El Heraldo
EFE
Sociedad

‘Wërapara’, las indígenas trans colombianas que alzaron su voz

Roxana Penchí y Alexa protagonizan el documental que refleja el vivir de este grupo de mujeres que habitan en el resguardo indígena Karmata Rúa Cristianía, Antioquia.

Una ardua lucha social, económica y política han protagonizado las comunidades indígenas en Colombia. Alzar su voz para visibilizar sus problemáticas y necesidades con la ilusión de ser incluidos en la Nación representa una separación que han deseado erradicar.

Testigos de una marginación histórica, la población también padeció la presencia del conflicto armado y la zozobra de no tener un amparo. Además de vivir en una contienda social, dentro de sus comunidades habitan grupos que enfrentan una batalla contra la aceptación de su orientación sexual e identidad de género.

El resguardo indígena Karmata Rúa Cristianía está ubicado en el municipio de Jardín (Antioquia), su nombre es ancestral y traduce “tierra de pringamoza”. Allí posee miembros  del grupo étnico Emberá.

Esas son las raíces de Roxana Panchí y Alexa, dos mujeres trans de esta comunidad que han sido denominadas como ‘wërapara’ y que en la lengua Emberá traduce ‘las no mujeres’.

Así como millones de mujeres trans alrededor del mundo, ambas son el reflejo de un proceso de transformación y libertad en busca de combatir la discriminación y estigmatización de sus creencias e ideales.

En entrevista con Efe, Roxana Panchí expresó que la vergüenza fue una de las barreras que se interpuso en su vida y algo que hoy está enfrentando.

“Ser trans indígena en la comunidad a veces me da pena (vergüenza). El 60 % de los indígenas nos discriminan y nos hacen piropos malos y son cosas incómodas que a veces me hacen sentir mal porque no tengo vagina ni senos”.

“Nació hombre, se ve muy hombre, nunca llegará a ser una mujer, usted qué va a ser mujer si no tiene chumba (vagina)” son algunas de las expresiones que le son atribuidas a Roxana cuando camina por la calle.

Su respuesta ante ellas es: “A mí me gustan los hombres, a mí me gusta que me penetren, yo soy una mujer, muy mujer”.

La escuela tampoco era un buen lugar para la mujer que padecía innumerables burlas, manifestando que si recibía golpes, se quedaba quieta.

Reivindicación social

Pero un día Roxana despertó y tomó valor para responderle a aquellos que  no toleraban su distinta orientación. Así como la flor que portaba en su mano, decidió florecer para que nunca irrespeten sus ideales.

“Me gustaría ser mujer. Me cambiaría, me pondría senos, pero las cosas de la naturaleza son así y hay que aceptarlas”.

Alexa también integra este grupo poblacional y desde su niñez ya conocía el rumbo que tomaría su vida, lo que quería representar y las afinidades sexuales que deseaba poseer.

Su mamá falleció cuando ella, la mayor de cuatro hermanos, tenía siete años y su padre se suicidó cuando tenía once años.

“A mi padre no le gustaba que yo jugara con muñecas. Cuando se murió me quedé tan sola que yo me sentía como una planta de la tierra, sin reproducirse, sin nada”.

Como ‘flores de barro’ que florecen y mueren sin fruto y vuelven a ser barro, define Alexa a las mujeres trans.

“Hemos luchado para demostrar a la gente que nosotras sí podemos ser alguien en la vida”.

El arte de la lucha

A través de sus habilidades artísticas, ambas mujeres han continuado su lucha y el reconocimiento de sus identidades. 

Es así como el documental Wërapara, chicas trans de la directora de cine colombiana Claudia Fischer recopila la historia de Roxana y Alexa, en compañía de la de Marcela, Jaima, Gina, Alexa y Pamela, todas ellas mujeres trans del mismo resguardo.

Esas que siembran la tierra, cultivan y cosechan café, fabrican artesanías, cuidan de sus hogares y, ante todo, honran su territorio y cultura ancestral.

“En esta zona empezaron a salir muchísimos muchachos que querían ser niñas y se manifestaban como trans”, relató Fischer.

Además, hizo énfasis en las dificultades que han enfrentado en donde muchas poseen salarios casi inexistentes y son sometidas a discriminaciones y abusos.

“Uno ve en nuestra sociedad que para salir del clóset a veces hay dificultades mucho mayores que las que han tenido de ellas”.

Antes de su participación en el documental, Roxana Panchí y Alexa ya habían incursionado en pasarelas de Medellín y de Londres lideradas por la diseñadora bogotana Laura Laurens. A través de ello, hicieron su aparición en el Fashion Case Show del Summer Housey y en el London Fashion Week.

El producto audiovisual tuvo su estreno este sábado en el marco de las actividades del Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+ en una pantalla inflable en el El Muelle de la FUGA de Bogotá, en donde previamente se realizó un conversatorio para discutir los alcances y objetivos del documental.

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