El Heraldo
Mery Granados
Judicial

Trata de personas, un flagelo presente en el Atlántico

Este año, la Policía investiga tres denuncias recibidas en Barranquilla. 23 casos se han conocido en el departamento en los últimos cinco años.

En algún lugar del país alguien está siendo explotado laboral o sexualmente o podría estar siendo usado para la mendicidad, pero ni siquiera lo sabe. Así, en silencio y cubierto con manto de anonimato, actúa la trata de personas, un delito que durante años ha sido observado por las autoridades y cuyo fin es que los delincuentes tengan ganancias económicas, en la mayoría de casos, a costa de la dignidad, la salud e incluso la vida de otra persona.

De los 280 casos de trata de persona registrados en los últimos 5 años en Colombia, 23 se han detectado en el Atlántico, es decir un 8.2 %, según cifras que maneja la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (Unodc).

Este medio habló con las autoridades sobre cómo delinquen los tratantes, la facilidad con la que actúan y el esfuerzo de las entidades gubernamentales y organizaciones para contrarrestar este delito.

En la alerta temprana 037 del 2020 emitida por la Defensoría del Pueblo, se habla de la trata de personas como un delito presente en el Atlántico, principalmente en su modalidad de explotación sexual y comercial de niños, niñas y adolescentes.

“Se pudo establecer que el uso ilícito de niños, niñas y adolescentes (NNA) en el área metropolitana (de Barranquilla) se da a partir de los nueve años y que son utilizados principalmente para: actividades de vigilancia, como informantes y mensajeros; transporte de suministros, armas y elementos de apoyo para el grupo; transporte de sustancias ilícitas; tráfico o microtráfico de sustancias ilícitas, hurtos, inducción al reclutamiento y utilización de otros NNA. Extorsión, explotación sexual comercial infantil, trata de personas para explotación sexual y sicariato”, se lee en el documento.

¿Cómo se da este delito?

De acuerdo con la Unodc, hay tres “verbos rectores” para que se configure el delito de trata de personas. El primero es la captación, es decir, cuando el tratante busca a la víctima de acuerdo con el objetivo que tenga con ella. Por ejemplo, si se trata de trabajos forzados o explotación laboral, podrían ser hombres o mujeres jóvenes en estado de vulnerabilidad por falta de empleo o educación, pero también pueden ser usados para la explotación sexual.

La captación se da de distintas formas, explica la entidad, pues el victimario puede acceder a la víctima con engaños o intimidaciones.

Posteriormente se da el traslado o recibimiento de la persona tratada en un lugar específico. Aquí se dan dos modalidades, según la Unodc. Una de ellas es la trata interna, es decir, que se da dentro del país, entre sus departamentos, y la otra es la externa, que se da cuando la víctima es sacada de Colombia hacia otros países.

Por último, se da la explotación, la cual consiste en sacar provecho del desconocimiento, la sumisión o el temor de la víctima para obligarla a trabajar, explotar su sexualidad o en la mendicidad ajena. Todo esto bajo presión o amenazas.

De acuerdo con la ONU, la trata de personas es una violación a los derechos humanos ya que atenta contra la libertad y la dignidad de las víctimas.

Archivo
Uno de los casos

El 15 de diciembre de 2019, la Sijín de la Policía de Barranquilla anunció que había desarticulado una red delincuencial dedicada a ofrecer a extranjeros paquetes que incluían servicios sexuales, estupefacientes y el alquiler de lujosos apartamentos en la zona norte de la ciudad.

Según el reporte de la institución, la red operaba bajo el nombre de ‘los Proxe’ y era liderada por alias Gaby. Después de más de dos años de investigación se lograron seis capturas con órdenes judiciales por los delitos de trata de personas, concierto para delinquir y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes y estímulo al uso ilícito y dos capturas en flagrancia por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes. 

El informe de la Policía no especifica cuál fue el número de víctimas rescatadas, pero sí que eran mujeres colombianas, venezolanas y dominicanas entre los 18 y 35 años.

“El modus operandi de estos delincuentes consistía en reclutar a las niñas en sus entornos escolares con engaños y falsas promesas, llegando al punto de buscar mujeres desempleadas y con necesidades económicas, las cuales identificaban y posteriormente se ganaban su confianza, accediendo de forma segura a ellas para posteriormente prostituirlas”, precisó en su momento la institución, dejando en evidencia la conjugación de los verbos rectores de la trata de personas.

Pero actualmente, el fenómeno de la trata de personas sigue vigente, pues el coronel Carlos Cabrera, subcomandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla (Mebar), confirmó a EL HERALDO que en lo que va corrido de 2021 la institución ha recibido tres denuncias por este delito y está trabajando en la investigación de cada uno de los casos.

“Las unidades de investigación judicial se encuentran adelantando estas acciones para esclarecer estas denuncias, teniendo en cuenta que hasta el momento no hay bandas delincuenciales identificadas y dedicadas a este delito en la ciudad”, dijo el oficial, quien también habló sobre el caso antes mencionado.

“En junio de 2019 se efectuó una captura por el delito de trata de personas en circunstancia de agravación punitiva, en el barrio Villa Olímpica, en Galapa. En diciembre de ese mismo año se judicialización dos presuntos delincuentes por trata de personas en Barranquilla”, aseveró.

Otro de los casos detectados por las autoridades en el Atlántico derivó en una investigación que dio como resultado el rescate de 14 mujeres que habían sido alojadas en un establecimiento que funcionaba para la explotación sexual.

“Fue un delito transnacional ya que las iban a sacar a México y las Bahamas y República Dominicana, Honduras, entre otros países y en el lugar encontraron 14 mujeres de diferentes nacionalidades, entre ellas, venezolanas, costarricenses y colombianas, que iban a ser sometidas a este delito de la trata. De igual forma en el lugar hallaron estupefacientes”, explicó a este medio una fuente ligada a la investigación.

Prevención del flagelo

El coronel Cabrera afirmó que la Mebar realiza constantes campañas de prevención de este delito. “Está la realización caravanas en los barrios más vulnerables. Entregamos unos volantes con la línea de atención y también en el tema de perifoneo, también cuando se presentan casos con menores de edad, se procede a solicitar al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar el restablecimiento de los derechos y posteriormente se realiza una entrevista con un psicólogo forense, especialista. Se brindan charlas, capacitaciones en los colegios, de manera virtual, también en parques donde están jóvenes y en las canchas deportivas informando a la comunidad de las diferentes modalidades de este accionar”, dijo el oficial.

El Departamento de Policía del Atlántico informó que tiene un grupo especializado conformado por 18 mujeres policías para el trabajo de prevención y acción frente a la trata de personas.

La estrategia, realizada en coordinación con la Gobernación del Atlántico, consiste en que las 18 funcionarias sean enlaces con las víctimas. De acuerdo con la institución armada, son policías capacitados en psicología básica, resolución de conflictos, derechos humanos, ley 1257 del 2008 violencia contra la mujer y equidad de género, entre otros temas que le permiten tener el discernimiento necesario para arrojar luces a las víctimas que busquen ayuda.

La Policía ha recibido tres denuncias en B/quilla.
Región Caribe, en la mira de los tratantes

La Unodc ha detectado las que llaman “frecuencias” de rutas de trata interna. Los 280 casos fueron reportados por funcionarios de diferentes dependencias como Ministerio de Justicia, Policía, entre otros.

Varios departamentos de la región hacen parte de la lista de lugares de origen y destino de la ruta interna de la trata de personas.

De los casos reportados en Atlántico, 23 son de origen y 18 de destino de las víctimas, mientras que Bolívar tiene 13 casos de origen 35 de destino.

Por su parte, Cesar ha sido destino de cinco víctimas y origen de otras cinco.

Magdalena aparece en la ruta con un caso de origen y uno de destino. Por su parte, en Sucre reportan tres casos de origen, pero ninguno de destino. Y finalmente, en los Montes de María se informó que fue destino de una víctima.

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