Momentos en los que agentes del CTI realizaban el levantamiento de los cuerpos en Las Flores.
Momentos en los que agentes del CTI realizaban el levantamiento de los cuerpos en Las Flores. Archivo EL HERALDO

Sangre, dinero y estafa: cinco horas por la ciudad con dos muertos en el baúl

Con base en los testimonios revelados por la Fiscalía, este medio reconstruyó el recorrido que realizaron las víctimas y los presuntos victimarios del doble homicidio, conocido como el ‘caso Las Flores’.

Judicial

Con base en los testimonios revelados por la Fiscalía, este medio reconstruyó el recorrido que realizaron las víctimas y los presuntos victimarios del doble homicidio, conocido como el ‘caso Las Flores’.

La mañana del pasado domingo 22 de septiembre, cuando los ciudadanos terminaban de celebrar Amor y Amistad, la Policía encontró los cadáveres de Luis Carlos Narváez Narváez, 38 años, alias el Ingeniero; y Leonel Andrés Cadena Rodríguez, 28, apodado Leo. Ambos son señalados por las autoridades de ser “estafadores”. 

Los cuerpos estaban tirados en un arroyo a la orilla de la carretera que lleva del barrio Las Flores al corregimiento de La Playa, en Barranquilla. En el lugar fue capturado Joan Severiche Beltrán, 26, quien estaba dentro de un automóvil Mazda. El hombre tenía la ropa y los zapatos salpicados con sangre, al parecer de las víctimas. 

A la media hora, otra patrulla de la Policía detuvo a Arley Riquett Baldovino, 23, quien había irrumpido en un conjunto residencial ubicado en la Vía al Mar, sentido Puerto Colombia -Barranquilla. Lo capturaron dentro de un carro Hyundai. En el baúl los policías encontraron una máquina para falsificar dinero, papel moneda, químicos y una bolsa con ropa ensangrentada.

¿Qué pasó?

La teoría de la Fiscalía es que Arley había conocido a las víctimas unos meses antes del doble asesinato —en una fiesta— y cayó en la estafa de entregarles dinero para que se lo duplicaran y en venganza orquestó  un plan para robarles el dinero que había perdido. 

La ‘vuelta’ era que su amigo Joan se hiciera pasar como el dueño de un próspero restaurante ubicado en Puerto Colombia. Joan tenía que decirles a los estafadores que tenía $20 millones para duplicar y que entre ellos tres (Arley, Narváez y Cadena Rodríguez) pusieran $20 millones más, para un total de $40 millones a duplicar.  

Arley, además de invertir, iba a ser el enlace entre Joan y Narváez Narváez y Cadena Rodríguez, pero la intención real de los amigos era quedarse con la plata que los estafadores tenían que aportar al ‘negocio’, aproximadamente $13 millones. 

De esta forma Arley se vengaba por el robo que le habían realizado unos meses antes y utilizaba el dinero para sacar un carro que le había empeñado a un prestamista en el barrio Las Estrellas, en Barranquilla. 

Joan también ganaba porque se iba a quedar con parte de lo que le robaran a Narváez Narváez y Cadena Rodríguez.

Joan Severiche Beltrán y Arley Riquett Baldovino.
Joan Severiche Beltrán y Arley Riquett Baldovino.

Joan desconfiaba

La Fiscalía estableció que Joan y Arley son amigos desde la infancia y también vecinos porque ambos viven en el barrio San José, en Barranquilla, por lo tanto es claro que se conocen muy bien.

Y por eso mismo Joan desconfiaba de Arley, ya que pensaba que el plan de robar a los estafadores era una farsa de su amigo para hurtarle el carro: un automóvil Hyundai de color blanco, placa IWQ- 289, de Bogotá, que era su fuente de sustento, ya que lo usaba para trabajar haciendo transporte informal. 

Los testimonios señalan que para Arley era fundamental contar con Joan porque necesitaba dos carros y dos conductores para realizar su plan. En uno de los carros tenían que transportar a  Narváez Narváez y en el otro movilizar a Cadena Rodríguez. La meta era que los estafadores estuvieran separados para poder controlarlos y robarlos con facilidad. 

En vez de negarse o sacarle el cuerpo a su amigo,  Joan se dejó seducir por la idea de la plata fácil, pero decidió tomar precauciones para evitar que su amigo le hiciera daño para robarle el auto. 

La primera medida fue contarle el plan y todas las circunstancias que lo rodeaban a su novia y varios amigos íntimos. La segunda cuadrar con ellos para que el día del golpe lo siguieran en otro carro a través del GPS de su celular, y la tercera que cada vez que pudiera les iba a marcar e iba a dejar la llamada abierta para que ellos pudieran escuchar lo que ocurría.

El golpe se ejecutó la noche del pasado sábado 21 de septiembre. Como suele ocurrir cuando algo malo está por pasar, la novia de Joan le rogó que desistiera y se quedara con ella para pasar juntos el Día de Amor y  Amistad, pero Joan se negó. 

El recorrido mortal empezó en la cuadra donde vivían Joan y Arley, en la carrera 29 con calle 41, barrio San José. A bordo del Hyundai blanco los amigos tomaron la Murillo y subieron por la Circunvalar hasta la 38, entraron al barrio Las Estrellas, Barranquilla, donde rescataron el carro que Arley tenía empeñado, un Mazda 3, de color azul oscuro, de placas JGK-358 de Bogotá. 

Tal vez para despistar a los estafadores y para que Joan tuviera más presencia de un comerciante exitoso, los amigos cambiaron de carro: Arley pasó a manejar el Hyundai y Joan tomó el Mazda. Uno tras otro bajaron por la 38, pasaron por el colegio Normal La Hacienda, buscaron la carrera 27, luego la 24 para tomar la Murillo hasta el Terminal de Transportes, en Soledad. 

En uno de los conjuntos cerrados de la zona recogieron a las víctimas: Leonel Andrés Cadena Rodríguez, alias Leo, se subió en el carro de Arley; y Joan se encargó de transportar a Carlos Narváez, alias el Ingeniero, en el Mazda azul oscuro.

Todo el recorrido fue seguido más o menos de cerca por la novia de Joan, un amigo de este que es abogado litigante y la novia del amigo. Los tres iban en otro carro y perseguían el Mazda gracias al GPS del celular de Joan; sin embargo, en ciertos tramos la aplicación se caía, pero el seguimiento fue más o menos constante. 

Los amigos tomaron la Murillo para buscar el barrio San José, pero antes Arley, quien iba adelante en el Hyundai, que tiene vidrios totalmente polarizados, bajó por la avenida Las Torres. Algo extraño, ya que no es necesario para llegar a su casa, ubicada en la carrera 29 con calle 41. 

Las autoridades presumen que en ese extraño desvío Arley apuñaló a Cadena Rodríguez 11 veces, matándolo en el acto. Al llegar a su casa Arley metió el carro en el garaje y luego llegó Joan en el Mazda con su pasajero, a quien hicieron entrar a la casa y “lo mataron en una de las habitaciones”. 

La Fiscalía piensa que Arley y Joan alcanzaron a apoderarse del dinero que llevaron los estafadores y lo habrían ocultado a través de las demás personas que presuntamente colaboraron en el asesinato, todos familiares o allegados de Arley. 

Concretamente en los testimonios que tiene el ente acusador, Joan le dijo a la novia y a sus amigos que todo “era una locura” porque en los dos homicidios habrían participado los papás de Arley, “quienes  lavaron la casa para borrar todas las evidencias y ayudaron a vigilar para evitar que capturaran a los implicados en el crimen”, cuando fueron a deshacerse de los cuerpos, en la madrugada del domingo.

Los testimonios también señalan que en cierto momento de la madrugada, después de haber cometido los asesinatos, Joan se reunió con sus amigos y su novia en una tienda de San José, donde se echó a llorar y les relató nuevamente que Arley, con ayuda de sus familiares, había asesinado a dos personas. 

Sin embargo, no aceptó el llamado que le hicieron para que se fuera con ellos y denunciara el caso ante las autoridades; al contrario, manifestó que debía ayudar a Arley a deshacerse de los cuerpos, pero cambió de celular con su novia, por si le pasaba algo quedara evidencia de lo que realmente había ocurrido esa noche. 

El GPS del celular de la novia de Joan le mostró a los investigadores que después de ese encuentro en la tienda los amigos regresaron a la casa de Joan y en los dos carros empezaron a dar vueltas por la ciudad, y demoraron aproximadamente cinco horas. Después atravesaron la calle Murillo, a la altura del barrio San José hasta llegar a la Vía 40, tomaron la vía nueva de la Circunvalar de la Prosperidad hasta llegar al punto entre el barrio Las Flores y La Playa.

En el baúl del automóvil Mazda que iba manejando Joan, de acuerdo con las autoridades, estaban los cadáveres de Narváez Narváez y Cadena Rodríguez. 

En una de las charlas que el joven tuvo con su novia durante ese macabro recorrido le manifestó “que estuviera tranquila porque la Policía ya lo había parado dos veces y no había pasado nada” y que tan pronto se deshiciera de eso todo se iba a arreglar. 

Al parecer, en el ‘operativo’ que Arley y Joan diseñaron para arrojar los cuerpos participó otro carro, un taxi, que iba adelante y les informaba si en la vía había algún retén de la Policía haciendo requisa total a los vehículos. Se presume que ese taxi lo manejaba alguien cercano a Arley. 

Peritos en la escena del crimen, en la casa de San José.
Peritos en la escena del crimen, en la casa de San José.

Así los capturaron

La detención de los presuntos homicidas ocurrió porque parquearon los dos carros a la orilla de la carretera mientras botaban los cuerpos al arroyo. Al parecer el encargado de la tarea fue Joan, quien quedó cubierto de sangre. 

Eran las 6:00 de la mañana del domingo y mientras los amigos se ocupaban de la macabra tarea, por el otro carril pasó una patrulla motorizada de la Policía y a los agentes se les hizo extraña la situación,  entonces bajaron hasta el retorno que está frente a Tecnoglass y subieron rápidamente buscando La Playa. 

Tan pronto llegó la patrulla Arley arrancó y huyó en el Hyundai dejando botado a su amigo Joan, quien no alcanzó a prender el vehículo. Al verificar la zona los uniformados descubrieron los cadáveres. 

Inmediatamente detuvieron a Joan, quien no quería bajarse del carro y solo lo hizo cuando lo amenazaron con las armas. Al mirarlo los agentes notaron que tenía sangre en la ropa, sobre todo en el pantalón y los zapatos y lo detuvieron.

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