Llegó a admitir que gastaba hasta 50.000 libras esterlinas (243 millones de pesos colombianos) en fiestas llenas de cocaína. 'En cada habitación de mi casa la gente estaba jodiendo. Las mujeres simplemente se me acercaban y me ofrecían sexo', señaló en un medio local. Así duró 10 años hasta que terminó perdiendo toda su fortuna y tuvo que regresar como recolector de basura. Sin embargo, el hombre sostiene que no se arrepiente de nada. 'No miro hacia atrás con ningún arrepentimiento, eso es seguro, no me gustaría retroceder el tiempo', dijo. Además, del alcohol, las drogas y las mujeres, Carroll hizo inversiones considerables que lo ayudaron a perder su riqueza. Gastó 325.000 libras esterlinas (más o menos mil millones de pesos colombianos) en una mansión que describió como 'abandonada durante aproximadamente 10 años'. En el año 2013, se alojó durante tres meses en un hotel para personas desamparadas al no lograr conseguir empleo. Después logró trabajar en una fábrica de galletas y en un matadero, pero en 2019 se trasladó a Escocia para trabajar como repartidor de carbón.