El impacto de un título que legaliza la propiedad sobre un predio trasciende la órbita personal de la familia que resulta directamente beneficiada. Este tipo de actuaciones apuntan a tener un efecto significativo en un frente de gestión pública que cada vez cobra más importancia, en la medida que paralelamente se consolidan avances en otros temas que permanecían rezagados: el mejoramiento de la calidad de vida para un mayor número de ciudadanos.

Ante los altos márgenes de informalidad laboral y las dificultades para combatir la pobreza de manera más eficiente y sostenible en el tiempo, se hacen necesarias acciones concretas orientadas a brindar garantías reales para aumentar la inclusión de más barranquilleros como individuos productivos que, de esta manera, contribuyan –sumando desde sus economías personales– al óptimo funcionamiento del proyecto de ciudad y a la siempre latente urgencia de cerrar las brechas sociales.

Cada uno de los títulos de propiedad que está entregando la Alcaldía Distrital puede leerse como una acción de este tipo. Mucho más que un mero documento con una constancia pública y simbólica, la certificación de que las familias son poseedoras oficiales de las viviendas que han venido ocupando durante años supone una verdadera transformación a varios niveles, que comienza por arrancarlos de la ilegalidad y legitimarlos como ciudadanos, desde el reconocimiento de todo el potencial que tienen para ofrecer a la ciudad, y también de lo que la Administración y el Estado están obligados a corresponderles como tal.

La Alcaldía, en cabeza de Alejandro Char, ha puesto en marcha un ambicioso plan denominado ‘Maratón de entrega de títulos de vivienda’, que como bien lo advierte su nombre busca concretar una entrega masiva de escrituras de predios antes de que termine el año. Como parte de la estrategia ‘Barranquilla, capital de propietarios’, ayer entregaron 127, con los que completan 1.142. El objetivo que se ha trazado la Administración es entregar 3.000 títulos y alcanzar a beneficiar a familias en 33 barrios.

Tal como lo ha explicado el alcalde Alejandro Char, que ha encabezado directamente esta iniciativa llevando incluso los títulos puerta a puerta, son numerosos los beneficios que contempla. Además de acceder al título de propiedad sin costo alguno, la resolución de cesión del predio les garantiza seguridad jurídica. Podrán así acceder a programas de subsidios para mejoramiento de vivienda. Al tiempo, incrementan su patrimonio familiar con las repercusiones positivas que ello implica.

Por supuesto, también se trata de ciudadanos que ahora entrarán a aportar a la financiación de programas con el pago de impuesto predial. Pasar de ser considerados ‘invasores’ a convertirse en propietarios no solo es un paso gigantesco para la tranquilidad de esos 3.000 hogares, sino que les abre muchas puertas. Puertas que ellos deberán cruzar por sí mismos, apoyados en el respaldo que han recibido del Estado, para culminar así la transformación total.