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Editoriales
Actualizado hace 15 dias

Abuso y poder

La posición de autoridad  o la influencia del acusado son factores comunes en los delitos sexuales contra menores, como se evidencia en los casos del exalcalde de Puerto Carlos Altahona y el entrenador de pesas Pedro Echeverría.

La justicia deberá determinar si el exalcalde de Puerto Colombia  Carlos Altahona es culpable o inocente de explotación sexual y estimulación a la prostitución de menores, delitos terribles cuya autoría deberá desvirtuar en juicio si es que no quiere pasar una larga temporada tras las rejas.

Algo parecido enfrenta Pedro Echeverría Herrera, un reconocido entrenador de pesas de Soledad, quien también fue capturado por la Policía, acusado del abuso sexual de ocho de sus pupilas, niñas entre los 12 y los 15 años.

Ambos casos ponen de presente la vulnerabilidad de las presuntas víctimas ante la posición de autoridad o la influencia de los acusados, unos factores en los delitos sexuales contra menores que suelen obstaculizar el descubrimiento de los hechos, toda vez que los perpetradores suelen usar su poder no solo para cumplir con sus aberrantes propósitos, sino también para evitar que los niños y niñas denuncien.

Son tristemente famosos los casos de miembros del clero involucrados en abusos sexuales, así como los de estrellas de la música y el cine que han aprovechado la influencia y el poder que ejercen sobre menores para cometer contra ellos los más abominables hechos, sin que la justicia, en muchos casos, haya actuado para proteger a las víctimas indefensas.

De comprobarse la responsabilidad de Altahona y Echeverría en los hechos citados, no solo se logrará parar sus acciones, sino que tendremos una oportunidad más de reflexionar acerca de una enfermedad social que por largo tiempo ha amenazado con destruir la vida y la salud física y psicológica de miles de niños y niñas.

Es necesario insistir en que las medidas punitivas, aunque necesarias, no son suficientes por sí mismas. Se requiere de una discusión pública seria y especializada que aborde el tema del abuso sexual de menores desde diversas perspectivas, que termine en políticas que se diseñen con el objetivo de comprender el fenómeno para poder prevenirlo con eficacia.

Nuestros niños y niñas no pueden permanecer en situaciones de riesgo a la vista de todos sin que la sociedad actúe para protegerlos, sin que sus acusaciones sigan siendo descreídas, sin que sus depredadores sean castigados, sin que las terribles consecuencias de los abusos sean atendidas.

La deuda con este segmento de la población es enorme y esperamos que si los detenidos en Puerto Colombia y Soledad son culpables, caiga sobre ellos todo el peso de la Ley.

Imagen de maria.vega
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