendo a estas reglas de juego, desde el momento en que suena el primer golpe de tambor anunciando la hegemonía absoluta de la gozadera, muchos barranquilleros se toman las calles y los tradicionales desfiles, para transformarse, jugando a ser otros, con permiso y con licencia absoluta para la parodia.

Como es tradicional, cada año, la realidad colombiana, la actualidad noticiosa, la farándula, la política, los temas más mentados y candentes, se ven retratados en la Batalla de Flores y en todos los desfiles oficiales revestidos de otra mirada. Así que no es raro encontrarse con un Pablo Escobar resucitado gozando los 4 días de despeluque, a un Raúl Reyes pegándose los rones, a un Bin Laden borracho y enmaizenado, a una barriga e’ trapo macondiana y a un ñato mama ron incorregible.

Para este año, la gran apuesta es que el escándalo de los videos pornográficos grabados en la estación de bomberos de Puerto Colombia será sin duda la gran parodia que veremos en este Carnaval.

De acuerdo con un sondeo realizado por www.elheraldo.co, esta primicia de EL HERALDO que fue noticia nacional. Seguramente encontraremos a unos bomberos tratando de apagar su fuego corporal en vivo y en directo rodando por la Vía 40.

Pero también, podríamos observar a una Shakira acompañada ya no por un Antonio de la Rúa sino por un Piqué que se lo ganó de pique.

A lo mejor veremos a un Óscar Julián Ruiz con el pito en la boca enseñando tarjetas rojas y a ‘Uribito’ con un cartel que rece ‘Todo fue a mis espaldas’, en medio de unas marimondas peonas y bullangueras que persiguen a un montón de clones del gran Joe Arroyo y Esthercitas Foreros y a una Amparo Grisales enseñando su brazo exclamando entre suspiros ¡Ay, me ericé!

Entre monocucos recocheros y bebedores de ron. Porque así es el Carnaval y así es la idiosincrasia de este pueblo que este año se quema y tiene ya a los bomberos de Puerto para apagar el vacilón cuando se muera Joselito y toque volver a esperar otro año para seguir mamándole gallo a la vida, porque en Carnaval se vale todo y ¡Quien lo vive es quien lo goza!