El Heraldo
Editorial

Unas fotos polémicas

Las explicaciones de Guaidó sobre la foto con los líderes de Los Rastrojos pueden llegar a aceptarse. Pero queda la inquietud sobre el control que pueda ejercer la banda criminal en parte de nuestro territorio.

Una intensa polémica se ha desatado en los últimos días por la publicación de unas fotografías que muestran a Juan Guaidó, reconocido por más de 50 países como presidente de Venezuela, junto a los dos líderes de la organización criminal Los Rastrojos.

Las fotografías fueron tomadas en un lugar indeterminado el 22 de febrero, cuando Guaidó, a quien el régimen de Maduro tenía prohibida la salida del país, cruzó la frontera por una trocha para participar desde suelo colombiano en el envío, finalmente frustrado, de ayuda humanitaria a Venezuela.

“Ese día nos tomamos fotos con muchísima gente”, explicó Guaidó el episodio, que el régimen chavista no ha perdido el tiempo en utilizar como ariete para presentar al líder de la oposición como un aliado del narcoparamilitarismo.

Si hay alguien que debería estar inhabilitado para opinar sobre este asunto es Maduro. No solo es el causante de la debacle económica e institucional de su país, que lleva al líder de la oposición a tener que cruzar la frontera clandestinamente como si fuese un ladrón. También es un protector de otras bandas criminales –estas de inspiración ideológica de izquierdas– que siembran terror en Colombia.

Ahora bien, el hecho de que Maduro intente descaradamente sacar partido del incidente  no debe impedirnos reflexionar sobre lo ocurrido.

Es cierto que las figuras públicas están especialmente expuestas a ser ‘asaltadas’ para una foto por desconocidos que resultan ser personas de dudosa reputación. Pero no cabe duda de que las circunstancias que rodearon las imágenes de la polémica, y el escenario en que fueron captadas, son muy particulares. No se trata de un restaurante o un cine, sino de un paraje agreste en el que resulta menos probable la aproximación de ‘espontáneos’.

Por ello han surgido los interrogantes de cómo ingresó Guaidó ese día al país y si los líderes de Los Rastrojos le facilitaron la entrada, tuviera él conciencia o no de quiénes eran sus guías.

Pero quizá lo más importante es aclarar por qué dos criminales tan relevantes como ‘el Brother’ y ‘el Menor’ parecen moverse por la zona limítrofe con Venezuela como Pedro por su casa. Los colombianos debemos ser igual de intransigentes con todas las bandas criminales, sin tener en cuenta su procedencia ideológica o los servicios que puedan prestar en un momento determinado a una u otra causa.

Las explicaciones de Guaidó sobre la foto con los dos líderes de Los Rastrojos pueden llegar a aceptarse. Y el dirigente político deberá aprender a cuidarse mejor en el futuro  para evitar este tipo de trances. Pero queda una inquietud muy seria sobre el control que esa organización criminal pueda estar ejerciendo en parte del territorio del país. En ese sentido, confiamos en que el Estado nos muestre pronto una foto de ‘el Brother’ y ‘el Menor’, no posando sonrientes con una personalidad política, sino fichando ante la justicia.

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