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Editoriales
Actualizado hace 10 dias

La violencia que no cesa

El informe de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Colombia arroja unos datos que deben sacudir nuestra conciencia colectiva. Los homicidios han aumentado en casi la mitad de los municipios.

El informe anual sobre la situación de los derechos humanos en Colombia, que presentó el jueves en Bogotá la Oficina del Alto Comisionado de la ONU en esta materia, revela datos preocupantes que no deberían dejarnos impasibles como sociedad.

La dependencia que encabeza la expresidenta chilena Michelle Bachelet muestra que, en 2018, casi la mitad de los municipios colombianos (exactamente el 49,5%) experimentó un aumento en el número de homicidios. Dos localidades de la Región Caribe registraron los incrementos más alarmantes: San José de Uré (Córdoba), el 1.473%, y Barrancas (La Guajira),el 880%.

También subió de manera notoria el número de masacres, que aumentó en un 165% con respecto a 2017, al pasar de 11 a 29. La mayoría de esos asesinatos colectivos se concentraron en Antioquia, Cauca, Norte de Santander y Caquetá. En los tres primeros territorios se observó, también, una mayor incidencia de asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos, que sumaron 110 en todo el país.

Por otra parte, pese a que la Alta Comisionada reconoce los esfuerzos desplegados por la Fiscalía General para investigar los crímenes, expresa su preocupación por el elevado grado de impunidad que aún se observa. Según datos de la Fiscalía, la impunidad bajó al 71% en 2018, frente a la tasa de casi el 90% que ha imperado históricamente en el país.

Con respecto al caso concreto de los asesinatos de líderes sociales, el reporte señala como principales responsables a exparamilitares (con el 40% de los casos), seguidos por individuos no afiliados y personas sin determinar, que suman el 35% de los crímenes. Los desmovilizados de las Farc y las guerrillas Eln y Epl figuran en su conjunto como autores del 20% de los asesinatos, mientras a la fuerza pública se le atribuyen el 5%.

Como se ve, el escenario no invita al optimismo. La violencia sigue teniendo una devastadora  presencia en nuestra sociedad. A juicio de los autores del informe de la ONU, las razones de este aumento de homicidios y masacres incluyen la “débil o nula presencia del Estado de algunas zonas rurales” y los “sustanciales retrasos” en la implementación del Acuerdo de Paz. 

Sea como fuere, el hecho cierto es que nos hallamos ante una situación insostenible que, si no se actúa con celeridad y eficacia, puede retrotraernos a páginas macabras de nuestra historia que, entre sumas dificultades, estábamos comenzando a pasar.

El informe del Alto Comisionado de la ONU debe resonar como un aldabón en nuestra conciencia colectiva y obligarnos a reaccionar.

 

Imagen de cheyenn.lujan
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