El Heraldo
Sociedad

El Juego del Calamar, una parodia de realidades

En palabras de su director, Hwang Dong-hyuk, la serie retrata de cierto modo un mundo  injusto que la pandemia agravó.  Ese juego es quizás el secreto de su éxito mundial.

'El juego del calamar' está impregnado de dolor y crítica social desde su gestación. En el momento de la escritura del guión (2008) su creador y director, Hwang Dong-hyuk, estaba literalmente “quebrado” y sin financiación para lo que él quería hacer en un principio, un largometraje.

Como  el personaje principal de la serie, Seong Gi-hun (interpretado por Lee Jung-jae), tenía deudas, su madre lo mantenía y apostaba a los caballos para esperar un milagro que lo sacara de la crisis. También creció en Ssangmun-dong, un barrio de personas de bajos ingresos de Seúl, capital de Corea del Sur. En resumen, la historia de su vida y la de otros familiares cercanos entre los que están su abuela, su madre y un tío que solo causaba problemas, es la historia de Squid Game (nombre en inglés). Así se lo contó a The Hollywood Reporter en una entrevista reciente.

“Leí muchos cómics que giran en torno a la supervivencia de los juegos de la muerte: mangas como Liar Game , Kaiji y Battle Royale. Y bueno, leí algunas historias sobre estas personas endeudadas entrando en estos juegos de vida o muerte, y eso se volvió realmente inmersivo para mí porque yo mismo estaba luchando financieramente. Incluso estaba pensando que me encantaría unirme a un juego como ese, si existiera, para ganar un montón de dinero y salir de esta terrible situación”, contó el director al medio especializado en una entrevista reciente.

Deudas, personajes perdedores, corporaciones corruptas, juegos infantiles, ambición, poder, riqueza, muerte, traición y en el fondo, muy en el fondo, una luz de esperanza que aún confía en la humanidad, más por necesidad que por convicción, componen el cuadro principal de 'El juego del calamar', el éxito que en idioma coreano conquistó al planeta.

Los 111 millones de espectadores que la vieron en sus primeros 28 días de emisión, según Netflix, corroboran ese batazo de home run con las bases llenas en la industria del streaming.

Como lo contó a principio de esta semana la agencia Efe (ver gráfico) la serie supera otras producciones exitosas como 'Bridgerton', que ostentaba el récord con 82 millones de espectadores; 'The Queen's Gambit', 'Stranger Things', 'Tiger King' o 'La Casa de Papel'.

El sociólogo y catedrático de la Universidad del Norte Jair Vega opina que buena parte de su éxito tiene que ver mucho con su origen y en la forma como la serie interpreta la lucha de la vida diaria de la gente, incluso de una clase media cada vez más vapuleada que intenta sobrellevar la vida en medio de problemas económicos, familiares y limitaciones.

La producción de Netflix, sin querer contar la historia a los que aún no la han visto, como en la vida real muestra a muchos personajes “tratando de salir adelante, dándose todos contra todos, mientras un pequeño grupo que está en el poder, que tiene el control económico”, los contempla y “hasta disfruta verlos en esas luchas”. La serie –dice el sociólogo– “es una parodia a partir de una crítica al modelo de la sociedad capitalista tal como opera y funciona”.

En esa misma vía opina su fuente primaria, Hwang Dong-hyuk, al expresar que “en estos días estamos, de hecho, viviendo en un mundo profundamente injusto y económicamente desafiante”, que casa perfectamente como la pieza de un rompecabezas en el juego cruel que plantea su serie. “Especialmente después de la pandemia. Quiero decir, hay más desigualdad, una competencia más severa y más personas están siendo empujadas al borde de sus medios de vida. Actualmente, diría que más del 90 por ciento de las personas en todo el mundo podrán conectarse de alguna manera y empatizar con la difícil situación de los personajes que se retratan en la serie. Más que cualquier otra cosa, esa es probablemente la razón por la que fue un gran éxito en todo el mundo”, dijo el director coreano.

En esa “parodia de la violencia y la vida misma en esta sociedad moderna, muy al estilo de los filmes de Quentin Tarantino, Vega opina que “en el fondo” la mayoría de personas que la ve no se sienta detrás de la ventana, sino que de alguna manera sufre y empatiza con los participantes que están en el centro del juego y en riesgo de muerte en las diferentes tramas que muestra el director. 

“Es un tema complejo. Finalmente mucha gente está jugando 'El juego del calamar' porque realmente no tiene opción, mucha gente está entrando a la delincuencia, al narcotráfico. Hay muchas formas en las que el juego de la serie se da en nuestra sociedad y además muchas formas de muerte que no solo es la física. De alguna forma la serie hace una metáfora que interpreta todo eso”, explica.

Agencia EFE.

Nada llega por azar

Óscar Iván Arias Díaz, catedrático en Realización de Medios Audiovisuales de Uninorte y maestro en Dirección de Cine de la Universidad de Barcelona, es un estudioso de la industria audiovisual coreana.

En ese análisis que hace más por gusto que por obligaciones académicas, recuerda que en Corea el desarrollo del audiovisual se viene dando hace varias décadas y parte de la esencia de lo que es la cultura de ese país y la convicción de visibilizarla. Así “sucedió con la ganadora del Óscar de la Academia 'Parásitos' (2019), más atrás con 'Oldboy' (2003) y ahora con 'El juego del calamar'.

Agrega que si a eso se le suma la experticia del director de “saber contar el cuento”, unas audiencias activas por redes sociales que van en el voz a voz convirtiendo su historia en una conversación global y el poder de Netflix de leer con los datos que tienen lo que quieren sus audiencias, entonces el plato está servido para tener un éxito  sin precedentes que de seguro tendrá más temporadas, así su director aún no lo confirme.

Los actores Park Hae-soo, Lee Jung-jae y Tripathi Anupam son claves en la trama de la historia. EFE
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