
¿Tuvieron ocasión nuestros lectores de ver por televisión los actos inaugurales en Cali de los tales Juegos Mundiales? Este columnista no pudo pasar de la mitad de tan pobrete espectáculo, que a leguas se veía que le faltó un verdadero organizador de esta clase de eventos, que los hay a puñados tanto en Cali como en Medellín, las dos ciudades colombianas que viven inaugurando torneos internacionales, pero con la agazapada intención de ordeñar la vaca lechera del tesoro nacional. Que ha desparramado sobre ellas miles sobre miles de millones de pesos, en un acto preferencial inicuo que sólo puede tolerarse en la Colombia de hoy, donde lo que más hay son aprovechadores de la ignorancia oficial, unida a la macabilada deportiva de dirigentes, que son los que andan viendo el calendario mundial de eventos para de una vez tirar la atarraya, pidiendo una sede que de inmediato les conceden.
Cómo será de descarada esta actividad que tiene su epicentro en las dos ciudades más favorecidas que conoce, no el país, sino el continente latinoamericano, que en Medellín se acaban de pasar de vitola, haciendo el ridículo ante los demás.
En la capital de Antioquia acaban de realizar el 'campeonato mundial de tiro con arco', una antigualla que hace mucho tiempo era una diversión hogareña y nada mas, pero los buchones del COI, la hicieron competencia olímpica, para más tarde ponerse a llorar por lo súper nutrido que estaba el calendario olímpico ('olimpiquero' le decimos en esta sección, porque no es más). Falta es que se organicen las ligas departamentales de botellón, funden la federación nacional y le pidan a varios países que hagan lo mismo, y 'listón de Cativo': A pedir el ingreso en el seno ‘mamasantón’ del C.O.I.
Bien, mil excusas por el desvío, que sólo queríamos hoy escribir sobre ese pobre espectáculo de Cali, que un periodista de TV (ni sabemos, ni queremos saber cómo es que se llama este ‘bicho verde’) que habló del 'majestuoso espectáculo' ¿Qué tal esa? ¿Será lamboncito?
En la vida habíamos visto jamás un certamen con tal desgreño. 2 o 3 delegaciones uniformadas de resto, un tropel de sujetos vestidos de cualquier manera, que desfilaban a la topa tolondra, como si ‘la mamadera de gallo’ les hubiera llegado por correo o como fuese. ¿Y qué decir de la musiquita que se oía al fondo? ¡Ay, hombe!, dijo el coralibe. Como que era música de Pakistán, que la entiende la madre de todos ellos, tambor va y tambor viene, y flautita, pero no de millo. ¿Y qué decir de la excusa que mandó el presidente Santos por no ir a Cali? Apenas escucharon su nombre, ese público en las gradas soltó una rechifla infame contra un mandatario que les dio $25.000 millones, la sola nación, para esta mascarada deportiva que han montado en Cali para tener el pretexto de dotarse de toda clase de escenarios, que este es el fin único de estos tales Juegos Mundiales.
Bien, au revoir, que nos han tocado la campana…
Por Chelo de Castro C.























