Casi un año después de ser intervenida, siguen sin llegar soluciones que impidan se cronifique la crisis de la empresa envuelta ahora en supuesta corrupción.
Ante este magnicidio se precisa de verdad, justicia y garantías del Estado para que la violencia política no divida aún más al país ni condicione las elecciones.
El asesinato del senador y aspirante presidencial es una tragedia para su familia, también para Colombia que unida debe exigir el fin de toda forma de violencia.
Los dos fueron apasionados frente a su más importante legado: la defensa de lo nuestro, de la región Caribe y las tradiciones deportivas de Atlántico y Bolívar.