El Heraldo
Nabil Crismatt en su segundo juego en Grandes Ligas con los Cardenales de San Luis.
Deportes

“En ningún momento sentí temor”: Nabil Crismatt

El lanzador barranquillero, que el lunes se convirtió en el vigesimosexto colombiano que llega a las Grandes Ligas, habló con EL HERALDO.

Camino al Wrigley Field, de Chicago, donde los Cardenales se enfrentaban a los Cachorros, en la noche del martes, al cierre de esta edición, Nabil Crismatt Abuchaibe atendió el llamado de EL HERALDO para hablar de su auspicioso debut en Grandes Ligas, el lunes en la noche en la derrota de los pájaros rojos ante los mismos ‘Cubs’ (5-4).

El lanzador barranquillero, que trabajó una entrada completa sin permitir carreras y ponchando a dos hombres, contó todo lo que rodeó ese momento especial en su vida, horas antes de que se multiplicara su alegría y se volviera a lucir en su segundo juego en la Gran Carpa (ver nota aparte).

¿Se ha pellizcado para ver si no está soñando?

Siempre supe que era real, es algo que venía buscando desde niño. Dios siempre tiene el lugar perfecto para ponerlo a uno. He asumido esto con la tranquilidad más grande. Doy las gracias a Dios por tenerme aquí y hacerme cumplir ese sueño.

¿Algún día pensó en tirar la toalla?

 Nunca. Yo siempre luchaba día tras día por un sueño. Sigo luchando. Siempre traté de llegar y le doy las gracias a Dios, que nunca se queda con el sudor y el trabajo de nadie, todo llega en su momento.

Si no fue fuese beisbolista, ¿qué estaría haciendo ahora?

 Hubiera sido piloto, me encanta la aviación.

¿Desde cuándo le gustó el béisbol?

 Desde siempre. Mi abuelo jugaba béisbol y le fue transmitiendo eso a la familia. Todos lo tenían como pasatiempo. A mí se me presentó la oportunidad de irme del país a los 15 años y dedicarme ciento por ciento a mi profesión. Creo que es la mejor decisión que he tomado en mi vida. Ayer (el lunes) pude cumplir mi sueño y el de mis padres, quienes me dieron la oportunidad de salir de la casa y volar. 

¿Qué recuerda de sus inicios en el béisbol?

 No tengo claro en que campo vi jugar béisbol por primera vez. Recuerdo que crecí escuchando de Édgar Rentería. Siempre fue un ídolo. Tuve la oportunidad de hablar con él en estos días, cuando tuve el llamado a Grandes Ligas, y le dije que esperaba seguir su legado. Es una persona que ha dejado el país en alto. Sin duda alguna es el mejor de los colombianos que han pasado por Grandes Ligas y espero imitar su disciplina y esfuerzo, que son algo increíble. Estoy aquí y espero mantenerme por muchos años más.

 ¿Cuántas llamadas ha recibido después del debut?

 No tengo un número exacto, pero es bien gratificante que la gente le exprese su cariño a uno. No voy a poder responder a todos, he leído poco a poco, pero me llena de mucha satisfacción saber que hay tanta gente pendiente de uno. Qué bacano eso.

 ¿En algún momento del debut sintió nervios?

 No, sinceramente no. He venido trabajando mi mente en los últimos meses, siento que el juego ahora se vuelve más mental que físico y uno nunca puede dejar que las emociones estén por encima de uno. Siento que la mente es todo ahora mismo. Juega un papel muy importante en este deporte, hay que salir y tratar de manejar las emociones, eso es lo que te divide entre el fracaso y el éxito.    

¿Ni siquiera después de que Anthony Rizzo le despacha un doble en el primer lanzamiento suyo Las Mayores?

 No. Fui a ejecutar mi plan y me sentía tranquilo. Sabía lo que estaba haciendo. En ningún momento sentí temor, de nada. Así como ellos tienen un bate, yo tengo una bola. Eso puede suceder, el juego es así. A pesar de cualquier resultado, lo que uno controla es tirar el pitcheo con convicción y seguridad. Fue un pitcheo bueno y lo conectó muy bien, le doy crédito. Mantuve la calma y traté de sacar la situación adelante.

 Lo de tener de receptor a una figura como el puertorriqueño Yadier Molina todavía no se le da, pero está cada vez más cerca…

 Sí, claro que sí. Sé que con la ayuda de Dios lo tendremos de vuelta en el equipo, y a todos los compañeros que están con el problema del coronavirus. Les deseo lo mejor y espero que regresen pronto. Sé que en algún momento lo tendré detrás del plato y trataré de aprenderle el máximo a él y a todos los compañeros.

 ¿Vio el video de la reacción de su padre cuando ponchó a Ian Happ?

 (Risas)… Increíble. Desde que yo lanzo en las ligas menores se pone así. Me llena de mucho sentimiento verlo cómo se emocionan él y mi madre cada vez que lanzo. Tengo que decirles que se calmen un poco, me da miedo que les vaya a pasar algo con esas emociones tan grandes. Es normal, ellos lo sienten porque soy su hijo. Bacano que lo estén disfrutando.

 ¿Qué fue lo que más le dio risa del video?

 (Risas) La emoción de él cuando ponché al bateador. Increíble ver cómo levanta los brazos y empieza a sacudirlos.(Risas)… Lo veo de nuevo y me vuelvo a reír.

 Un festejo bien barranquillero…

 Sí, sí. Es algo que solo lo siente él como padre. Es bien emocionante verlo. Me llena de mucha satisfacción personal ver cómo mi familia disfruta de esto.

Nabil Crismatt con su esposa María Alejandra Nobmann. Archivo particular

¿En algún momento su familia le pidió que dejara el béisbol?

 En ningún momento. Estuvieron apoyándome desde el primer día y siempre me decían que no desfalleciera, a pesar de todas las cosas que sucedieron en mi carrera. Tengo un apoyo muy grande de mis padres y mi esposa (María Alejandra Nobmann).

 ¿A quiénes agradece?

 A mis padres, mi esposa, José Quintana, ‘Pipe’ Urueta. Son personas que siempre han estado apoyándome.

 ¿Ha hablado con Luis Patiño, el otro lanzador barranquillero que debutó este año en Grandes Ligas?

 No he hablado con él todavía. Siempre estamos pendientes el uno del otro. Es una persona con mucho talento. Le deseo lo mejor en su carrera. Está muy joven. Su talento es muy grande. Tiene deseos y muchas ganas. Tuve el placer de entrenar con él este año y ese ‘man’ es un atleta.

 José Quintana debe sentirse muy orgulloso porque sus dos pupilos ya están en Grandes Ligas…

 La verdad que sí. Es una persona que desde el primer día de este sueño me ha dado la mano sin pedir nada a cambio. Más que un amigo es un hermano, siempre dándome los mejores consejos. Siempre ha estado ahí para mí. Tenemos una amistad muy grande. Tengo mucho respeto y admiración hacia él.

Nabil Crismatt con uno de sus mejores amigos, José Quintana, lanzador de los Cachorros. Archivo particular
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