A las 5 de la mañana, hora colombiana, comenzó al otro lado del mundo, en la Santa Sede del Vaticano, un encuentro sin precedentes entre el máximo jerarca de la Iglesia Católica, el papa Francisco, y los dos líderes políticos más importantes de Colombia, el presidente Juan Manuel Santos y el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
El encuentro fue dado a conocer de manera sorpresiva por el propio Uribe en medio de una plenaria del Senado de la República el pasado jueves, en la que informó que había sido contactado por el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, para que asistiera a una reunión al día siguiente con el Sumo Pontífice y el Presidente.
De urgencia, Uribe salió del Senado directo al aeropuerto en compañía del procurador electo, Fernando Carrillo, y el líder político sucreño, Gustavo Dáger Chadid, quienes fueron los gestores de la audiencia, para abordar un avión privado, propiedad de Luis Carlos Sarmiento Angulo, que lo llevaría al Vaticano con el tiempo justo para cumplirle la cita al Papa.
'Yo no puedo quedar mal con el Papa, porque mañana van a decir que el Papa me invitó a una reunión y yo no fui y eso sí sería grave', le manifestó Uribe a Dáger y Carrillo, como contaría el primero en una conversación con EL HERALDO.
Las reuniones
El primero en ser recibido por el papa Francisco fue el presidente Santos, como parte de una audiencia programada con días de antelación y coincidiendo con su visita a Roma, parte de la gira que emprendió el mandatario colombiano después de recibir el Nobel de Paz en Oslo, Noruega.
Santos llegó al Vaticano acompañado por su esposa María Clemencia Rodríguez Múnera y sus tres hijos: Martín, María Antonia y Esteban y los ministros de Exteriores y Comercio y el general Óscar Naranjo.
El encuentro duró 20 minutos, en los que el presidente pidió al sumo pontífice 'ayuda' para materializar la paz en Colombia. El papa, por su parte, le recordó al presidente que este era su tercer encuentro.

Santos entregó a Francisco dos regalos, un balígrafo con la inscripción 'Las balas escribieron nuestro pasado. La paz, nuestro futuro', y una corona de orquídeas de porcelana, esculpida por una artista colombiana.
El papa por su parte le regaló al presidente un medallón en bronce que simboliza la paz, el discurso para la Jornada Mundial de la Paz en la que invita a los mandatarios a la 'no violencia' y los tres libros que ha escrito durante el pontificado.
Tras el encuentro con Santos, Francisco recibió a un Uribe recién llegado de Colombia, con el que conversó brevemente.
El regalo de Uribe fue una camiseta de la selección Colombia, apelando a la afición futbolera del jerarca católico.

Audiencia conjunta
Después, el Papa invitó a los dos líderes, enemistados desde el primer año de gobierno de Santos, a sentarse frente a su escritorio en la Biblioteca del palacio pontificio en una audiencia conjunta en la que les habló sobre recordarles la importancia 'de la cultura del encuentro' y 'la importancia del diálogo sincero entre todos los actores de la sociedad colombiana en este momento histórico', según información del Vaticano.
Esta es la segunda vez que Santos y Uribe se encuentran tras seis años de enemistad, la primera vez fue el 5 de octubre durante el diálogo nacional con los líderes del ‘No’.
A pesar de la mediación del Sumo Pontífice, mandatario y exmandatario se limitaron a 'escucharse mutuamente', como informaría más tarde Uribe ante la prensa del Vaticano.
En tono jocoso, y después de dejar en claro que el desacuerdo continúa en los temas de justicia especial y participación política de la guerrilla, el expresidente contó que después de escuchar a Santos le dijo al Papa: 'Su santidad, pero dígale al presidente que afloje un poquito'.
Santos por su parte no dio declaraciones inmediatas a la prensa, pero se refirió al encuentro horas más tarde después de una reunión con el presidente italiano Sergio Mattarella.
Santos explicó que le dijo al Papa que 'los acuerdos ya están firmados, están ya en proceso de implementación y que es ahí precisamente donde podemos sentarnos a ver cómo quieren todos los colombianos, incluyendo el partido el ex presidente Uribe, que se implementen esos acuerdos'.
Defendió el ‘fast track’ como el mejor mecanismo para materializar lo pactado y dijo que en las discusiones que vienen en el Congreso se puede llegar a 'algún tipo de aproximación'
'La división a nadie le conviene, la polarización a nadie le conviene, y que mejor que poder encontrar un tema, en este caso, el más importante de todo que es el tema de la paz para poder hacer coincidir nuestras opiniones y nuestros puntos de vista', le dijo Santos a Uribe en medio de la audiencia.

Un costeño fue clave en el histórico encuentro
Gustavo Dáger Chadid, político y exsenador de Sucre, fue uno de los gestores de la insólita audiencia que sostuvo el papa Francisco con el presidente Santos y el expresidente Uribe. En diálogo con EL HERALDO, Dáger contó cómo desde meses atrás el procurador electo, Fernando Carrillo, comenzó a establecer contactos con el secretario del Episcopado de España, muy cercano al cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, para ser recibido en la Santa Sede y proponer una audiencia conjunta aprovechando la visita del presidente a Roma en medio de su gira europea por la aceptación del Nobel de Paz.
Según Dáger, desde que fue elegido Procurador, Carrillo se dio a la tarea de tender puentes entre el presidente y su predecesor y, al comentarle la idea, ambos coincidieron en que 'el mejor mediador que había para esto es el Papa'. El sucreño, quien sostiene una relación de más de 30 años de amistad con Uribe, fue el contacto para transmitirle la idea al expresidente.
Tanto Carrillo como Dáger se reunieron con Uribe el jueves en la mañana, después de que el primero regresó del Vaticano, y le plantearon la reunión.
'Él se entusiasmó, estuvo contento, feliz, y una cosa inusitada porque no esperábamos que fuera tan rápido todo, salió para Roma muy emocionado. Yo lo acompañé al aeropuerto con el procurador Carrillo, estuve con él todo el tiempo hasta que salió el avión y él todo el tiempo demostró entusiasmo. Estuvo hablando con su familia, hablando con sus otros amigos del No, contándoles lo que iba a hacer a Roma'.
El avión despegó a las 6:30 p.m. del jueves y con el expresidente solo viajó su asistente, María Claudia Daza.
Para Dáger la reunión del Papa con Uribe y Santos es un 'semilla' para la reconciliación, 'en un día y con una reunión de media hora no se logra el resultado', destaca optimista. Afirma, que el expresidente 'es un hombre de fe', por lo que el mensaje del Papa cala mucho en él y dice estar confiado de que en la etapa de implementación de los acuerdos se pueda avanzar en consensos que permitan salir de la polarización en la que está el país. 'Eso nos hace mucho daño', sostiene.




















