
A principios del presente año, Martín Arzuaga fue anunciado como nuevo jugador de la Uniautónoma, equipo con el que adelantó la pretemporada. Sin embargo, la vinculación no se finiquitó y terminó enfrentado con el técnico Félix Valverde Quiñones por haberlo descalificado como goleador y por haber dicho que se había ausentado de las prácticas. También, tras la partida de Carlos Bacca, le surgió la posibilidad de regresar al Junior, inclusive, habló con Cheché Hernández, pero todo quedó en simples deseos.
Posteriormente recibió una oferta del José Gálvez de Perú, la cual no dudó en aceptar, en parte porque tenía en mente borrar la mala imagen que había dejado en su primer paso por el balompié inca con la Universidad San Martín y el Juan Aurich.
Su rendimiento en el Gálvez le ha demostrado que emigrar a Perú fue la mejor decisión. El Toro de Becerril se ha convertido en ídolo del equipo de Chimbote, ha convertido 9 goles, su escuadra marcha en la cuarta posición del Torneo Descentralizado y hay varios clubes interesados en sus servicios.
Arzuaga reconoció a EL HERALDO que tiene un acuerdo verbal con Alianza Lima, pero su presente sigue siendo José Gálvez y asegura que se entregará al máximo para que el equipo pesquero siga en los primeros lugares de la tabla y así conseguir cupo a un torneo internacional.
¿Es cierto que tiene todo arreglado con Alianza Lima?
Eso está casi listo, les di mi palabra, tengo un acuerdo verbal, pero todavía me debo al José Gálvez.
¿Qué lo motivó a volver a Perú?
Yo acá no vine por plata, sino por recuperar mi imagen porque la primera vez salí por indisciplina. Gracias a Dios dejé esos problemas atrás y me la jugué. Me ofrecieron una plata, no cobré préstamo ni nada, solamente firmé una cláusula de rescisión y le apunté a hacer goles para que me pidiera un equipo grande.
¿Cómo ha sido su experiencia con este equipo?
Estoy muy contento, este es un equipo chico que tiene grandes aspiraciones. Partido tras partido hemos ido mejorando, porque ni siquiera tenemos tiempo de entrenar porque la pasamos viajando en un bus. Somos uno de los mejores visitantes, hemos ganado cuatro partidos por fuera, pero nos ha costado últimamente de local. Esperemos ganar los partidos que tenemos en casa y seguir en la pelea.
¿Cómo así que les toca viajar en bus?
Cada vez que nos toca ir a alguna provincia, sea Cuzco, Tarapoto o Arequipa, nos toca ir de Chimbote a Lima en bus (el viaje dura seis horas y les toca hacerlo porque del aeropuerto de Chimbote no salen vuelos comerciales) para luego tomar un avión. Es agotador, pero tenemos hambre de gloria y de triunfo. Es el único país del mundo en el que durante un mes se juega un fixture domingo, miércoles, domingo. Pasamos más tiempo en un bus que entrenando.
¿Usted reconoce que cometió errores que lo afectaron en su carrera?
Reconocer los errores es lo más valioso que tiene uno, porque si no se sigue cayendo en la misma situación. Ya era hora, y nunca es tarde, para darse cuenta de las cosas y estoy contento porque en mi vida he tenido un cambio. Sería egoísta de mi parte no querer cambiar y ese era mi propósito. En la Universidad San Martín tuve muchos problemas con mis compañeros por la idiosincrasia nuestra, que nos lleva a que seamos un poco temperamentales. Me costó bastante, me decían el chico díscolo, pero son situaciones que se presentaron y que quedaron atrás. Hoy en día gozo de una mejor vida familiar y futbolística.
¿Cómo es la relación con el técnico Javier Arce, quien trabajó en Junior?
Él era el preparador físico de Julio César Uribe (en 1997) y me habla maravillas de Barranquilla, me pregunta por el equipo y dice que tiene muy buenos recuerdos y anécdotas. Es una persona disciplinada, a la que le gusta su trabajo, que poco a poco va volcando su experiencia como preparador físico y va obteniendo experiencia como técnico, porque no la tenía. Está para darle mucho a cualquier equipo donde esté porque es muy profesional y un excelente entrenador.
Por Manuel Ortega Ponce
Twitter: @manuelortega3



























