Y es que escrita a seis manos, fue creada por Flores junto a Carlos Franco Esguerra y Diana Lowis. De esta manera, la serie celebra la vida y desafía los prejuicios sobre la vejez. Hablando de la vejez Los personajes de la tercera edad por lo general han estado reservados para acompañar las historias. Son pocos los relatos que se centran en sus historias y este es uno de ellos, adentrándonos en el variopinto grupo. “La vejez es casi un pecado” Regresar a Barranquilla A finales de los años 90 Ernesto McCausland se embarcaba en la aventura de rodar El último Carnaval, película protagonizada por el cubano Jorge Cao. Allí, entre rollos de cinta, una Barranquilla que no se parece en nada a lo que es hoy y el interés de aprender de Roberto, nació la relación del cineasta con el cubano que lo hizo regresar para trabajar en un proyecto que lo tocaba a nivel personal. “Yo tengo como antecedente con este conflicto de la de la tercera edad o el adulto mayor, caminando dentro de mí al terminar Pasión de Gavilanes y comenzar a exhibirse en todas partes. Podría tener unos 50 años. Me di cuenta que sencillamente los abuelos habían desaparecido de la familia, que es la esencia de todo. Y me comenzó a rondar esa preocupación de darme cuenta que yo también iba cumpliendo años y que iba en camino de lo que es la vejez”. Por eso, cuando llegó la propuesta de Roberto Flores y ya habían pasado unos 20 años desde que empezaron esas preocupaciones, no dudó en aceptar el trabajo, más aún cuando significaba volver al Caribe colombiano. “Yo no había vuelto a trabajar en Barranquilla, a caminar las calles, por supuesto no es la misma ciudad que yo conocí. Es muy distinta a la Barranquilla que hay ahora, pero la presencia del Caribe existe en su gente, en el trato, en la manera de comunicarse y mi mundo emocional se identifica con nosotros”.