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Economía

Aumenta la prudencia al momento de endeudarse

Informe del Banrep da muestra de la incertidumbre en torno al sector financiero, donde sus balances empiezan a parecerse más a lo que está pasando en el resto de la economía.

No deberían generar sorpresas los resultados que revela el informe del Banco de la República sobre la situación del crédito en el país durante el primer trimestre de 2017. Que los bancos e intermediarios financieros perciban disminuciones en la demanda de créditos de tipo comercial y de consumo, es apenas lógico después de que se incrementaran las tasas de intervención (la tasa con la que el banco central le presta a los bancos y demás entidades financieras para que estas a su vez le presten a los ciudadanos y empresas).

Para Andrés Latta, profesor del IEEC de Uninorte, la reducción del crédito en Colombia se debe principalmente a una perspectiva económica desfavorable e incierta. “En este trimestre vimos que la industria reportó una caída de 3,2% en febrero; adicionalmente, según el Dane, 28 de las 39 actividades industriales registraron variaciones negativas en su producción para este mes. Y cabe resaltar la incertidumbre tributaria, dadas las continuas reformas y las altas tasas de interés de referencia que tiene el Banco de la República”, explica Latta.

Si bien hay incertidumbre sobre el comportamiento del sector financiero para este año, los resultados del primer trimestre no son todos negativos: los créditos para vivienda y microcréditos presentaron balances estables. De hecho, aunque la desaceleración de la economía colombiana ha venido en desaceleración desde el 2015 y se acentuó aún más para el 2016, principalmente por factores climáticos o el paro camionero, el sector financiero había tenido buenos resultados. 

El año pasado las actividades del sector fueron, según cifras del Dane, las que más crecieron, con 4,3% y una producción de $106 billones. La rama que más registró crecimiento fue la de intermediación financiera, que presentó ganancias por $16,4 billones; un crecimiento de 24,8% frente a las ganancias de 2015. 

Bajan los créditos comerciales

De acuerdo con el informe del Banco de la República, en todos los establecimientos financieros (bancos, cooperativas, compañías de financiamiento) se presentó una caída en la demanda por créditos comerciales, que es más pronunciada en los bancos, como es de esperarse dado que estas son las principales fuentes de créditos.

Andrés Vargas, director del OCSA de Uninorte, dice que detrás del comportamiento del crédito comercial puede estar el menor dinamismo de la actividad económica, donde la desaceleración de las ventas asociadas a esta situación ha estado acompañada por una perspectiva poco favorable sobre la evolución futura a corto plazo de la economía.

“Esto puede favorecer la adopción de una estrategia de prudencia por parte de las empresas. Se podría argumentar, además, que la desaceleración de la economía no encuentra a las firmas con un elevado endeudamiento y por lo tanto esto no propicia un aumento del endeudamiento asociado a problemas de liquidez”, agrega Vargas.

Además de que un crédito con tasas altas resulta menos atractivo para los consumidores y empresas, en una coyuntura como la del país, también las entidades financieras son más precavidas a la hora de prestar. El informe señala que para los intermediarios, la capacidad de pago es el principal obstáculo para otorgar un mayor volumen de crédito al sector privado; luego le sigue la actividad económica del solicitante.

El efecto de la tasas

Si bien el alza de la tasa de interés del Banco de la República fue una respuesta para nivelar la inflación, la desaceleración de la economía ha llevado a que este año se haya disminuido en 75 puntos básicos. Marco Ariza, profesor del IEEC de Uninorte considera que estas reducciones deberán continuar y en el corto plazo deben conducir a una reactivación del crédito de consumo por parte de los hogares y de inversión por parte de las empresas, que aleje el fantasma de una desaceleración excesiva o de una recesión. “El resultado esperado dependerá de la recuperación de la confianza del consumidor y de los inversores sobre el futuro inmediato de la actividad económica”, agrega Ariza.

Ahora bien, si desde la demanda existen limitaciones acerca de la asignación de créditos, desde la oferta, los intermediarios señalan que preferirían colocar los excesos de recursos en créditos a empresas nacionales que producen para el mercado interno. Y consideran como sus opciones menos preferidas la compra de títulos de deuda pública, el préstamo de vivienda y el préstamo a empresas que producen para el mercado externo.

Jahir Lombana, profesor de la Escuela de Negocios de Uninorte, afirma que es muy probable que las empresas y hogares posterguen por algún tiempo sus gastos que impliquen créditos. 

“Las perspectivas de más baja inflación, los movimientos de política monetaria del Banco de la República para bajar las tasas de interés y el acomodo de la oferta con la reforma tributaria, harían que tanto bancos comerciales como los establecimientos de consumo reduzcan también sus tasas y promuevan que la demanda vuelva. Sin embargo, este efecto no será de carácter inmediato”, dice.

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