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Por: Maria Victoria Bustamante Fernandez

Un compromiso más con los Montes de María

En Sincelejo se firmó el acta de compromiso por parte de la Agencia de Renovación del Territorio, las gobernaciones y las alcaldías de los 15 municipios de Sucre y Bolívar.

Después de tres años de construcción del Plan de Acción para la Transformación Regional de los Montes de María, se firmó en Sincelejo el acta de compromiso por parte de la Agencia de Renovación del Territorio, las gobernaciones y las alcaldías de los 15 municipios de Sucre y Bolívar que conforman esta gran región del país.

El acta fue firmada por gobernadores encargados, así como por el encargado de la Agencia de Renovación del Territorio, lo que no fue del agrado de los pobladores que aseguraron que no era el hecho de la firma sino de un verdadero compromiso con esta región tan azotada por todos los grupos armados al margen de la ley.

Por Sucre la única alcaldesa que tampoco se hizo presente en este evento fue la de San Onofre, Mayda Balseiro.

Mauricio García Cohen, alcalde de Ovejas, respaldó el sentir de muchos montemarianos al adevertir que ya están cansados de las reuniones y los diagnósticos de los problemas montemarianos, “los Montes de María viene con más de 10 años de diagnóstico y aún no hemos visto materializadas las obras, no hemos visto que esa deuda histórica que tiene el país con nosotros por el olvido, por el conflicto armado, se haya resarcido en un 1%, es por eso este llamado que hacemos hoy (ayer) para que este no sea un proyecto más de papel y saliva sino que por fin se materialicen las obras y se dignifique la vida de los montemarianos y que tengan en cuenta que esta movilización que se hizo para la construcción de los PD también será posible hacerla para reclamar los derechos”, anotó el burgomaestre ovejero.

La visión regional de los Montes de María es que al 2028 sean reconocidos como un territorio innovador, sostenible ambientalmente, líder en producción alimentaria y agroecológica, con procesos de transformación y comercialización que garanticen la seguridad y la soberanía alimentaria.

Además de un desarrollo turístico, comunitario, ético y cultural, y muy especialmente como un territorio seguro, reconciliado y en paz.