Nunca antes el voto de la región Caribe había sido tan determinante para definir un candidato presidencial como en esta ocasión. No solo se trata de seducir a cerca de 8.000.000 de electores, sino de inclinar de forma contundente la balanza a la hora del conteo final. La “Costa pone presidente”, es una frase que va más allá de un simple lugar común. Es una realidad objetiva que se confirma con cada elección.
El caso más reciente de la importancia del “voto caribe” es el de Gustavo Petro, quien derrotó a Rodolfo Hernández en la segunda vuelta presidencial del 2022, gracias a la votación masiva de la Costa. Buena parte del millón de votos que Petro le sacó a Hernández fueron depositados en la región Caribe.
Pero así como la “Costa pone presidente”, también los aleja de la Casa de Nariño. El caso más sonado es el de Alfonso López en 1982, cuando perdió su reelección con Belisario Betancur. “¿Qué pasó con los votos de la Costa?”, preguntó López –perplejo– cuando conoció los resultados finales. Pasó que los votos de la “Costa”, que habían sido ofrecidos por los “caciques liberales”, nunca llegaron.
En aquella oportunidad sucedió que los jefes liberales de la “Costa” movilizaron toda su maquinaria para hacerse elegir al Congreso en marzo y cuando llegaron las elecciones presidenciales de mayo no tenían un peso en sus bolsillos, ni tampoco entusiasmo para elegir a López.
De manera que la región Caribe sí elige presidente. No es una “leyenda urbana”, ni es carreta.
En esta oportunidad de todos los aspirantes a la Presidencia el único que tiene puesta la camiseta de la región Caribe es Abelardo De la Espriella no solo por su origen caribe, sino también porque ha sabido interpretar el sentimiento de unos electores que se han sentido traicionados por la clase dirigente nacional desde tiempos inmemoriales. ‘El Tigre’ Abelardo conectó con aquello que los habitantes de la región Caribe quieren oír, en especial en lo que tiene que ver con el reproche a los de “siempre”. Detrás del fervor que despierta su campaña hay –sin duda– una cuenta de cobro a una clase dirigente indolente con la tragedia social que golpea a millones de hogares del Caribe.
Detrás del respaldo masivo a ‘el Tigre’ hay también un sentimiento de frustración enorme por parte de los votantes, quienes se han sentido traicionados en múltiples ocasiones. Que lo diga el “traidor” Petro, que se acordó que era “costeño” en la campaña del 2022 y luego –una vez en la Casa de Nariño– conspiró todos los días contra el Caribe, en particular contra Barranquilla, a la que atacó sin piedad y sin descanso.
A Iván Cepeda –el heredero de Petro– se le agradece la sinceridad de no ocuparse de la región Caribe, ni siquiera ahora que es candidato. Cepeda –a diferencia de su mentor– no ha sido hipócrita con la Costa. Con Cepeda en la Presidencia, quienes nacimos y vivimos en esta tierra sabemos lo que nos espera: desprecio y olvido, como lo hizo su “jefe de debate”, Gustavo Petro, en sus cuatro años de mandato.
Por último, Paloma Valencia, conociendo la importancia estratégica de la región Caribe, también subestimó su relevancia electoral. La región se quedó esperando de parte suya –y del mismo expresidente Álvaro Uribe– un acto generoso. Un buen gesto hubiese sido la designación de su fórmula vicepresidencial. En este sentido la escogencia de Juan Daniel Oviedo obedeció más a buscar votos del centro –necesarios para ganar, sin duda– y tratar de seducir la mayor cantidad de votos en Bogotá, nicho electoral de Oviedo. Los resultados del próximo domingo dirán qué tan acertada fue esa decisión.
¿Qué tan decisivos serán los votos de la región Caribe el próximo domingo? Veamos:
Con ‘el Tigre’, la región Caribe va por el premio mayor y no por un premio seco
Pese a la importancia decisiva que tiene su votación en las campañas presidenciales, durante muchos años los electores de la región Caribe se conformaron con los “premios secos”, en lugar de aspirar al “premio mayor”. Es decir, durante décadas los votos de la región Caribe sirvieron para ganar la Presidencia, pero no para poner presidente. Son dos cosas muy distintas. En esta oportunidad el votante de la región Caribe siente que “uno de los suyos de verdad” puede llegar a la Casa de Nariño. Ya no se trata de ser suplente en el equipo presidencial, sino de ser titular en dicho equipo.
No se trata de ser vicepresidente, como ocurrió con Gustavo Bell, fórmula de Andrés Pastrana. Ni tampoco como sucedió con Elsa Noguera, fórmula vicepresidencial de Germán Vargas Lleras. El primero llegó a la Vicepresidencia, mientras Noguera no triunfó con Vargas Lleras. La candidatura de Abelardo De la Espriella –el más opcionado para pasar a segunda vuelta, según las encuestas– interpreta ese sentimiento del votante caribe de poder ganarse –¡por fin!– el premio mayor de la lotería y no tener que conformarse con el premio seco de una vicepresidencia o un par de ministerios.
Petro maltrató a Barranquilla como ningún otro presidente lo había hecho
Aunque Gustavo Petro se “vendió” en el 2022 como un candidato costeño, lo cierto es que durante su mandato la región Caribe fue una de las grandes olvidadas. Petro gobernó de espaldas a la región Caribe. Grandes obras, como las del Canal del Dique, fueron engavetadas con desprecio por el Gobierno nacional. Tan mal le fue a la región Caribe con Petro que uno de los “nombramientos más notables” realizados por Petro fue el de Juliana Guerrero, su protegida en la Universidad Popular del Cesar (UPC). Su gabinete ministerial poco o nada hizo por la región Caribe, más allá de alimentar la frondosa nómina oficial con ineptos y corruptos.
El desprecio de Petro –y de su gabinete– por Barranquilla merece un capítulo especial. Nunca antes la ciudad fue tan maltratada como sucedió durante el mandato del Pacto Histórico. Petro se ensañó contra una ciudad donde –curiosamente– recibe masivo respaldo electoral. Cepeda aspira a mantener o –inclusive– aumentar la votación de Petro en el 2022. La pregunta es: ¿cómo lo hará, más allá de capitalizar el inconformismo y hasta el odio de algunos sectores vulnerables de la población hacia la clase dirigente local y regional?
Seguridad en la región Caribe: es hora de “mano dura” y no de “periodicazos”
La oferta de seguridad de Abelardo De la Espriella también marcó una gran diferencia con los demás candidatos, en especial con Valencia y Cepeda. En la región Caribe –una de las más azotadas por la inseguridad– los votantes sienten que a los bandidos se les derrota con “mano dura” y no con “periodicazos”. Y en esta oportunidad perciben que la “mano dura”, la misma que ofreció Álvaro Uribe en otros tiempos, la tiene ‘el Tigre’ Abelardo y no Paloma Valencia. Punto. Muchos votantes de centro –inclusive– consideran que no es el momento de más concesiones a los criminales, porque hacerlo significa comprometer la vida de más colombianos.
En ese sentido, la llamada “paz total” de Petro –defendida y promovida por Cepeda– es considerada por electores de la región Caribe como un rotundo fracaso. Por cuenta del fracaso de la “paz total” muchos votantes de centro migraron a ofertas más radicales y menos generosas con organizaciones criminales. Mejor dicho: se derechizaron. Ese nicho electoral –que aún sigue migrando– podría ser definitivo el próximo 31 de mayo.
¿Llegó la hora de la región Caribe?
En 1970 Evaristo Sourdís decidió mantener su candidatura presidencial, luego de la traición que recibió por parte del expresidente Mariano Ospina Pérez y de otros dirigentes del Partido Conservador. Ospina le había dicho a Evaristo –oriundo de Sabanalarga y barranquillero de corazón– que se mantendría “neutral” durante la convención conservadora que elegiría al candidato a la Presidencia de la República. Y ello le garantizaba a dicho candidato ser presidente de la República, puesto que así lo establecían los acuerdos del Frente Nacional. Pero al excontralor, excanciller y ex ministro de Trabajo se le atravesó la figura del joven Misael Pastrana Borrero, quien logró acuerdos con el Partido Liberal y por cuenta de ellos amarró su candidatura dejando por fuera al gran Evaristo Sourdis.
Pese a ello, Evaristo mantuvo su candidata conservadora disidente, “desde la Costa para el resto de Colombia”. A la postre, Pastrana resultó elegido presidente y Evaristo ocupó un honroso tercer lugar, después de Gustavo Rojas Pinilla. Con Evaristo, la región Caribe perdió una gran oportunidad para llegar a la Presidencia. Ahora con Abelardo una vez más la región Caribe vuelve a sonar con fuerza para llegar a la Casa de Nariño. Para ello debe pasar a la segunda vuelta el próximo domingo. Y para cumplir ese propósito los votos de la región Caribe serán fundamentales.





















