El Heraldo
Piero.
Cortesía
Sociedad

“Se puede empezar otra vez a caminar”: Piero

El cantautor argentino habló de su vida, su padre, su exilio y el lanzamiento de su nueva canción llamada ‘Esperanza’.

Cuando Piero tenía 24 años, corría al departamento de José, uno de sus grandes amigos músicos para dejar salir la inspiración que tenía atorada en la mente, la garganta y las cuerdas de su guitarra. En ese espacio reducido, “chiquitito”, como el mismo lo describe, nació Pedro Nadie, Si vos te vas, Llegando llegaste y muchas otras joyas de la música, entre estas una que cumple “hoy o en estos días” 52 años de estremecer el alma de quien la escucha.

Mi viejo, uno de los poemas que inmortalizó a este trovador revolucionario nacido en Galípoli, Italia, fue compuesta para un padre joven —de 48 años— que aún caminaba erguido y con un paso menos cansino del que describe la canción.

Piero y José —cuyo padre ya había fallecido— se sentaron a escribir y “la canción fluyó”. “Estuvo lista en cinco minutos”. Al término, Piero tomó su guitarra y salió disparado para cantársela a su padre quien era su propio Superman.

Con ocasión del Día del Padre, EL HERALDO rememora esta y otras anécdotas de la vida del artista de 75 años que quiso ser sacerdote, vivió en el exilio y estuvo a punto de ser secuestrado durante la dictadura en Argentina.

Piero Antonio Franco de Benedictis, argentino de origen italiano y con nacionalidad colombiana, es un defensor férreo de la paz y la reconciliación en el país, además es un activista de causas sociales y medioambientales.

Me saluda con su rostro apacible cubierto casi a la mitad por unos lentes enormes, su cabello desordenado sigue viéndose igual que en los 70 y su sonrisa serena transmite una curiosa calidez que rompe con la barrera de la distancia que tenemos desde el computador.

Se encuentra lanzando su nuevo trabajo Esperanza, junto a Alexis Valdés, una canción que llegó a él “como una cosa mágica” en medio del confinamiento.  

Piero reaparece con su música y su experiencia buscando llevar un mensaje de sosiego a través de una letra poderosa:

“Cuando la tormenta pase

y se amansen los caminos

y seamos sobrevivientes

de un naufragio colectivo.

Con el corazón lloroso

y el destino bendecido

nos sentiremos dichosos

tan sólo por estar vivos”.

A continuación, apartes de la entrevista.

P.

Se encuentra lanzando Esperanza…dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero ¿podemos hablar de esperanza en medio de una pandemia tan desoladora para muchas personas?

R.

Claro que es posible.  Lo difícil es salir de la tristeza, de la angustia, salir  del pánico. Uno tiene que abstraerse de eso y tirar para adelante. Ahí aparece la esperanza, aparece la confianza y todo se puede empezar a trastocar. Yo creo que en la medida de que nos juntemos nos daremos cuenta de todo lo que se puede hacer y se puede empezar otra vez a caminar.

P.

¿Cree que el mundo volverá a ser el mismo?

R.

Yo creo que será distinto, muy distinto.

P.

¿Cómo fue el proceso creativo?

R.

Apareció la letra como una cosa mágica. Mi mujer me la mostró y me encantó. Decían que la hizo Mario Benedetti y otros autores. Me costó ir hacia el autor que se llama Alexis Valdés. Es un maestro, su trabajo es una maravilla. Cuando al fin lo encontré le dije: ‘maestro, estoy enamorado de tu letra, si vos me permitís me gustaría ponerle la música. Al tiempo me llama y me dice ‘qué te parece si la cantamos juntos’ y me pareció bárbaro, pero yo le dije que ya le hice la música porque la letra no me dejaba en paz. Entonces me dijo: la canción es tuya, ponle la música que quieras. Me mostró su generosidad. Cuando esto termine ya nos conoceremos y la cantaremos juntos.

P.

Hábleme de su famosa anécdota, la historia de Mi viejo

R.

Un día dijimos hagámosle una canción a papá, pero no una que diga papito lindo, te quiero mucho sino una que hablara de la importancia de la figura paterna. Entonces pensaba en mi padre cuando me lanzaba por el aire y para mí era Superman, pensaba en la seguridad que tenía a su lado. La canción nos sorprendió porque el padre de mi amigo José había fallecido y el mío tenía 48 años. En ese momento dije: ‘necesito cantársela a papá’. Cuando llegué a casa el cucho estaba solo. Yo con la letra en una mano y la guitarra en la otra comencé a cantar… ‘Es un buen tipo mi viejo, que anda solo y esperando, Tiene la tristeza larga de tanto venir andando… Él levantó la mirada y estaba llorando. Yo nunca lo había visto llorar y me agarró un nudo en la garganta, no podía respirar… era un parto. Fue un parto el estribillo, la otra estrofa, el estribillo final hasta que terminé. Pensé, ‘ahora que diga algo’. Se limpió los lentes… caminó por la casa, cuando regresó se sentó y me miró fijamente y me dijo ‘¿quién camina lento?, la puta que te parió’.

P.

¿Cómo fue su relación con él?

R.

Mi padre no era permisivo pero me acompañaba. Fortalecía mis necesidades de chico, siempre estuvo apoyándome. No estuvo en mis primeros años porque después de la guerra muchos se vinieron a América. Mi mamá todos los días me vestía y le preguntaba ¿papá dónde está?, ella me respondía que en América y yo le preguntaba ¿dónde es América? y me decía:‘tenés que ir a la estación, tomar el tren hasta Génova y ahí tomas el barco que te lleva a Buenos Aires. Ahí está papá’. Un día me llevó a la escuela y al recogerme las monjas le dijeron que había ido. Empezaron a buscarme por todo el barrio. Una señora que era planchadora y me vio pasar y me preguntó que a dónde iba. Le dije que me iba a América. ‘Tengo que ir a tomar el tren que me lleve hasta Génova allí tomo el barco que va hasta Buenos Aires’ y ella me dijo bueno, espera y te acompaño. Así fue que mi mamá me encontró.

P.

Cosechó parte de su éxito con la trova, el rock y la música de protesta ¿se considera un revolucionario?

R.

Hay que revolucionar todo, dar la vuelta y ser los cambios que queremos. Lo que tenemos que hacer es movernos. Así como ponemos el teléfono en modo avión debemos ponernos en modo Gandhi, todo tiene que ser a través de la paz. No debe haber un negro, un blanco, un Policía, un verde, somos hermanos, somos diversidad.

P.

¿Cómo vivió la época de la censura en Argentina en la que su música empezaba a prohibirse y usted respondía con Para el pueblo lo que es del pueblo y más adelante con Sinfonía inconclusa en la mar ¿En qué momento los hostigamientos estatales le empujan al exilio?

R.

Empezamos a cantar cosas tranquilitas, postalitas les decía yo. De golpe se empezó a complicar, se empezó a llenar de militares. Un día dije digamos lo que sentimos y llegó Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos, Copla de mi país, hasta que una noche mi hermana me dice que me tengo que ir, que su exnovio, hijo de un comisario vio mi nombre en una lista. Yo decía que no era de ningún partido, que era independiente ella me dijo llorando que por favor saliéramos y lloraba mientras me armaba la maleta. Ella se fue a su casa y yo me fui a la casa de un amigo. Salí al balcón y ya estaban abajo las dos Ford Falcon sin patente que me venían a buscar.

P.

¿Cómo fue la vida en esos años de exilio en España?

R.

Si vos estás en una jaula tenés dos caminos o te morís de la tristeza o cantás. Yo iba a estar confinado pero en el campo. Me conseguí un molino. No tenía ni agua, ni gas, ni radio, ni televisión, ni teléfono… ¡divino!. Tenía un paisaje hermoso, fue una maravilla. Estuve cuatro años exiliado hasta que alguno se olvidó de cerrar la jaula y pude volver.

P.

¿Cómo influyó Alejandro Mayol en su música? Usted iba a ser sacerdote también…

R.

Yo estuve por error en el seminario confinado. En los fines de semana se hacían guitarreadas. Era una escuela con 500 alumnos y había un cura, Alejandro Mayol. Cuando me empezaron a prohibir dije: bueno, me quieren prohibir a mí no a las canciones. Voy a hacer algo que no puedan prohibir y usamos las canciones del cura, el padre Alejandro, que después fue padre de cuatro hijos pero esa es otra historia (risas). Ahí sale la Sinfonía inconclusa en la mar y lo que hicimos mientras jugábamos con las canciones. Ha sido mi disco más vendido gracias a que me lo prohibían.

Hablemos un poco de Colombia ¿Qué significa para usted tener ciudadanía colombiana?

Recibir la ciudadanía fue como casarme con Colombia. El día que me la iban a dar estaba Gaviria de presidente y ese día mataron a Pablo Escobar, yo iba a ir a Medellín a tocar pero se dañó la agenda. Pasaron unos años, ya era Samper el presidente y el me dio la nacionalidad que para mí es un honor mejor que el Grammy que el Oscar.

P.

Un concierto que hizo en El Caguán reunió a una monja y a una guerrillera ¿Cómo fue negociar la paz en medio de música y ametralladoras?

R.

En el hotel Tequendama alguien me dijo una de las personas era el alcalde de San Vicente del Caguán en la época de las conversaciones, una época muy fuerte. Me acerqué, le abracé como si fuera un viejo amigo y le dije: ‘si te consigues un avión nos vamos a cantar gratis’. Lo consiguió  tres horas después e hicimos un concierto inolvidable. La gente por un lado y los guerrilleros por otro. Había una monja de un lado y una guerrillera de otro cantando Ojalá.  En las negociaciones había un músico, un guerrillero, una ametralladora. A uno de los combatientes le pregunté si quería tener familia y me decía que no porque ‘la gente nos necesita’. Le dije que la gente no necesita estas cosas, la gente necesita trabajo y estar tranquilos. Fue toda una decepción. Frente a la televisión dije que mientras haya diálogos  podríamos haber una salida, ni yo me creía lo que decía. Más tarde, el Mono Jojoy dijo en las entrevistas que Piero los metió en la lucha en los 70 y que  ahora estaba con la ecología.

P.

Usted es un abanderado de la paz ¿cómo ve la situación actual en el país luego de la firma de la paz?

R.

La política es un arma maravillosa cuando se usa bien pero no se hace política en nuestros países: se pelea. Yo me hice en el partido de la solidaridad y la solidaridad es la que nos va a salvar. Debemos militar por la gente y hacer unos por otros.

P.

En otros temas, maestro, a usted que hacer música le costó el exilio, casi lo secuestran y sus discos fueron quemados y prohibidos ¿qué opina de la música de la moda que suena en las emisoras?

R.

Te contestaría con cuando la tormenta pase y se amansen los caminos (risas) … Va a pasar. Por  ahora es una realidad que hay que respetar porque son manifestaciones.

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