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Julio Calderón asegura que en la Medicina ha encontrado todo lo que un día quiso ser.
Orlando Amador Rosales
Millennials

El médico costeño que a pulso se especializará en Houston, Texas

Tras homologar su título, Julio Calderón entró al proceso ‘Match’, en Estados Unidos para iniciar su especialización en Radiología. 

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Julio Calderón recuerda que durante su infancia su momento de juego se basaba en sentarse en un rincón de su casa, abrir su kit de juguetes —que para él simulaba el de un médico real— y recrear un día de consulta. Como si viviera una realidad alterna, personificaba a un profesional de la salud que tenía como pacientes a sus hermanos y sus padres.  

Esos fueron —quizás— sus primeros acercamientos a ese gusto que de pequeño guardaba por la Medicina. Luego en su crecimiento se orientó hacia el Derecho, pero la muerte de su papá, Julio Calderón de Sola, por un cáncer de páncreas, detonó que se decidiera por la ciencia médica. 

“En primera instancia estudiar esa carrera lo veía casi que imposible porque al fallecer mi papá, mi mamá Nancy Aristizábal quedó con toda la responsabilidad de sacar adelante tanto a mi hermano, Felipe Calderón, como a mí. Pero lo logró. Creo que no me alcanzarán los años para terminar de agradecerle a mi mamá (...) Cada experiencia que viví en mi formación fue memorable y graduarme fue la meta que me tracé para hacerla sentir orgullosa y para cumplirle a mi papá, aunque ya no estuviera con nosotros”.

Su primer mentor, que llegó durante los últimos años de su carrera, fue el gastroenterólogo Fabián Lora, quien le dio la oportunidad de trabajar a su lado como médico general. En 2018 recibió su título como médico. En ese año afianzó su anhelo de especializarse en Radiología en los Estados Unidos, así que su paso a seguir fue estudiar arduamente para presentar los exámenes que le permitieran homologar su título profesional en aquel país. 

“Ese proceso allá no es nada fácil, así que los exámenes que iba a presentar sin duda tenían un nivel bastante elevado. Y no era solo pasarlos, sino realizarlos y obtener un puntaje muy alto, sobre todo porque la especialización que yo quería era una de las más competitivas”.

Julio, de 27 años, asegura que en noviembre de 2019 procedió a hacer su primera prueba. Luego de recibir el puntaje, que terminó siendo el esperado, tomó la decisión de irse a Estados Unidos, con el fin de realizar prácticas.

“Al llegar allá el neurorradiólogo intervencionista Orlando Díaz, me abrió las puertas del Houston Methodist Hospital, ubicado en el Texas Medical Center. En este centro pude trabajar en varios proyectos de investigación junto a él, lo que sin duda hizo que me enamorara más de su subespecialización, de hecho, es la que quiero practicar luego de terminar Radiología (…) Yo sé que gracias a la oportunidad que el doctor Orlando me dio y la experiencia que adquirí pude ser elegido para formarme como radiólogo en una institución tan prestigiosa como la Baylor College of Medicine, en Houston”.

Es así como el barranquillero hizo parte de un proceso llamado “Match”, encargado de escoger a todos los residentes para las especialidades médicas en el país norteamericano. De momento, mientras espera el 1 de julio de este año (fecha de iniciación del posgrado), se encuentra ofreciendo consultas de telemedicina.

“La especialización en Estados Unidos no tiene costo y nos ofrece la oportunidad de recibir un sueldo. Luego me veo culminando mi subespecialización en Neurorradiología Intervencionista y aunque serán muchos años de formación, pienso que cuando a uno le apasiona algo, uno disfruta el tiempo y el proceso”. 

Una vez termine desea lograr su vinculación a una institución académica importante en Estados Unidos, pues otra de sus pasiones es la investigación, un campo que —para él— es esencial en el desarrollo de las ciencias médicas. A su vez, se visiona trabajando en el desarrollo de nuevos dispositivos endovasculares. 

Posteriormente se ve regresando a su tierra natal, con el fin de hacer un cambio que genere un impacto positivo, a través de la creación de un centro que atienda las enfermedades cerebrovasculares.

Hoy día reitera que haber elegido Medicina fue su decisión más sabia. En ella encuentra todo lo que en su momento quiso ser. En cuanto a la especialización que ha elegido, dice que le atrapa el hecho de ofrecer más alternativas modernas de tratamientos como cirugías mínimamente invasivas que promuevan buenos resultados, menor instancia hospitalaria y mejoren la calidad de vida de la gente. Su desafío más próximo es mantenerse a la vanguardia de los cambios que tiene el campo de la salud.

Hasta el momento su reto más grande es obtener su título en la especialización en Estados Unidos y posicionarse como “el tercer colombiano y segundo barranquillero que ha sido elegido en el Baylor College of Medicine, en más de 20 años de historia del programa”.

Envía un mensaje a los médicos barranquilleros y señala que sus puertas están abiertas para quienes sueñan con realizar sus especializaciones en Estados Unidos, ya que uno de sus propósitos de vida es llegar a ser mentor de las nuevas generaciones de médicos.

“Pienso que es una oportunidad que deben explorar porque el campo profesional médico en  EE.UU. es amplio y ofrece excelentes oportunidades. Además, la realidad en Colombia es que si no eres parte de una gran familia de médicos resulta difícil ubicarse laboralmente y desafortunadamente acá las oportunidades de trabajo para los médicos generales no son bien remuneradas”. 

 

Para el barranquillero la única salida de la pandemia está en la vacunación. Orlando Amador Rosales

La pandemia

Como a todo médico, la covid-19 le ha dejado un impacto “fuerte”.

“Recuerdo que a una semana de haber empezado mis prácticas en el Houston Methodist Hospital pegó el virus en los Estados Unidos y el volumen de casos positivos llegó a ser muy elevado. Para mí era impactante entrar y recibir una nota con el número de pacientes con coronavirus. Por ejemplo, en aquel entonces una mañana de un viernes llegué y encontré a 90 pacientes hospitalizados por el virus y el lunes siguiente ya estábamos hablando de 2.000 contagiados; el crecimiento fue exponencial”.

Señala que llegó a ser una situación cruda para él, pues en aquel momento se acoplaba a un nuevo ritmo en una ciudad que desconocía y aunque no alcanzó a infectarse, recalca que siempre estuvo expuesto. 

“Luego de todo eso llegué a Colombia y acá presencié los picos de la pandemia, pero también pude vacunarme (…) Cada vez que atendemos algún caso pensamos de inmediato que detrás hay una mamá, una esposa, unos familiares y unos  hijos que pueden estar viviendo días de angustia y estrés”.

Con un tono esperanzador asegura que “por fortuna” estamos viendo la luz al final del camino, con miras a recobrar la normalidad. Pone de ejemplo a los países que van avanzados en el manejo de la patología, explicando que para guiar nuestros próximos pasos no hay nada mejor que ver lo que se está haciendo en aquellos territorios.

“La última semana en Colombia hemos visto que la vacunación ha ido avanzando de forma acelerada, sobre todo en Barranquilla, lo que resulta muy positivo (…) Está comprobado que el camino para salir de esta pandemia es la vacunación, así que mi llamado desde lo médico y lo científico es a que se vacunen”. 

Tiempo libre

Julio manifiesta que si hoy no fuera médico, estuviera dedicado al tenis profesional, su otra pasión. Así que a manera de hobby cada vez que puede lo practica.
Es un apasionado por la música y entre sus talentos innatos está tocar la guitarra. Eso sus amigos ya lo tienen claro, así como sus ganas de salir a delante pese a las adversidades.

 

 

 

 

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