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La luz de El Campeón se apagó, pero su sombra perdurará

Este es el gimnasio en donde Ernesto Ramírez le enseñaba boxeo a muchos jóvenes barranquilleros.s

Los desgastados guantes que están en un rincón del patio, las cuerdas del cuadrilátero que se resisten a reventarse y la pera roja que se mantiene estática irradian la tristeza que se vive en la familia de Ernesto El Campeón Ramírez. El pasado martes El Campeón dio sus últimas indicaciones como entrenador de boxeo, ese día mostró todo su empeño y a pesar de la isquemia cerebral con la cual luchaba, se puso de pie y con el carácter que lo caracterizaba como forjador de pugilistas le enseñaba a uno de sus pupilos. “Mantén la guardia arriba, vamos cúbrete, suelta la derecha, tú puedes”, le decía con energía Ramírez al joven Marlon Ahumada.

Pero El Campeón no pudo mantener la guardia arriba y ayer, a sus 72 años, cerró sus ojos para siempre y se fue al cielo en donde seguramente ya está haciendo planes para reclutar muchachos y montar un ring de boxeo.

Cruzada de brazos y con los ojos llorosos, Dora Berdugo, la compañera sentimental de Ernesto, contó cómo vivió Ramírez sus últimos días. Es inevitable que en cada palabra que pronuncie se asome una lágrima. “Hoy (ayer), a la 1 de la madrugada, falleció. Ernesto el martes entrenó a sus muchachos, eran como 15, ese día me dijo que se sentía bien. Al día siguiente se le presentó un dolor y me tocó llevarlo al hospital que está por aquí cerca. Después de un tiempo me dijo: ‘mami me voy a mori’r”, relata Dora con la voz apagada.

Por las manos de Ernesto Ramírez pasaron grandes boxeadores como Tomás Molinares, Rafael Pineda, Jorge Eliécer Julio —medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988—, Fidel Bassa, entre otros.

Bassa evocó esos buenos momentos que vivió al lado del hombre que le enseñó a ser campeón mundial. En su mente siempre llevará los consejos que le daba constantemente, por eso pide que a Ernesto se le recuerde como si estuviese vivo. “Ernesto era una persona entregada al deporte, sobre todo a sus boxeadores, él fue el que nos forjó a todos para ser campeones mundiales. Antes de morir siempre me llamaba para que le lo ayudara y así lo hice por muchos años. Tenemos que recordarlo como si estuviera vivo”, sentenció Fidel Bassa, quien en 1987 se coronó campeón mundial mosca de la AMB.


Ernesto ‘El Campeón’ Ramírez junto a uno de sus pupilos en su etapa como entrenador

El único hijo varón de El Campeón, lleva su mismo nombre. Parado frente al ring de boxeo recordó las enseñanzas que le dejó su padre y maestro. “Mi papá era una gran persona, tuve la fortuna de que me enseñara a boxear, a todos siempre nos inculcó la disciplina. Tenía un fuerte temperamento, pero lo hacía para que aprendiéramos y no tomáramos los malos caminos”, afirmó Ernesto, quien no dejará que el gimnasio de boxeo El Campeón muera.

Ayer cuando Marlon Ahumada caminaba hacia la casa de El Campeón se enteró que su maestro había fallecido. No sabe explicar lo que su cuerpo sintió en ese momento, solo sueña con convertirse en un gran boxeador y dedicarle un título mundial a su entrenador, a quien recordará como un padre. “Siempre que me suba a un ring de boxeo voy a recordarlo. Desde los 14 años me estaba entrenando y me estaba preparando para una pelea que voy a tener el próximo mes. Quiero ganar y dedicarle mis triunfos”, sostuvo el joven de 24 años.

En la sala reposa el ataúd con el cuerpo de El Campeón. Alrededor sus familiares recuerdan esas épocas gloriosas que tuvo como entrenador, las fotografías también saltan a  la vista, en cada una de ella quedó plasmado la historia de un hombre que le enseñó a varios boxeadores colombianos que la gloria sí se puede conseguir.

El gimnasio El Campeón se quedó sin su entrenador estrella, pero sus recuerdos habitan en cada uno de los rincones. La luz de Ernesto El Campeón Ramírez se apagó, pero su sombra seguirá impregnada en el boxeo atlanticense y colombiano.

El sepelio será mañana

Ernesto ‘El Campeón’ Ramírez será sepultado mañana a las 3 p.m. en el cementerio Calancala. El entrenador de boxeo deja cinco hijos (cuatro mujeres y un hombre). Sus familiares están a la espera de una de sus hijas que reside en Venezuela y que llegará en las próximas horas. Hay luto en el boxeo atlanticense y colombiano. La felicidad de  Ernesto era ver su gimnasio lleno de boxeadores, por eso todos ellos tienen que ir a acompañarlo y darle el último adiós.

Por Rosember Anaya Ramírez
Twitter:@rdeportes

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