Especiales | EL HERALDO

¿Quieres recibir notificaciones?
Si
No
INGRESAR
SUSCRÍBETE

Unión por un objetivo grupal


Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp


La COVID-19 ha cambiado la forma en la que vivimos, y que las consecuencias a futuro no tengan un impacto tan negativo depende de la unión de todos.

Hasta hace poco podíamos abrazar a los demás sin temor, los niños asistían a las escuelas en grupos. El mundo se encuentra confinado en cuarentena a causa de la pandemia de coronavirus, una pregunta ronda durante esta situación ¿Cómo será la vida después del coronavirus? ¿Cómo lucirá el mundo cuando todos puedan salir al exterior con normalidad?

José Tovar, sociólogo especialista en desarrollo social considera que el deseo no puede ser más fuerte que el raciocinio. “Todos queremos volver a la normalidad cuanto antes.

Pero parece que la mayoría de nosotros todavía no somos conscientes de que nada volverá a ser normal después de unas semanas, ni en unos meses. Algunas cosas nunca volverán a ser como antes “, explica Tovar.

Para el experto, mientras haya una sola persona en el mundo con el virus, los brotes seguirán ocurriendo sin control y considera que el distanciamiento social y el cierre de escuelas pueden ser medidas para tomarse periódicamente, tanto como cada tres meses, es decir, cuatro meses al año. Esto, hasta que se logre una vacuna.

“Los investigadores señalan que ni siquiera aplicar mayores recursos al ámbito médico, en hospitales, salas de urgencias, respiradores y personal médico, sería suficiente para enfrentar un escenario de emergencia sin alejamiento social.

Adelantan también que tan pronto se levanten las medidas restrictivas, la pandemia volverá a estallar”, comenta. Según Tovar esto no es una alteración temporal.

Se trata del inicio de una forma de vida completamente diferente, en primera instancia, esta emergencia cambiará la forma en que se desempeñarán los negocios dedicados al público, como teatros, hoteles, cines, restaurantes, museos, centros comerciales, gimnasios, etcétera, pero también la forma en que socializamos con nuestros seres cercanos.

Todos unidos.

Lorena Cervantes, Especialista en trabajo social cree que es necesario abandonar el discurso Individualista y asumir las causas ambientales de la pandemia, junto con las sanitarias, y colocarlas también en la agenda política.

Esto nos ayudaría a prepararnos positivamente para responder al gran desafío de la humanidad, la crisis climática, y a pensar en un gran pacto ecosocial y económico.

Para esto es indispensable que el trabajo comience desde los hogares y el trabajo colectivo de las comunidades. “Primero debemos acatar las medidas que se están tomando actualmente, para no desestabilizar los procesos de saneamiento y erradicación del virus que se adelantan, y posteriormente debemos estar atentos a las posibles soluciones que el gobierno implementara junto a expertos para intentar normalizar la vida como la conocíamos”, explica Cervantes.

La experta asegura que la pandemia ha puesto de manifiesto el alcance de las desigualdades sociales y conlleva a reflexionar sobre las salidas que han tenido otras crisis globales ya que lo que estamos viviendo podría ser la oportunidad para discutir soluciones más globales, en términos de políticas públicas. “Puede que no sea fácil, pero tampoco es imposible. Lo ideal es que después de esta situación todos podamos reconciliarnos entre nosotros, con la naturaleza, reconstruir con ella y con nosotros mismos un vínculo de vida y no de destrucción”, puntualiza.

La forma exacta en que acabará la pandemia dependerá, en parte, de los avances venideros en la medicina, pero también de cómo se comporten las personas mientras tanto.

Si no nos protegemos y a nuestros seres queridos no se podrá salir fácilmente de esta situación. La unión, inherente a nuestra vida en comunidad, se trata de actuar en función del interés general, hacer el bien a los demás es hacer el bien a uno mismo. Todos debemos compartir esfuerzos, ayudar y desde la unión salvaguardar la salud pública en el mundo.