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La empresaria barranquillera Tata Harper. Orlando Amador
Entretenimiento

Tata Harper, símbolo del cuidado de la piel

La barranquillera es dueña de una de las marcas de productos de belleza orgánica más importantes en Estados Unidos.

De niña jugaba con su hermana Cuca a hacerle faciales a su papá con una técnica que ellas denominaron “piel suave”, en la que cada una le ponía  una temperatura diferente en las dos mitades de la cara para dejarle la piel tersa. Ese juego despertó en ella una pasión por el cuidado y la belleza sin saber que hoy, varios años después, se convertiría en una de las mujeres más exitosas en el mundo de los productos estéticos naturales en Estados Unidos. 

Tata Harper nació en Barranquilla y se hizo profesional como ingeniera industrial. Su personalidad enérgica e inquieta nunca le permitió estar en un solo lugar y sin hacer nada, tanto que a lo largo de su vida se ha desempeñado, además de ser una obsesionada por el cuidado y la belleza de la piel y el cabello, como periodista, diseñadora de modas y empresaria a una menor escala. 

“Yo pensé que iba a ser diseñadora de modas, aunque desde siempre mi plan de los sábados era ir a Fedco con mi tía y comprar media tienda. Aparte que mi mamá siempre nos tenía alertas sobre las exposiciones al sol por tener la piel muy blanca. Sin embargo, jamás pensé en tener un negocio de cremas”.

De su ciudad natal voló a Miami en el año 2000 a trabajar en una compañía que hace edificios y vende tierras, pero un momento trascendental hizo que ella repensara el curso de las cosas en su vida. “A mi padrastro, Mauricio Botero, le diagnostican cáncer y yo estuve muy pendiente de sus tratamientos y citas médicas. Me di cuenta de lo importante que es el estilo de vida y el rol tan grande que juega en la salud de la gente, porque en muchas de las conversaciones con los doctores el tema era sobre los productos que él usaba a diario, lo que comía. Supe que para poder sanarse debía cambiar la forma en la que llevaba su vida, y de hecho lo logró”.

Botero cambió todo

Desde lo que usaba en productos para el cuerpo, la alimentación, hasta lo que se ponía. “Ese proceso de ayudarlo a él a encontrar nuevas alternativas me hizo descubrir otras marcas. Si mi padrastro no se enferma, yo no me entero de la cantidad de productos que usamos que afectan nuestra salud”.

Se puso a investigar y halló que muchos de los ingredientes que tienen los artículos de consumo están hechos de químicos que afectan a los seres humanos. “En Estados Unidos solo hay diez químicos que están prohibidos. Nadie cuestiona nada”, dice.

Su afán de encontrar mercancía que se adaptara a sus necesidades la llevó a tiendas naturales en las que solo había productos “muy básicos”. “Busqué en varios lugares y lo que hallaba tenía ingredientes como coco y algunas algas, no se conseguía mucha variedad. ¿Cómo hacía la transición?, yo que estaba acostumbrada a usar crema de caviar a pasar a la crema de coco”. 

Añade que fue a tiendas por departamento y ahí supo que muchos de los elementos que usaba con frecuencia están hechos de materiales de muy baja calidad e ingredientes como descongelante para carros, ácidos de batería y mucho petróleo.

“Como no encontraba nada que se acomodara a mis necesidades, empecé a leer reportes de belleza con productos naturales y a contactar científicos que se especializaran en este tema. 

Duré casi cinco años en un proceso de hacer fórmulas con prueba y error, y encontrar a las personas que estuviesen realmente dedicadas a esto para crear mi marca”.

De Miami se mudó al estado de Vermont, al norte de Estados Unidos, cerca de Canadá, donde tiene una finca en la que creó una planta de producción, en la que trabajan 180 personas en un proceso en el que hay “muchas manos y muchas máquinas”.

Su investigación la llevó a encontrar productos con ingredientes de muchos países y tecnología nueva, convirtiéndolos en unos de los más premiados e importantes a nivel internacional. “Trabajamos con ceras de Italia, gomas de los árboles de África, preservativos de Alemania. Hay activos de todas partes del mundo, de Colombia, de Macedonia, de Tasmania”, comenta. 

“Entendí cómo funciona la industria y no era como yo quería hacerlo. Encontré mi método y es lo que ha hecho que los productos se posicionen con fuerza, lo que me hace sentir afortunada”.

Cumple siete años en el mercado

En el año de su lanzamiento, la marca Tata Harper se propagó con un artículo de siete páginas en la revista Vogue y su crecimiento ha sido tal que en 2017 lleva quince premios ganados, en reconocimiento a la calidad.  

Esta esposa y mamá de tres hijos es denominada por Forbes como ‘la reina del movimiento verde del cuidado de la piel’, por ser un símbolo de los productos de belleza orgánica. Actualmente su mercado está concentrado en Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia, y próximamente se expandirá a otras partes del globo. En Barranquilla, los productos de Tata Harper se consiguen a través de las redes sociales de su hermana Cuca Guzmán. 

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