Diez poemas de Meira Delmar para conmemorar el décimo anive ...

    ¿Quieres recibir notificaciones?
    Si
    No
    5/10 INGRESAR Explora tu perfil

    Amigo lector,

    Haz disfrutado 5 de 10 contenidos gratuitos.

    Nuestro deseo es que continues informandote y disfrutando de todo nuestro contenido, por eso te invitamos a iniciar sesión ó crea tu cuenta gratis en nuestro portal.

  • SUSCRÍBETE

Últimas noticias

Bolas de trapo y artesanías de colección de Corozo.
00:32

Howard Angulo cuenta su historia de emprendimiento en la...

Sara Toro junto al alcalde (e) Juan Carlos Suaza, entre otros.
18:10

Se trata de Sara Elena Toro quien asumió ante el alcalde (e...

18:08

El órgano de control solicitó al Consejo de Estado que se...

Beneficiarias de la zona de Pondores.
18:05

En total se benefician 300 personas entre excombatientes de...

Así quedó el interior de las aulas tras las lluvias acompañadas de vientos fuertes.
17:55

Al menos 500 estudiantes están afectados por los daños en...

Los docentes de los colegios públicos de Santa Marta frente a la sede de la Alcaldía.
17:50

Cerca de 85 mil estudiantes de los colegios públicos se ven...

17:48

Miembros del Esmad de la Policía ingresaron al...

17:44

Los presuntos homicidas, según las autoridades, hacen...

Miguel de Jesús Parejo Osorio, exalcalde de Sitionuevo, capturado.
17:37

La detención de Miguel de Jesús Parejo Osorio se hizo...

17:31

Esta se une a la calle 78 y el Centro de Eventos Puerta de...

Diez poemas de Meira Delmar para conmemorar el décimo aniversario de su muerte

La poetisa barranquillera falleció un 18 de marzo de 2009 a los 86 años. En Barranquilla se adelantan homenajes a la escritora de ‘Dejo este amor aquí...’.

Temas tratados

La poetisa barranquillera falleció un 18 de marzo de 2009 a los 86 años. En Barranquilla se adelantan homenajes a la escritora de ‘Dejo este amor aquí...’.

     

1. Alguien pasa

Alguien pasa y pregunta
por los jazmines, madre.

Y yo guardo silencio.

Las palabras no acuden
en mi ayuda, se esconden
en el fondo del pecho, por no subir vestidas
de luto hasta mi boca,
y derramarse luego
en un río de lágrimas.

No sé si tú recuerdas
los días aún tempranos
en que ibas como un ángel
por el jardín, y dabas
a los lirios y rosas
su regalo de agua,
y las hojas marchitas
recogías en esa
tu manera tan suave
de tratar a las plantas
y a los que se acercaban
a tu amistad perfecta.

Yo sí recuerdo, madre,
tu oficio de ser tierna
y fina como el aire.

Una tarde un poeta
recibió de tus manos
un jazmín que cortaste
para él. Con asombro
te miró largamente
y se llevó a los labios,
reverente, la flor.

Se me quedó en la frente
aquel momento, digo
la frente cuando debo
decir el corazón.

Y se me va llenando
de nostalgia la vida,
como un vaso colmado
de un lento vino pálido,
si alguien pasa y pregunta
por los jazmines, madre.

2. Ausencia de la rosa

Detenida
en el río translúcido
del viento,
por otro nombre, amor,
la llamaría
el corazón.

Nada queda en el sitio
de su perfume. Nadie
puede creer, creería,
que aquí estuvo la rosa
en otro tiempo.

Sólo yo sé que si la mano
deslizo por el aire, todavía
me hieren sus espinas.

3. Carta de Roma

Te escribo, amor, desde la primavera.

Crucé la mar para poder decirte
que, bajo el cielo de la tarde, Roma
tiene otro cielo de golondrinas,
y entre los dos un ángel de oro pasa
danzando.

La cascada de piedra que desciende
por Trinitá dei Monti hasta la plaza,
se detuvo de pronto y ahora suben
azaleas rosadas por su cuerpo.

Los árboles repiten siete veces
la música del viento en las colinas,
y el húmedo llamado de las fuentes
guía mis pasos.

Más bella que en el aire
una rota columna hallé en el césped,
caída en el abrazo de una rosa.

Cuando fluye la luz,
cuando se para
el tiempo,
asomada a los puentes Roma busca
su imagen sobre el Tevere,
y en vez del nombre suyo ve que tiembla
tu nombre, amor, en el rodante espejo.

4. Dejo este amor aquí...

Dejo este amor aquí
para que el viento
lo deshaga y lo lleve
a caminar la tierra.

No quiero 
su daga sobre mi pecho,
ni su lenta
ceñidura de espinas en la frente
de mis sueños.

Que lo mire mis ojos
vuelto nube,
aire de abril,
sombra de golondrina
en los espejos frágiles
del mar...
Trémula lluvia
repetida sin fin sobre los árboles.

Tal vez un día, tú
que no supiste
retener en las manos
su júbilo perfecto,
conocerás su rostro en un perfume,
o en la súbita muerte de una rosa.

5. Desvelo

A la hora del alba cuando el sueño
me abandona,
recorro los momentos
de nuestro amor, en busca
de los rostros de entonces,
los sueños, las palabras.

Todo en vano.

Nos fue borrando el tiempo,
sus implacables manos,
deshaciendo los cuerpos para sólo
dejarnos, viva llama, que no cesa
de arder en el vacío.

6. El escudo

Cuánto te quise, amor, cuánto te quiero,
más allá de la vida y de la muerte.
Y aunque ya nunca más he de tenerte,
eres de cuanto es mío lo primero.

Más que el sol del estío, verdadero,
tu recuerdo mitiga, por mi suerte,
la sombra que me ciñe, y se convierte
en la luz que ilumina mi sendero.

Nada ni nadie desterrar haría
de mi frente aquel tiempo jubiloso
en que eterna la dicha parecía.

Contra el olvido y su tenaz acoso
defenderá por siempre y a porfía
su condición de escudo milagroso.

7. Este amor

Como ir casi juntos 
pero no juntos, 
como 
caminar paso a paso 
y entre los dos un muro 
de cristal, 
como el viento 
del Sur que si se nombra 
¡Viento del Sur! parece 
que se va con su nombre, 
este amor. 

Como el río que une 
con sus manos de agua 
las orillas que aparta, 
como el tiempo también, 
como la vida, 
que nos huyen viviéndonos, 
dejándonos 
cada vez menos nuestros 
y más suyos, 
este amor. 

Como decir mañana 
y estar pensando nunca, 
como saber que vamos 
hacia ninguna parte 
y sin embargo nada 
podría detenernos, 
como la mansedumbre 
del mar, que es el anverso 
de ocultas tempestades, 
este amor. 

Este desesperado amor.

8. Huésped sin sombra

Nada deja mi paso por la tierra. 
En el momento del callado viaje 
he de llevar lo que al nacer me traje: 
el rostro en paz y el corazón en guerra. 

Ninguna voz repetirá la mía 
de nostálgico ardor y fiel asombro. 
La voz estremecida con que nombro 
el mar, la rosa, la melancolía. 

No volverán mis ojos renacidos 
de la noche a la vida siempre ilesa, 
a beber como un vino la belleza 
de los mágicos cielos encendidos. 

Esta sangre sedienta de hermosura 
por otras venas no será cobrada. 
No habrá manos que tomen, de pasada, 
la viva antorcha que en mis manos dura. 

Ni frente que mi sueño mutilado 
recoja y cumpla victoriosamente. 
Conjuga mi existir tiempo presente 
sin futuro después de su pasado. 

Término de mí misma, me rodeo 
con el anillo cegador del canto. 
Vana marea de pasión y llanto 
en mí naufraga cuanto miro y creo. 

A nadie doy mi soledad. Conmigo 
vuelve a la orilla del pavor, ignota. 
Mido en silencio la final derrota. 
Tiemblo del día. Pero no lo digo. 

9. La hoguera

Esta es, amor, la rosa que me diste
el día en que los dioses nos hablaron.
Las palabras ardieron y callaron.
La rosa  a la ceniza se resiste.

Todavía las horas me reviste
de su fiel esplendor. Que no tocaron
su cuerpo las tormentas que asolaron
mi mundo y todo cuanto en él existe.

Si cruzas otra vez junto a mi vida
hallará tu mirada sorprendida
una hoguera de extraño poderío.

Será la rosa que morir no sabe,
y que al paso del tiempo ya no cabe
con su fulgor dentro del pecho mío.

10. Muerte mía

"La muerte no es quedarme
con las manos ancladas
como barcos inútiles
a mis propias orillas,
ni tener en los ojos,
tras la sombra del párpado
el último paisaje
hundiéndose en sí mismo.

La muerte no es sentirme
fija en la tierra oscura
mientras mueve la noche
su gajo de luceros, 
y mueve el mar profundo
las naves y los peces,
y el viento mueve estíos,
otoños, primaveras.
¡Otra cosa es la muerte!

Decir tu nombre una 
y otra vez en la niebla 
sin que tornes el rostro 
a mi rostro, es la muerte. 
Y estar de ti lejana 
cuando dices "La tarde 
vuela sobre las rosas 
como un ala de oro

La muerte es ir borrando 
caminos de regreso 
y llegar con mis lágrimas 
a un país sin nosotros 
y es saber qué pregunta 
mi corazón en vano 
por tu melancolía. 

¡Otra cosa es la muerte!"

Temas tratados

Noticias más populares

  • EN EL HERALDO
  • EN Entretenimien...
  • EN VÍDEOS
  • EN FOTOS
¡Hola!
X

Hola,

Bienvenido a tu cuenta de EL HERALDO.

Con tu cuenta de EL HERALDO vive una nueva experiencia. En este momento nuestros usuarios registrados disfrutan de:

Acceso Ilimitado

Bienvenido a EL HERALDO

Bienvenido, puedes ingresar con tu correo electrónico y contraseña registrada.

Si todavía no tienes una cuenta, puedes registrarte aquí, es gratis.

Conéctate con tu cuenta de Facebook ó Google

Registrate en EL HERALDO

Crea tu cuenta en EL HERALDO y vive una nueva experiencia. En este momento nuestros usuarios registrados disfrutan de:

Acceso Ilimitado

* La contraseña debe ser mayor de 5 caracteres, contener una mayuscula y un dígito

x

Reestablecer tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el cual te registraste, te enviaremos un enlace para que puedas restablecer tu contraseña y acceder de nuevo.

Estimado lector,

Acceso ilimitado
¿Ya tienes una cuenta?
La sesión ha sido cerrada con exíto
Por favor, complete su información de registro aquí
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1) Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2) Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3) EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4) Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.
Ya soy suscriptor web
Copa america Brasil 2019 ¿Cúal es tu marcador? Juega aquí