Sin embargo, los Cavaliers se interpusieron esta vez en su camino. Con un demoledor poderío ofensivo y una prácticamente infinita capacidad de generar tiros en ataque, los Warriors encadenaron dos anillos consecutivos derrotando en las Finales a unos Cavaliers que, por mucho que LeBron lo intentara, no podían frenar a estos imparables Golden State. Así, el curso en el que estalló la pandemia y que acabó en la 'burbuja' lo jugaron los Warriors sin sus dos estrellas con un resultado esperable: pasaron de ser finalistas a ser los últimos del Oeste con el peor balance de la liga (15-50). Además, Thompson se lesionó en el tendón de Aquiles, su segundo percance de gravedad seguido, por lo que estuvo casi mil días sin jugar. Curry, mientras tanto, seguía a lo suyo: destrozar los récords de triples. Así, el genial base se convirtió en el primer jugador en la NBA en meter más de 3.000 triples y fue nombrado MVP del All-Star con una exhibición asombrosa de 50 puntos con 16 triples. Curry se llevó los titulares como MVP de las Finales pero no hay que olvidar el extraordinario trabajo de Kerr desde el banquillo, que lleva un impresionante balance de 22-2 en los playoffs puesto que solo ha perdido dos eliminatorias: las Finales de 2016 y 2019.