El orgasmo y lo que significa en la reivindicación de la sexualidad de la mujer

En los últimos años el tema salió del fondo de un cajón para ser motivo de consulta a especialistas, de diálogo entre mujeres y de investigaciones científicas que buscan conocerlo a profundidad.

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El autoconocimiento es clave para el desarrollo sexual de la mujer, coinciden los especialistas. Shutterstock
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Por: Estefanía Fajardo De la Espriella @Estefaniafd

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En los últimos años el tema salió del fondo de un cajón para ser motivo de consulta a especialistas, de diálogo entre mujeres y de investigaciones científicas que buscan conocerlo a profundidad.

“El orgasmo es una conquista femenina de hace muy pocos años. El poder también. Y por algo, los dos molestan tanto”, escribió la argentina Luciana Peker en su libro Putita Golosa. Del primero, muchas confiesan que no lo han vivido, otras hablan sin tapujos. En redes se hacen publicaciones en torno a esto y hay un día para celebrarlo. Y, como dice la escritora, ha sido parte de la revolución feminista que busca la reivindicación de la sexualidad de las mujeres.

El orgasmo cambia de definición por las mujeres que lo han experimentado, las sensaciones difieren, las formas de conseguirlo también. Terminaciones nerviosas, punto G, estimulación, son palabras comunes a la hora de hablarlo, pero hay una que aún es motivo de debate, de inquietudes y de investigación: multiorgasmo. 
¿Placer, empoderamiento o autoconocimiento?

“El orgasmo femenino no es algo que sucede accidentalmente si se alinean los astros (…) El orgasmo, el placer, tu sexualidad es tuya, es tu derecho al tiempo que es tu responsabilidad, no con el mundo sino contigo misma”, escribió Lola Vendetta, el personaje de cómic de Raquel Riba Rossy.

“Es uno de los temas más tabú que hay en la sexualidad femenina”, afirma el doctor Fernando Rosero, médico sexólogo clínico. 

Para él, las mujeres sienten que tienen un problema con el orgasmo tratando de igualar o imitar la respuesta orgásmica que se supone deberían tener que es gritar, gemir, voltear los ojos, y eso, en realidad, se llama expresividad orgásmica “y no todas las mujeres lo tienen exactamente igual, por lo tanto, no quiere decir que no lo estén teniendo”.

Esto, en algunas investigaciones, es catalogado como “brecha del orgasmo”, haciendo referencia a que las mujeres experimentan el orgasmo con menos frecuencia que los hombres desde un contexto social conectándolo con las normas culturales que privilegian el placer y las preferencias de los hombres.

Se trata de una disparidad que pasa de lo salarial, posición en una empresa o Gobierno, al campo más íntimo: el sexual. 

La doctora Mary Ardila Hernández, psicóloga y terapeuta sexual femenina, dice que “cada mujer tiene un mundo diferente  en su sexualidad y depende del grado de cultura”, de conocimiento de su sexualidad y sensualidad personal. “Es decir, la experiencia sexual de cada persona varía, incluso étnica y geográficamente”. 

“Es verdad que todas las mujeres tienen la capacidad de tener muchos orgasmos en un mismo encuentro sexual”, afirma la sexóloga brasileña Flavia Dos Santos.

El orgasmo tiene dos componentes en diferentes intensidades en una mujer. “Primero, un componente neurológico que es un sentimiento intenso de bienestar y placer que antes se llamaba la pequeña muerte, ese momento en el que uno se olvida de los problemas temporalmente, un sentimiento de gratificación absoluta. Lo segundo es una situación anexa: a nivel genital se presentan unas contracciones que son involuntarias que duran entre 5 y 14 segundos en algunas mujeres. Esos dos componentes determinan la presencia de un orgasmo y en cada mujer se vive de manera diferente”, explica el especialista Rosero. 

Esta, describen investigadores finlandeses en un estudio, es una observación problemática desde la perspectiva de los derechos sexuales y los marcos de salud sexual. Dada la importancia de los orgasmos para la salud y el placer sexual de muchas personas, un mayor enfoque y comprensión del orgasmo de las mujeres es valioso. “Un desafío para futuros estudios es comprender por qué las mujeres valoran más los orgasmos de sus parejas que los suyos”, concluyen los científicos.

“Es muy común encontrar mujeres anorgásmicas, es decir que no tuvieron orgasmos, y eso en la mayoría de casos se debe a falta de educación sexual o a un bloqueo. En poquísimos casos se debe a una causa orgánica”, comenta Dos Santos.

Multiorgasmo

 Después del orgasmo se presenta un periodo de resolución, ese periodo lo tienen los hombres y es el tiempo que se tarda en volver a tener una erección después de haber eyaculado. En la mujer, en teoría ese periodo no existe, explica Rosero, por eso es que se da la posibilidad de la respuesta multiorgásmica, es decir, si el estímulo se sigue manteniendo la mujer podría tener múltiples respuestas sexuales. 

En teoría todas las mujeres estarían en la capacidad de tenerla, pero no todas las mujeres tienen ese modelo de respuesta multiorgásmico. “Sabemos estadísticamente que aproximadamente solo el 10% de las mujeres logra tener esa respuesta multiorgásmica de manera recurrente en sus relaciones”, afirma Rosero. 

Los multiorgasmos no se producen, se sienten, cuenta Dos Santos. “No somos máquinas o fábricas, si la mujer está estimulada, entregada al encuentro y sigue siendo estimulada puede darse”. Sin embargo, asegura, eso no es una dictadura. Su forma de referirse a este tema es una comparación: “Hay mujeres que tienen una gran bomba atómica y otras pequeñas explosiones”.

Anorgásmicas

 La mujer poco consulta cuando es anorgásmica, cuenta la doctora Ardila. “Y son muy reservadas, ocultan sus sentimientos, sus análisis de su sexualidad y de su conocimiento sobre sus zonas erógenas”. 

“La mujer que nunca ha tenido un orgasmo tiene que parar, conocerse. Identificar qué es y qué representa el sexo en su cabeza, por qué le tiene miedo, si hay algún trauma o una educación muy rígida y tratar de regalarse ese momento de autoconocimiento, de autoexploración”, sostiene Dos Santos.

Investigadores de la Universidad de Texas centraron su trabajo en el hecho de que “las mujeres simulan un orgasmo por motivos centrados en la pareja y en sí mismos. Los últimos incluyen elevar su propia excitación sexual”.

Los resultados sugieren que las motivaciones centradas en uno mismo para fingir el orgasmo, particularmente elevar la excitación, están más asociadas con la consistencia del orgasmo que las motivaciones centradas en la pareja para fingirlo.

“Los estudios futuros podrían investigar si las mujeres que fingen el orgasmo con el fin de elevar su propia excitación realmente lo hacen por ese motivo(...) Además, deberían incluir medidas relacionadas con la satisfacción emocional para el cuerpo”, dicen los expertos de la Universidad de Texas.

Educación

 Las causas o dificultades para que las mujeres no lleguen a esa respuesta orgásmica pueden ser variadas, podrían ser temas físicos, hormonales o cuando hay otra disfunción sexual como el dolor. Pero un componente muy importante es el de la educación, ya sea sexual, vincular o afectiva, o la religión. Esos, dice Rosero, son otros temas que también se manejan en una consulta.

“La mujer durante mucho tiempo estuvo restringida en su sexualidad por la educación machista en la que vivíamos, y en función de eso hablar de sexualidad y problemas sexuales era un tema no tocado. 

Ahora la mujer se está empoderando y ya hoy en día con dificultades como no tener orgasmos, sentir dolor o no tener ganas se habla, y entre más tempranos se consultan se puede encontrar de forma más rápido una solución”, indica Rosero.

Para realizar la historia psicosexual es clave, cuenta la doctora Ardila, saber qué pasó desde la niñez, adolescencia y en la etapa adulta. Esto con el fin de “establecer si existen esquemas
inadecuados o sistemas de creencias irracionales  que pueden estar influyendo en la conducta”

“No es una tarea que depende solo de la mujer”, asegura Dos Santos. Conocerse, aprender de su cuerpo es de la mujer. Sin embargo, sentir deseo, ser suficientemente estimulada es una tarea de dos. 

“Uno no puede pensar en orgasmo si tiene una pareja egoísta, por ejemplo, que no dedica tiempo a los preliminares, a los estímulos. Que está preocupado solamente por su placer. Sexo es comunicación, es comunicación entre mi cuerpo y yo, entre  mi cuerpo y el de otra persona. Una comunicación chévere, sabrosa, es una comunicación no egoísta, donde los dos hablan y los dos escuchan”.

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