Desde el pasado miércoles corrían rumores de que la cigüeña jabirú que había quedado varada en Barranquilla y se le había visto por varios barrios de la ciudad andando sin rumbo había muerto. Pues las sospechas terminaron siendo ciertas, según confirmaron desde el Distrito.
“Recibimos a través de redes sociales denuncias y reportes sobre su posible muerte. De inmediato realizamos un recorrido de verificación e inspección en los sectores donde había sido vista recientemente. Como resultado de este trabajo de campo y al diálogo con vecinos de la zona, logramos ubicar el cuerpo del ave”, declaró Óscar Contreras, subdirector de Gestión Ambiental de la alcaldía.
El funcionario explicó que los restos del ave fue entregado por miembros de la comunidad del sector Rincón Latino, en el barrio Rebolo. Aunque aún no hay certeza de las causas reales del deceso, todo parece indicar que se dio por “causas antrópicas”. “Lamentamos profundamente esta situación como autoridad ambiental”.

El primer avistamiento de esta ave fue entre el 23 y 24 de febrero pasado en el complejo residencial Alameda del Río, allí permaneció durante dos días para luego tomar vuelo hacia el sector de Villas de San Pablo, al suroccidente de la ciudad.
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Barranquilla Verde logró confirmar en sus seguimientos al ave que esta contaba con un buen estado de salud y capacidad de vuelo, por lo cual como primera instancia se realizaron labores de ahuyentamiento, con el propósito de promover “un desplazamiento obligado sin comprometer la integridad física del animal, incentivando a que el ejemplar retorne a su hábitat por cuenta propia”.
Tras una reunión entre distintos expertos en avifauna estos concluyeron que lo más adecuado era mantener el monitoreo permanente de la cigüeña, seguir con las acciones de ahuyentamiento controlado dejando su captura únicamente como una posibilidad si se presentaba la oportunidad y las condiciones adecuadas para realizarla.
“En varias ocasiones, el ave ya se encontraba en vuelo. En otra fue observada sobre techos de viviendas, lo que dificultaba cualquier intervención. Cuando se logró ubicar en el suelo, se intentó su captura. Sin embargo, esto resultó complejo debido a que el ejemplar se encontraba en óptimas condiciones de salud y físicas. Levantaba vuelo con facilidad”, precisó Contreras.
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El funcionario, finalmente, recomendó a la comunidad que ante cualquier avistamiento de especies silvestres, lo correcto es dar aviso a las autoridades ambientales y no interrumpir sus procesos biológicos. “La presencia de animales que no conocemos no tiene ninguna connotación mística. Su aparición responde a procesos naturales de su biología y comportamiento. Por ello, debemos garantizar su respeto y protección, evitando acciones que puedan poner en riesgo su vida y el equilibrio de nuestro entorno”.

















