El Heraldo
Luis Miguel en una de sus presentaciones musicales este año.
Región Caribe

El doloroso y difícil desarraigo del creador del Bullenrap

Luis Miguel Caraballo salió de su natal Libertad y no tiene previsto regresar porque la inseguridad, que para él reviste la zona, no se lo permite.

La salida presurosa y obligada de Luis Miguel Caraballo Estremor de su natal Libertad, en San Onofre, por culpa de los violentos que retornaron a esta zona del Golfo de Morrosquillo en Sucre, quedará inmortalizada en una canción que él compuso y que hará parte del primer trabajo discográfico del Bullenrap.

El movimiento artístico que nació en el corazón de los Montes de María busca a través de la innovación musical la resiliencia de un territorio que ha sido golpeado por el conflicto armado en Colombia. Sin embargo, hoy su líder vuelve a huir de esa violencia por las amenazas.

‘Vámonos del pueblo’ es el título de la composición que junto a otras 11 harán parte de este trabajo musical que estará en el mercado a mediados del próximo mes.

“Yo me voy con los pelaos, volvieron las noches de tristeza, los flagelos y recuerdos de la guerra, la memoria de los muertos nos recuerda que aunque pase lo que pase la esperanza no se pierda”, reza una de las estrofas de ‘Vámonos del pueblo’ que rememora además la muerte del líder indígena Jaime Enrique Basilio Basilio ocurrida la noche del 1° de marzo.

Este crimen, del que Luis Miguel dio cuenta en una transmisión en vivo en sus redes sociales, fue el detonante para que lo amenazaran porque denunció la presencia de armados en la zona y la ausencia del Estado que solo hasta el día siguiente atendió este hecho de sangre, por eso el 7 de ese mismo mes y sin imaginarlo, tuvo que salir de su humilde casa con su joven esposa y sus dos pequeños hijos dejando todo lo que a través de la cultura había construido, pues el arte siempre ha sido su oficio y no en vano ganó las dos convocatorias que le permitirán mostrar al mundo que a través de música, como el Bullenrap, también se cantan duras realidades como la suya.

El corregimiento Libertad, en el norte del municipio de San Onofre y del departamento de Sucre, lleva 16 años esperando que la reparación colectiva sea una realidad.

Su reconocimiento como líder y gestor cultural en Libertad, una población afro, hicieron que en su momento y ante la amenaza inminente de muerte, las autoridades, alertadas además por los medios de comunicación, lo ayudaran a abandonar rápidamente el territorio al que por ahora no tiene previsto regresar porque su riesgo ha sido valorado por la Unidad Nacional de Protección (UNP) como extraordinario; sin embargo, un chaleco antibalas y un celular hacen parte de ese esquema que busca ‘salvarle su vida’.

Luis Miguel salió de su territorio y llegó a otro departamento a empezar de cero y sin tener ninguna ayuda del Estado.

“Me ayudaron a salir, me ubiqué donde un amigo, pero ya no pudimos estar más allí porque era una carga muy grande para él y decidí con mi esposa buscar otro espacio en el que pagamos arriendo por valor de 150 mil pesos que debo guerrearlos para poder conseguirlos, así como para otros gastos de servicios y alimentación”, dice el líder del Bullenrap que no vacila en afirmar que la salida de su Libertad no ha sido fácil, pero sabe que debe adaptarse a estar fuera por fuera si quiere seguir viviendo.

“En el territorio ya uno tenía todo estipulado, sabía dónde y cómo conseguir la plata para la comida, pero la verdad es que ahora las cosas son muy difíciles y yo no puedo abrirme mucho a la calle a que me vean personas que me conozcan y digan en el pueblo dónde estoy porque eso pondría aún más en riesgo mi vida. Yo me he encontrado con tres personas de Libertad y otras que me han llamado y de ninguna he tenido mensajes positivos sobre mi seguridad”.

Relata que en la población donde habita suele salir muy poco por su seguridad que no es la mejor y desde su pueblo a través de llamadas de personas conocidas le han hecho saber que quienes lo amenazaron e hicieron desplazar esperan su regreso para atentar contra su vida.

Es tal la demora del Estado por atender estos casos de desplazamiento por amenazas –que cada vez son más numerosas en el departamento de Sucre– que tanto Luis como su esposa acudieron hace 4 meses a diligenciar la ayuda humanitaria de emergencia en la Unidad de Víctimas y transcurridos 3 meses más desde esa fecha no la han obtenido.

“Esto no ha sido fácil. En nada nos ha sido fácil ni para mí, ni para mi esposa y menos para mis niños de 4 y 2 años que se sienten estresados. Ellos antes eran libres y acá eso no es posible, pero nos tenemos que acostumbrar”, sentencia Luis Miguel con el hablar pausado y respetuoso que siempre lo ha caracterizado.

La ayuda estatal solo se ha visto reflejada en las acciones de la Unidad Nacional de Protección y Luis pensó que por las condiciones en las que tuvo que salir iba a tener un acompañamiento y una ayuda humanitaria que le permitiera, por lo menos en los primeros meses de su desarraigo, sobrevivir de una mejor manera y no como les ha tocado.

“No me he desligado de mis funciones con la agrupación, hemos estado en movimiento con presentaciones, pero no es una cosa frecuente y tengo que decirlo que ha habido días en los que nos hemos acostado sin probar bocado”.

El gestor cultural y comunicador social Javier Alfonso Arias es el mánager de Bullenrap y no lo ha abandonado porque le ha conseguido para el grupo unas presentaciones con las que Luis Miguel ha podido sobrevivir, y también le garantiza la seguridad en los escenarios donde realizan las prácticas.

“Trato al máximo de reunir e invertir cada pesito que cae en las cosas de la casa, aunque esto no es constante. Mi esposa me echa la mano con el tema de la modistería que ella sabe y queremos conseguirnos una máquina. Las cosas no se nos están facilitando tanto, pero sabemos que vamos a lograrlo. Yo he llegado a un nivel en el que debo vivir cada momento con un aliento distinto y no con el estrés que me agobiaba y que también afectó a mi familia que se quedó allá en Libertad”, puntualiza el creador del Bullenrap que quisiera que todo lo acontecido no fuera verdad para poder estar en su tierra, reunirse con su comunidad, con sus viejos y hacer muchas otras cosas más que extraña de la vida anterior en la que se sentía vivo.

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