El Heraldo
John Robledo.
Judicial

Arroyos, una corriente de angustia en medio de la ola invernal

Los cuerpos de rescate llaman a la comunidad a tener prevención y responsabilidad por las fuertes lluvias que se podrían prolongar hasta final de año.

Buses arrastrados, menores ahogados, carros volcados por la corriente, miedo, angustia. El saldo que ha dejado la ola invernal en los dos últimos meses no es alentador.

Un fuerte aguacero puede acabar, pero el dolor de una familia por una pérdida toma tiempo para que calme. Las autoridades llaman a la responsabilidad y a la precaución, pero a veces el mensaje parece no muy claro para la comunidad.

EL HERALDO consultó a los organismos de socorro cuáles son las medidas que un ciudadano puede tomar para evitar ser víctima de los efectos de las fuertes lluvias que se han presentado en esta época del año, especialmente si se trata de un arroyo.

“Prudencia”. En esa palabra podría resumirse la definición del comandante del Cuerpo de Bomberos de Barranquilla, Jaime Pérez Pacheco, sobre lo que una persona debe tener en cuenta a la hora de actuar frente a este tipo de caudales.

Según Pérez, en los últimos 4 años ha habido pérdidas humanas en estos cauces de agua, en su mayoría de jóvenes y menores de edad. “Con base en ello, queremos recomendarles a los padres tener mucha responsabilidad con los niños, no les permitan salir a bañarse con las lluvias porque ahí es cuando exponen sus vidas”, mencionó el comandante.

Aseguró el uniformado que a pesar de que los arroyos son uno de los problemas principales, estos no son el único riesgo. 

“Las personas también pueden verse afectadas por la caída de un árbol o un cable de alta tensión, porque recordemos que la ola invernal viene acompañada de fuertes brisas y tormentas eléctricas”, apuntó.

Dentro de dicho mensaje, el jefe del Cuerpo de Bomberos recomendó en caso de verse sorprendido por un arroyo parquear los carros en lugares seguros y esperar a que la recurrencia del agua baje para poder movilizarse.

Continuó: “Es importante tener en cuenta que en algunos casos el caudal toma por sorpresa a los transeúntes o conductores, así que hay que estar prevenidos”.

Pérez Pacheco invitó además a asegurar las tejas de las casas, a no parquear vehículos bajo árboles que tengan riesgo de caer y a informar cualquier tipo de emergencias a la línea 119.

Los rescates.

En lo que va del 2021 dos cadáveres de menores arrastrados por cauces han sido encontrados por las unidades de rescate. Así lo contó el intendente Roberto Carlos Olmos Orozco, jefe del Grupo de Manejo de Emergencias y Desastres de la región número 8 de la Policía (Ponalsar).

Señaló que en los dos últimos años son siete los jóvenes que murieron ahogados en arroyos.

Es por ello que el uniformado recomendó a la comunidad abstenerse de “intentar cruzar estos caudales cuando se estén presentando fuertes lluvias, con el fin de evitar comprometer sus vidas”.

Por su parte, el obituario de la página web de la IED Marco Fidel Suárez, relacionada con la problemática de los arroyos, registra en los dos últimos años solo tres casos de personas, dos menores y un adulto, que murieron tras ser arrastradas por estas corrientes.

Olmos Orozco invitó a vigilar a los jóvenes y niños. “Una de las emergencias más presentadas y atendidas han sido la de los menores arrastrados por las aguas, así como de los que se bañan a orillas del río”, dijo, agregando a su vez que las personas pueden llamar al 3176350723 y reportar cualquier tipo de urgencia.

A su vez, el mayor Néstor Armando Rodríguez Galindo, director de la Defensa Civil del Atlántico, extendió un llamado a la ciudadanía para que con “responsabilidad” cuiden a los menores: “A los padres de familia, seamos responsables. El mensaje de parte de todas las instituciones de socorro es a no acudir a ríos ni hacer deportes náuticos en esta temporada de lluvias que se viene presentando en el país”.

El 144 es la línea de emergencia de la Defensa Civil a la que las personas pueden llamar en casos de necesitar algún tipo de ayuda.

“Por una chancleta”

Juan David Cantillo González, de 15 años, fue arrastrado por un arroyo en el barrio Santo Domingo, suroccidente de Barranquilla, mientras se bañaba en medio de una fuerte lluvia que cayó en la tarde del pasado 1 de octubre.

Una de las hipótesis que la Policía le indicó a la familia del menor relata que “Juan David se lanzó al arroyo a coger una chancleta, pero la corriente se lo llevó”. Fueron más de 24 horas de búsqueda las que se emplearon. Organismos de socorro, entre ellos Defensa Civil, Cruz Roja y Ponalsar, adelantaron las maniobras de sondeo dentro de los caudales cercanos para dar con el cadáver.

Asimismo, familiares y amigos ayudaron en los operativos. “Nos metimos con botas y escarbamos para buscarlo”, dijo un allegado de la víctima.

La angustia acabó luego de que unas personas ajenas a la búsqueda vieran el cuerpo del menor en un cauce del barrio El Pueblito, dentro de las agua residuales del alcantarillado.

“No quedó nada del bus”

En la tarde del pasado 6 de octubre, en la carrera 21 con calle 73, barrio Los Cedros, de Soledad, un bus adscrito a la empresa Coochofal fue arrastrado por el arroyo El Salao. El hecho fue informado por la comunidad a través del servicio Wasapea EL HERALDO.

Asimismo, en la mañana siguiente esta casa editorial conoció imágenes en las que se evidencia cómo un grupo de personas desvalijó el autobús, el cual había quedado volcado por la corriente de agua. La emergencia se registró tras las fuertes lluvias presentadas.

El mencionado arroyo logró llevar el vehículo hasta una zona en la que no hay pavimento. Una vez que el arroyo bajó, los antisociales se acercaron al vehículo para desvalijarlo y apropiarse de todas sus autopartes, incluyendo las llantas. Este medio supo que, al momento de ser arrastrado, el bus no llevaba pasajeros y que dentro solo se encontraba el conductor, quien logró salir sin problema alguno.

Salvan a profesor de ser arrastrado

Dos soldados salvaron a Álvaro Pardo Valencia, un abogado y profesor, de ser arrastrado por un arroyo del norte de la ciudad, cuyo caudal creció tras la torrencial lluvia que cayó sobre Barranquilla en la tarde del pasado miércoles 13 de octubre.

Los uniformados, adscritos a la Segunda Brigada del Ejército Nacional, rescataron al hombre, quien se encontraba en el interior de su vehículo mientras era llevado por la fuerte corriente.

El hecho tuvo lugar en la calle 85 con la carrera 49. Allí, los soldados, al percatarse de la situación y la angustia de Pardo Valencia, se apresuraron a lanzarse al fuerte cauce.

“Fue una situación terrible, devastadora, porque sentí que la muerte era inminente. El carro fue arrastrado con una violencia tal que yo perdí el control del carro. Nada más me quedaban 50 centímetros de aire porque el auto venía inundado, prácticamente se convirtió en un submarino y cuando quedó frenado sentí que comenzaron a darle unas patadas al parabrisas, que fue la acción valerosa de los soldados. Estoy vivo de milagro”, señaló Pardo Valencia. Asimismo, EL HERALDO conoció que los dos uniformados resultaron ilesos.

“Todo un milagro”: patrullero rescata a niño

José Jiménez es un patrullero que rescató a un menor de 11 años que estaba siendo arrastrado por el arroyo de la Ciudadela 20 de Julio.

El caso se registró en la tarde del pasado 20 de agosto mientras caía un torrencial aguacero sobre la ciudad de Barranquilla. “Yo estaba con mis compañeros en la base, cuando llegan a la estación pidiendo auxilio porque a un niño se lo había llevado un arroyo y podía morir”, relató el uniformado.

Tras recibir el llamado de la comunidad, varios uniformados llegaron al lugar, pero ya el menor no estaba en ese punto y fue cuando los demás compañeros de Jiménez le dijeron que debía darse la vuelta y verificar si el niño estaba en ese punto.

“Yo me asomé y efectivamente ahí estaba el niño aferrado a un tubo que había. Yo le digo que se sostenga con todas sus fuerzas porque ya lo vamos a sacar, pero llegó un punto en que la corriente lo arrastró”, detalló el hombre.

Explicó que alcanzó a verle el brazo, lo sujetó y con la piernas también lo sostuvo. “Fueron momentos muy difíciles porque mi pierna izquierda ya no estaba tan firme porque había recibido golpes de palos y los otros elementos que arrastra el arroyo”, agregó. Por su parte, la madre del menor aseguró que todo fue un “milagro”. La mujer dijo en su momento que el patrullero José Jiménez fue “el ángel que Dios colocó en la vida de mi hijo porque si no lo estuviera llorando”.

Añadió: “Yo me imaginé de todo. Fue algo horrible que uno no quiere pasar y tampoco desearlo a alguien más”. 

“La lección me quedó aprendida y envió un mensaje a todos los padres para que estén más pendientes de sus hijos en todo momento porque como niños tienen muchas ocurrencias y travesuras”, concluyó la mujer.

Salvan a profesor de ser arrastrado

Dos soldados salvaron a Álvaro Pardo Valencia, un abogado y profesor, de ser arrastrado por un arroyo del norte de la ciudad, cuyo caudal creció tras la torrencial lluvia que cayó sobre Barranquilla en la tarde del pasado miércoles 13 de octubre. Los uniformados, adscritos a la Segunda Brigada del Ejército Nacional, rescataron al hombre, quien se encontraba en el interior de su vehículo mientras era llevado por la fuerte corriente. El hecho tuvo lugar en la calle 85 con la carrera 49. Allí, los soldados, al percatarse de la situación y la angustia de Pardo Valencia, se apresuraron a lanzarse al fuerte cauce.

“Fue una situación terrible, devastadora, porque sentí que la muerte era inminente. El carro fue arrastrado con una violencia tal que yo perdí el control del carro. Nada más me quedaban 50 centímetros de aire porque el auto venía inundado, prácticamente se convirtió en un submarino y cuando quedó frenado sentí que comenzaron a darle unas patadas al parabrisas, que fue la acción valerosa de los soldados. Estoy vivo de milagro”, señaló Pardo Valencia. Asimismo, EL HERALDO conoció que los dos uniformados resultaron ilesos.

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