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Cultura

COVID-19: una amenaza para el barranquillero ‘arrebatao’

Expresión cultural y dinámicas sociales podrán ir cambiando a raíz de la coyuntura mundial del coronavirus.

Adaptarse para sobrevivir. Nuevas formas de pensar, de actuar y hasta de vestir, se instalaron en las sociedades a raíz de la pandemia del coronavirus. La cultura no está exenta de cambios y de adaptaciones, por lo que la vida en Barranquilla, podrá ser diferente y tendrá nuevas maneras de comportamiento, comunicación y expresión cultural.

De por sí el barranquillero es un ser cálido, de estar en constante contacto con sus allegados y con los que no. Toma confianza rápidamente, es amigable y recibe al turista con el carisma que le caracteriza. Ser ‘mamador de gallo’, amable y tener la necesidad de socializar, son, sin duda alguna, características de la gente de ‘La Arenosa’.

No obstante, ese contacto sensorial al expresarse con el otro y la costumbre de entablar amistad y relación fácilmente, tendrá unas nuevas formas de adaptación, debido a la pandemia del coronavirus que ha llevado a tomar medidas estrictas como el distanciamiento social, pero va a ser algo complejo.

“Debido a que las prácticas culturales del barranquillero son dadas mucho al estar juntos, apegado hacia al otro, sea extraño o familiar y que, después de la pandemia, intente generar nuevas formas de relación social va a ser muy complejo”, expresó Óscar Lagares, sociólogo a EL HERALDO.

 El sociólogo, en conversación con este medio de comunicación, piensa que las dinámicas sociales van a ir cambiando a raíz de la coyuntura mundial de la pandemia y que, eso incidirá en la cultura barranquillera.

“El barranquillero trata al extraño como si fuera parte de su núcleo familiar, pero el tema del COVID, afecta la relación social que se tiene con los demás. Así que, la forma de socialización se va a ver truncada debido a que se tiene que manejar una forma de distanciamiento físico. Por tal razón, la cultura barranquillera se va a ver un poco afectada porque el barranquillero va a dejar de comunicarse familiarmente con el otro”, puntualizó.

¿Y el barranquillero que baila arrebatao’?
Jefry Oquendo, bailarín de la ciudad y foto referencia de la salsa en Cali, hoy en día.

La danza es una expresión cultural de Barranquilla, Atlántico y la Costa. En esta ciudad, se vive y se siente el Carnaval en los distintos rincones del municipio, el picó suena a todo timbal los fines de semana, vecinos se reúnen a festejar sus celebraciones y una de las actividades preferidas por los habitantes y turistas es salir a rumbear y gozar de los distintos clubes nocturnos que hay en la ‘Puerta de Oro’.

Jefry Oquendo, bailarín profesional de la ciudad y bailador ‘arrebatao’ de Barranquilla, tiene su opinión respecto a los nuevos modos de entretención cuando las rumbas vuelvan a reactivarse en la ciudad.

“Creo que las rumbas en Barranquilla después del COVID-19 se van a seguir presentando tal cual como estaban antes de la pandemia. Opino que no tenemos un nivel de cultura y una conciencia cierta de lo que está pasando con el coronavirus”, dijo a este medio de comunicación.

“Así que, en el momento en que se reactiven los bares y discotecas creo que las personas van a acudir masivamente como si no hubiera pasado nada, porque muchos no alcanzamos a dimensionar todas las consecuencias que esto conlleva”, añadió.

Por su parte, Jesús Ernesto Santa, propietario de una de las discotecas al norte de la ciudad piensa que “salir a socializar es una necesidad básica de los seres humanos”, pero que en el momento en que vuelvan a abrir sus puertas, tomarán todas las medidas pertinentes para recibir al público.

Las ganas de salir a socializar, a compartir, a entretenerse, es una necesidad básica de los seres humanos, y yo vendía ese servicio de estar en un ambiente diferente. Como seremos los últimos en volver a la normalidad, ya dependería de las recomendaciones de las autoridades sanitarias, que en su momento estén y hacerlas cumplir desde nuestro establecimiento”, expresó.

La nueva culturización del Caribe
Jorge Acosta, epidemiólogo y Óscar Lagares, sociólogo, quienes hablan sobre el tema.

El baile es una de las formas de expresión en Barranquilla, que impregna su cultura y que caracteriza al Caribe. Sin embargo, según el epidemiólogo Jorge Luis Acosta, los sitios tradicionales de rumba, restaurantes y lugares donde la gente vaya a dispersarse y socializar, van a tener que acondicionar sus espacios para que se puedan cumplir las normas y también las formas de comunicación en estos.

“El baile ‘apretado’ que gusta en la Costa y a todos nosotros, seguramente no va a ser posible por lo menos por un tiempo hasta que no haya medidas farmacológicas o vacunas que nos den certeza de inmunidad sobre el virus”, puntualizó.

“Por eso, por ahora las rumbas deben quedarse en casa y con los convivientes de la casa. No tiene ningún sentido, por ejemplo, hacer una fiesta e invitar a mis vecinos, amigos y familiares que están fuera de la casa porque así, aumentamos el riesgo del contagio”, añadió.

Asimismo, el sociólogo Óscar Lagares, afirma que el barranquillero salsero y champetero va a tener otras formas de comunicación a través del baile y es ahí donde se pueden generar transformaciones culturales.

Las formas de relación social, después de la pandemia, en los claustros nocturnos va a estar dada por el distanciamiento social, ya el baile va a tomar una nueva ritualización, tal vez va a pasar como en Cali que están bailando salsa separado. Este es el fenómeno de la nueva culturización en el Caribe, las dinámicas sociales van a ir a cambiando”, relató Óscar.

Sin embargo, expresó que, aunque van a cambiar muchas costumbres a las que se está acostumbrados en Barranquilla, no va a ser fácil y también, por esa razón, es que se ve hoy en día a muchos en sus barrios infringiendo las normas del distanciamiento social.

El barranquillero no es de estar encerrado, es de calle, de estar en la esquina hablando con el vecino, de hablar, de saludar, de compartir y al ver, la cuarentena, afecta la vida cotidiana, está afectando la cultura barranquilleraDe algún modo, el barranquillero va a cambiar, pero con el tiempo puede recuperar esa nueva forma de comunicación”, finalizó.

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