Petro, el nuevo fenómeno político

La polémica sanción de Alejandro Ordóñez a Gustavo Petro terminó por convertir al alcalde de Bogotá en la ficha más valiosa del ajedrez político nacional para las elecciones de 2014, todo lo contrario de lo que quería el procurador general.
Gustavo Petro.
Más contenidos
Política
La polémica sanción de Alejandro Ordóñez a Gustavo Petro terminó por convertir al alcalde de Bogotá en la ficha más valiosa del ajedrez político nacional para las elecciones de 2014, todo lo contrario de lo que quería el procurador general.

Nunca antes en la historia del país una sanción del procurador  general de la Nación había causado tanta conmoción como la que le impuso la semana pasada Alejandro Ordóñez al alcalde mayor de Bogotá, Gustavo Petro, al destituirlo e inhabilitarlo para ejercer cargos públicos por 15 años.

La decisión de Ordóñez estremeció los cimientos institucionales del país no solo por atreverse a penalizar disciplinariamente a quien ocupa el que es considerado el segundo cargo de la Nación, sino porque el castigo impuesto ha sido calificado de inconstitucional y desproporcionado, incluso por los mismos copartidarios de Ordóñez, miembro connotado del Partido Conservador.  “Quince años es demasiado y creo que el procurador exageró en la sanción”, me dijo un senador azul con quien hablé bajo reserva de su identidad sobre el controvertido asunto.  El propio Petro calificó la medida como una “cadena perpetua” que -de cumplirse- solo le permitiría volver a ocupar cargos públicos a los 68 años de edad.

Como era de esperarse, la decisión del jefe del Ministerio Público generó un masivo movimiento de rechazo por parte no solo de los más de 700.000 votantes de Petro a la Alcaldía de Bogotá, sino de quienes consideran que Ordóñez vulneró los derechos del alcalde y atentó contra el propio sistema democrático, que se fundamenta en un Estado Social de Derecho. “No voté por Petro, pero ello no significa que acepte una decisión arbitraria y abiertamente antidemocrática propia del fascismo, como la que tomó Ordóñez”, sostiene la analista Claudia López, una de la más combativas contradictoras del procurador.

La respuesta de Petro a una decisión con una alta dosis de componente político fue, por supuesto, política. En efecto, su llamado a la ciudadanía –no solo a los bogotanos- para que masivamente rechazara la medida recibió una favorable, inmediata y contundente respuesta.

La Plaza de Bolívar de Bogotá se ha convertido en epicentro de tres grandes manifestaciones populares desde el momento mismo en que el procurador anunciara  la “muerte política” de Petro, la más reciente de ellas el pasado viernes. “La Plaza de Bolívar es la plaza de los indignados de Colombia y debe convertirse en el ágora de la democracia”, vociferó Petro ante unos 30.000 seguidores, quienes no dejaron de aclamarlo un instante. “Vamos a vivir días de historia”, afirmó con voz desgarrada y tono gaitanista en su discurso.

Y aunque la propia suerte política de Petro es aún incierta, pues deberá interponer recursos ante el mismo procurador que acaba de sancionarlo y esperar que este ratifique, morigere o desmonte su castigo, es evidente que el panorama político del país de cara a las elecciones del próximo año sí cambió de forma radical.

Pero más allá de los efectos que tendrá la medida de Ordóñez, lo que sí resulta evidente es que con su decisión convirtió a un alcalde con una gestión bastante modesta y con bajísimos niveles de aceptación (apenas el 30%) en un fenómeno político capaz de alterar el ajedrez electoral nacional. ¿Cuáles son los verdaderos alcances de la decisión del procurador? ¿Cuál es el futuro político de Petro? ¿Qué cartas deben jugar los amigos y contradictores del alcalde de Bogotá?

¿El hombre de la paz?

Por cuenta de la sanción disciplinaria impuesta a Petro por el procurador, el alcalde de Bogotá está a punto de quedarse con la bandera que con más celo cuida Juan Manuel Santos en su propósito de repetir mandato: el proceso de paz con las Farc. En efecto, la suerte de la negociación en La Habana pasa hoy por el Palacio Liévano -sede de la Alcaldía de Bogotá- y no por la Casa de Nariño -sede de la Presidencia-. El propio Petro en su primera intervención en la Plaza de Bolívar llamó la atención del presidente Santos para que le dijera al país “si está con la paz o con su reelección”. Los voceros de las Farc, por su parte, no solo descalificaron la decisión de Ordóñez, sino que dieron pleno respaldo al alcalde. Santos deberá pronunciarse a fondo sobre la sanción impuesta a Petro y de ese pronunciamiento dependerá buena parte de su suerte, al menos en lo que tiene que ver con los diálogos: si respalda el castigo pone en peligro la suerte de la mesa de negociación, pues los voceros de las Farc han dicho que “si eso le pasó a Petro, qué nos espera a nosotros”; y si se aparta del mismo, se gana la enemistad de un numeroso y poderoso sector del Establecimiento que lo considera poco menos que un “traidor” y un “vendido a las Farc”.

Abanderado contra la corrupción

Petro fue sancionado por, supuestamente, no haber cumplido a cabalidad con los procesos de contratación del nuevo modelo de recolección de basuras de Bogotá, y no por corrupto. Y esa no es una consideración menor en un país donde abundan casos de corrupción por parte de funcionarios que no solo salen multimillonarios de sus cargos, sino que no reciben castigo alguno, ni siquiera de la misma Procuraduría que dejó caer la guillotina sobre la cabeza de Petro. El alcalde  sostiene que quienes están detrás de su sanción “son las mafias que manejan las basuras en Bogotá” y las señala de amangualarse con el procurador para acabar su carrera política hacia la Presidencia. El alcalde es reconocido como el congresista que lideró el destape de la parapolítica y el impulsor de las denuncias contra el “carrusel de la contratación” en Bogotá. Por cuenta de lo primero se ganó la enemistad del uribismo y por cuenta de lo segundo se echó de enemigos a poderosos contratistas, que financian campañas políticas en todo el país y no solo en Bogotá. De manera que el hecho de que Petro salga por no haberle dado el tratamiento adecuado a las basuras, y no por corrupto, es en la Colombia de hoy un motivo de orgullo y no de vergüenza. Petro hábilmente se encargó de convertir esa debilidad de todo funcionario en una fortaleza.

El vocero de la izquierda

Con la bandera de la paz en un bolsillo y con la de la anticorrupción en el otro, a Petro le queda fácil seguir su colonización del territorio de la izquierda democrática en Colombia, que aún no encuentra un rumbo claro, a diferencia de lo que ocurre en otros países de América Latina, donde ha alcanzado, incluso, la Presidencia de la República por la vía electoral. Luego de la sanción del procurador que lo catapultó políticamente, cualquier decisión que tomen los partidos de izquierda del país, incluyendo al Polo Democrático y hasta los propios verdes, debe contar con el guiño de Petro. De hecho, una de las personas llamadas a liderar a la izquierda en las próximas elecciones es el jefe progresista Antonio Navarro y todo el país lo vio detrás de Petro en la Plaza de Bolívar, anunciando el pleno respaldo a quien tuvo como jefe por pocos meses en la Alcaldía. Igual sucedió con Aída Avella, candidata presidencial de la Unión Patriótica, y con líderes de los movimientos sociales, como los indígenas y los agricultores que promovieron el paro agrario nacional, quienes a una sola voz expresaron su solidaridad con Petro.

Petro, la voz de los indignados

No todos los que llenan la Plaza de Bolívar son petristas, pero no hay entre ellos uno que no esté indignado. Indignado contra la mala educación, contra la mala salud, contra los malos servicios públicos, contra la falta de oportunidades laborales, contra el mal estado de las vías, contra la discriminación racial y de género, contra la corrupción de la clase política, contra la indolencia de los gobernantes. En fin, indignado con todos y contra todos. Esa es la tierra fértil donde un discurso populista como el de Petro pega con fuerza, como pegó el de Chávez en Venezuela, o el de Correa en Ecuador, para solo citar dos ejemplos recientes. O como pegó el de Juan Domingo Perón en Argentina, quien fuera el gran líder de los “descamisados” de ese país en los 60. Los indignados encontraron en Petro un espejo donde mirarse, una víctima más de un sistema que por años los ha excluido y perseguido, como hábilmente dice el alcalde. Ese es el discurso que Petro -renuente a cumplir la sanción- vende y es el que los indignados compran extasiados. Desafiar en la plaza pública una decisión de un organismo de control –equivocada o no- no tiene precedentes en el país y podría desencadenar en una desinstitucionalización que agravaría aún más la crisis nacional. Esa es la apuesta arriesgada de Petro. Solo el tiempo dirá si jugó la carta ganadora.

@Leydelmontes

Has disfrutado de todos los contenidos gratuitos del mes que ofrecemos a nuestros visitantes

Te invitamos a registrarte en EL HERALDO

¿Ya tienes una cuenta?

Disfruta de los siguientes beneficios:

Acceso ilimitado

Noticias más populares

  • EN EL HERALDO
  • EN Política
  • EN VÍDEOS
  • EN FOTOS
X

Hola,

Bienvenido a tu cuenta de EL HERALDO.

Con tu cuenta de EL HERALDO vive una nueva experiencia. En este momento nuestros usuarios registrados disfrutan de:

Acceso Ilimitado

Bienvenido a EL HERALDO

Bienvenido, puedes ingresar con tu correo electrónico y contraseña registrada.

Si todavía no tienes una cuenta, puedes registrarte aquí, es gratis.

Conéctate con tu cuenta de Facebook ó Google

Registrate en EL HERALDO

Crea tu cuenta en EL HERALDO y vive una nueva experiencia. En este momento nuestros usuarios registrados disfrutan de:

Acceso Ilimitado

* La contraseña debe ser mayor de 5 caracteres, contener una mayuscula y un numero

x

Reestablecer tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el cual te registraste, te enviaremos un enlace para que puedas restablecer tu contraseña y acceder de nuevo.

La sesión ha sido cerrada con exíto
Por favor, complete su información de registro aquí
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1) Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2) Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3) EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4) Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.
Ya soy suscriptor web