El Heraldo
Economía

Píldoras económicas

Qué bello campus

La Universidad del Atlántico cada día mejora sus buenas instalaciones. La estampilla lograda por su exalumno, el senador José A. Name T. (qepd), invertida por los gobernadores que han contado con ese recurso, la hacen más atractiva para los numerosos estudiantes populares que allí intentan subir peldaños para progresar en sus vidas. Su área cultural y teatral duplica lo que perdimos con el cierre del Teatro Amira de la Rosa, con el tardío acuerdo entre la Sociedad de Mejoras Publicas de Barranquilla, con su mecenas el Banco de la República. Pero hay que buscar más fondos, ¿pa’qué? Para financiar el transporte de los desaprovechados talentos pueblerinos, que sí los hay, desde sus municipios hasta la UA, más su alimentación del mediodía, pues muchos se quedan sin su oportunidad de estudiar. Los cortos ingresos de sus padres no lo permiten, así el Dane sostenga que ya “salieron de la pobreza”, según sus índices y estadísticas. Por eso, los mandatarios, tanto Segebre como Verano y el rector Prasca, han impulsado extenderla a Suan y pronto a Sabanalarga. Sus fondos para investigación, ciencia y tecnología hay que conseguirlos por aparte, pues sus magras matrículas no alcanzan para todas sus crecientes necesidades.

Demanda por cupos desbordada 

Los aspirantes a estudiar en la Universidad del Atlántico son 33.000 en este momento. Solamente la UA tiene capacidad instalada y recursos para recibir nuevos  3.100, a pesar de los apoyos notorios de los gobernadores Verano y Segebre, muy comprometidos con materializar la extensión de la universidad al centro y al sur del territorio atlanticense. A Suan, desde adonde también se atienden a estudiantes del cercano Bolívar, más los que ya cruzan en chalupas diariamente desde el vecino departamento del Magdalena. La Universidad del Atlántico ha progresado tanto en su nivel educativo, que hasta cuenta ya, con 180 doctores dentro de su profesorado y varios programas certificados por Mineducación. Pero mientras las Universidades públicas han multiplicado su número de alumnos, los aportes en dinero del Mineducación y Hacienda, solo crecieron en los últimos 10 años, a la tasa de inflación. Como quien dice les mantuvieron en pesos constantes el mismo aporte de hace una década.

¿Educación versus guerra?

Opino que es una afirmación efectiva para conseguir adeptos que protesten, pero sugiero que cambien la palabra guerra por defensa nacional, la que no puede dejarse de lado. Las amenazas bélicas públicas del Gobierno venezolano de ataques aéreos a blancos confesos como el Puente Pumarejo, más todos los puentes que permiten cruzar el río Magdalena, a Reficar en Mamonal Cartagena y a la Refinería de Barrancabermeja, lo que permitiría inmovilizar el país por falta de transporte camionero, de combustibles y de ingresos para el Gobierno por la parálisis de Ecopetrol. Daño grave y la ruina inmediata para todos.

Por ello es imprescindible invertir tanto recursos en misiles para la defensa antiaérea, así como modernos aviones caza de combate. Nuestra flota ofensiva son aviones traqueteados, viejos pero bien pintados, otros bien mantenidos prestando servicios de patrullaje, pero al lado de los que Rusia ha dotado a Venezuela “nada que ver”. Así nuestros pilotos de las Fuerzas Aéreas de Colombia (FAC) sean unos campeones, no los vamos a enviar a operaciones aéreas suicidas, como los fanáticos kamikazes japoneses. Se hablan de poderosos aviones F16 gringos, ideales para quienes cuentan con dólares que aquí no alcanzan. Se exhibieron en la pasada muestra aeronáutica los nuevos  aviones de combate caza suecos, ágiles, versátiles, y más económicos, a 1/9 del precio de costo. Compramos nueve cazas suecos por cada poderoso F16, de amenazador prestigio bélico. Los técnicos y la chequera de Carrasquilla y el mindefensa Guillermo Botero decidirán. Los brasileros turbohélices que tenemos, son para corretear en la selva a los insurgentes disidentes de las Farc, al Eln y a las bacrim y al comercio de droga, dentro de sus asignadas tareas.

Patrióticos antecedentes 

Cuando la guerra con el Perú, el generoso comerciante palestino-barranquillero Elías M. Muvdi donó a la FAC, un nuevo avión artillado para la defensa de Colombia, país que lo había acogido y adonde había progresado. El presidente agradecido le concedió después a Muvdi el honor de la carta de naturaleza colombiana que no había solicitado, pues siempre mantuvo la de su origen. Nadie quiere que suceda una guerra, ni allá ni acá, pero “si bis acem para bellum” Si quieres paz, prepárate para la guerra, decían los senadores romanos cuando aprobaban una leva, para integrar las legiones que marcharían a cuidar sus fronteras.

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