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Columnas de opinión
19 Abril 2017

Palestra deportiva: Un ‘match’ que supera a los demás

Amstrong y Lou Ambers protagonizaron una pelea en la que se asevera que en los quince ‘rounds’ peleados no hubo menos de 1.500 golpes. Un combate lleno de ferocidad y coraje.

Nos parece que en el curso de esta serie de crónicas deportivas le hemos dado una gran preferencia al boxeo, y todavía creemos que faltan muchos aportes de nuestra parte para llegar a la conclusión que hemos servido el tema boxístico en la cuantía y en la pesadez de muchos temas pugilísticos de gran calado en la historia del boxeo.

Por muchos días hemos estado meditando acerca de los protagonistas de un combate de boxeo que “se llevo la palma” en materia de coraje, de ferocidad y de derroche de grandes porciones de sacrificio personal, pero el gran problema nuestro para llevar ese combate al juicio de nuestros lectores, hay el enorme impasse para nuestra labor, que el padre tiempo nos haya privado de los nombres de esos dos peleadores que protagonizaron aquel combate.

Nos parece que uno de ellos dos era de apellido Armstrong, campeón mundial en tres divisiones, si no estamos equivocados. Y también creemos que el adversario de Armstrong de raza blanca (Armstrong era de color) se llamó Lou Ambers. Peleas con la ferocidad y el sostén de un coraje indesmayable, ambos boxeadores protagonizaron una pelea en la que se asevera que en los quince rounds peleados no hubo menos de 1500 golpes. En ese combate (no se ha podido precisar en qué round se produjo el accidente pero se cree que la pelea estaba avanzada cuando un gancho de Ambers le estalló en la boca a Armstrong, que por cierto el protector bucal que portaba Armstrong en la pelea, le bailoteaba entre los dientes porque era demasiado pequeño para su capacidad bucal. Este era uno de los factores que influyó notablemente en el aspecto que ofrecía Armstrong en los finales de la pelea.

Lo cierto es que aquel gancho que tiró Ambers golpeó el protector de su adversario y este a su vez le produjo en el cielo de la boca a Armstrong una tremenda hemorragia.

Armstrong nunca había sido noqueado y para evitar que el referee le suspendiera el combate Armstrong se dedicó, primero a soltar el protector bucal en su esquina y peleando así sin protector se propuso tragarse la sangre que arrojaba en grandes proporciones la herida en el cielo de la boca.

Tanto el médico de la comisión de boxeo como otros galenos que estaban en ring side consideraron después de la pelea que Armstrong era posible que se hubiese tragado alrededor de un litro de sangre para que el referee no le suspendiera la pelea y no perdiera por nocaut técnico. Una demostración como esa de abnegación y a la vez capacidad de sacrificio no se ha vuelto a ver en la historia del boxeo. Muchos aficionados llegaron a pensar que aquello era un barbarismo inaceptable pero en igual número muchos otros estimaron que el boxeador Armstrong había dado una demostración tan impresionante de coraje y sacrificio personal.  

Le pedimos excusas anticipadas a nuestros lectores si ha habido una o varias interpretaciones de nuestra parte, porque ya hemos contado el accidente que nos privó de documentos invaluables que atesorábamos desde muchos años antes. Empero por el deseo de entregarles a nuestros lectores un documento tan vívido y vibrante y tan lleno de dramatismo como otro no lo hemos visto en el boxeo, le hacemos esta entrega a nuestros lectores en la seguridad de que hemos procurado suministrar en el día de hoy.

 

Imagen de cheyenn.lujan