Judicial

Caninos antinarcóticos: el poderoso olfato contra el crimen

En lo que va corrido del año gracias a estos animales la Policía Metropolitana ha incautado en total 150 Kilogramos de estupefacientes.

En medio de una frondosa vegetación en el área rural de Malambo hay un pequeño ‘paraíso’. Agua limpia, comida a la hora, un lugar seco y protegido de la intemperie para poder dormir cómodamente. Un sitio destinado para el cuidado de uno de los tesoros más preciados de la Policía: los perros entrenados en detección de narcóticos y otras sustancias.

Es tal el cuidado a estos caninos que en los alrededores de sus caniles un ‘ejército’ de gallinas se encarga de controlar los riesgos biológicos, es decir, evitar que las garrapatas y pulgas se les acerquen.

En total son seis perros entrenados para encontrar narcóticos, seis más que son expertos antiexplosivos y dos que perciben con sus olfatos fauna y flora. Son los guías caninos que prestan sus servicios a la Policía Metropolitana de Barranquilla. Viven en la estación de Carabineros y Guías Caninos, o remonta, situada cerca de la estación  de Bomberos Voluntarios de Malambo. Y ahí la rutina diaria empieza temprano.

‘África’, una de las caninas de la Policía. John Robledo
Cuidado riguroso

Apenas sale el sol, a la estación llegan los hombres encargados del cuidado de los caninos. La institución los llama guías y son ellos quienes reciben a los perros desde que son cachorros, están presentes durante el entrenamiento y laboran a su lado.

Lo primero que hacen es una revisión física completa del animal, luego, se preocupan de la limpieza de los caniles y posteriormente ultiman los detalles para salir al servicio de policía, que para los caninos no es más que una jornada de juegos, según explicó el intendente Heriberto Villalobos, jefe del Grupo de Guías Caninos de la Mebar.

“El procedimiento con nuestros caninos es el juego, nunca ha sido el trabajo. Desde el momento en que ellos notan que nosotros vamos con nuestra trabilla a sacarlos de los caniles, ya ellos saben que van a jugar, para ellos no existe el trabajo sino la diversión, entonces nosotros lo que hacemos es aprovechar esa intención”, agregó

El intendente explicó que ese juego se los enseñan en el entrenamiento, pues aunque en la práctica los caninos buscan drogas u otras sustancias, ellos creen que lo que están olfateando es un juguete que los ha acompañado desde que eran cachorros.

“La gran mayoría de personas tiene el desconocimiento sobre el entrenamiento con los perros, cree que a nuestros caninos les damos a consumir algún tipo de sustancia para que la identifiquen, pero no es así, simplemente son olores característicos que se impregnan en sus juguetes”, dijo Villalobos.

El entrenamiento funciona a la perfección, pues solo en Barranquilla, este año los perros de este grupo han encontrado 150 kilos de narcóticos. Caso parecido al de Cronos, de la Policía Antinarcóticos, un Labrador que olfateó más de una tonelada de clorhidrato de cocaína, también en la capital del Atlántico.

Fuerte vínculo

Las jornadas de labores de estos caninos duran entre seis y ocho horas, sin embargo, el clima podría acortar el tiempo de trabajo. “Si hace mucho calor, el canino pierde rendimiento y debemos parar de trabajar”, dijo Villalobos.

De otra parte, son ocho años de servicio, en promedio, para los perros. Pero luego de revisiones médicas y de pruebas de su habilidad al realizar la función para la que fueron entrenados, se puede extender un año más su vida en las calles como perro policía.

Durante ese tiempo, la relación entre el animal y el uniformado que lo tenga a su cargo se fortalece a tal punto que se vuelven inseparables y la obediencia del canino hacia su compañero de patrulla es irrestricta

“Desde que se comienza el entrenamiento se viene creando un vínculo afectivo entre el canino y el guía. Cuando vamos a Bogotá, nos asignan un canino y ahí se comienza el entrenamiento y desde ahí comienza el vínculo afectivo entre los dos”, afirmó el subintendente Jhon Alexander López, uno de los guías de la Mebar.

“El tema del baño, del peinado, si de pronto tiene una herida, una masa o de pronto tenga parásitos, uno está pendiente y le informa al enfermero para que haga su procedimiento”, explicó López, afirmando que es tan estricto el cuidado que implica conocer a la perfección a los caninos, incluso, su temperamento.

“Para mí se crea un vínculo tan especial que cuando el canino muere es como si muriera una persona de la familia”, expresó el subintendente.

Una labor importante

Adriana Alvarado, presidenta de Voces 4 Patas ORG y quien trabaja por la protección de los animales, indicó que el trabajo que tienen estos caninos es necesario.

“Este tipo de trabajo que tienen los perros nos parece bastante importante para la sociedad porque sabemos que estos animalitos ayudan mucho al detectar este tipo de sustancias alucinógenas”, expresó.

Respecto a los cuidados, la activista señaló que “nosotros les decimos a las autoridades que tengan un buen trato con ellos, que las horas laborales no sean excesivas, que manejen un tiempo de esparcimiento para ellos y que a la hora de jubilarse tengan una vida digna”.

Para nadie es un secreto que estos caninos necesitan protección, por eso Alvarado insiste en que las fuerzas que utilizan a estos animales estén alerta ante cualquier amenaza que pueda perjudicarlos.

“Estos perros son muy perseguidos por el valor y la importancia de su trabajo, entonces sería bueno seguir reforzando la seguridad de ellos”, explicó la animalista.

“Sabemos que este es un trabajo que salva vidas, un trabajo bastante arduo, donde su labor social es importante para las nuevas generaciones. El trabajo de ellos es demasiado significativo y vale la pena destacarlo”, agregó.

La droga que fue incautada gracias al canino.
‘Crono’, el talón de Aquiles de los narcos

Una tonelada y media de droga camuflada en sacos de azúcar que iba a hacer enviada a Sudáfrica fue detectada solamente con el olfato de Crono, un canino que apenas percibió el olor del narcótico hizo la señal para darle aviso a su guía.

De esta manera confiscaron 1.458 kilos de clorhidrato de cocaína en la zona portuaria de Barranquilla.

La incautación fue realizada por personal de la Policía Nacional adscrito a la Dirección de Antinarcóticos, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación.

Los funcionarios se percataron de anomalías en dos de los 20 sacos cargados de azúcar, pues su peso, color y tamaño eran diferentes a los demás.

 Fue ahí cuando acudieron al fino olfato del canino Crono y este hizo su trabajo.

Según la investigación, el destino de la droga, de un valor aproximado a los 72 millones de dólares, iba a ser el país africano, donde, al parecer, iban a distribuirla en por lo menos 3.645.000 dosis.

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