El titulo es:El desorden del transporte

Últimas noticias

Esta es la vivienda del barrio Vista Mar de Puerto Colombia que alcanzó a construir el italiano Bartolomeo D’addario en 2014.
00:50

La Fiscalía pidió aplazar la formulación de acusación...

00:50

Las coberturas de alcantarillado en la región oscilan en...

Los jugadores e integrantes del cuerpo técnico del cuadro rojiblanco se reunieron el viernes en la tradicional oración antes del comienzo de los entrenamientos.
00:50

Unido y con el compromiso de retomar el camino del triunfo...

Teófilo Gutiérrez Blanco desde la terraza de su casa con el bate en la mano.
00:45

El excátcher, que sufrió un accidente el 13 de junio de...

El director de EL HERALDO, Marco Schwartz, y el presidente del Grupo Argos, Jorge Mario Velásquez.
00:45

El empresario Jorge Mario Velásquez dice que le parece...

La inspectora 12 de Barranquilla, Stella Quintero, junto a la demandante, Elina Fragoso, su hermana Carolina y el abogado de la funeraria.
00:40

En un proceso de pequeñas causas, una familia pudo...

Barcraft Gaming Lounge es uno de puntos de reunión de los amantes de los videojuegos en la ciudad .
00:35

Uninorte, UAC, Smash, Uniatlántico, Just Dance, Hearthstone...

Así quedó el bus, que iba de Barranquilla a Fonseca, donde murieron 5 personas y hubo 37 heridos en 2017.
00:30

Durante los 18 años que lleva construida esta vía que...

El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, y la directora de Planeación, Gloria Amparo Alonso, debieron emplearse a fondo para sacar adelante el PND, que estuvo a punto de hundirse en las comisiones económicas del Congreso.
00:30

La decisión del Gobierno de negociar sus iniciativas con...

Pasaporte, guía turística y dólares de uno de los viajeros.
00:30

Algunos miembros de la delegación de la Administración...

Columnas de opinión
Actualizado hace 1 años

El desorden del transporte

El fin de semana pasado, EL HERALDO publicó un par de artículos que muestran los problemas que enfrenta el transporte público en nuestra ciudad, específicamente sobre el servicio de buses o transporte colectivo, lo que se suma a las dificultades que se observan en el gremio de los taxis y a la oferta ilegal, que tienen su propio rosario de inconvenientes. En ambos casos se denunció el desorden, la desidia, la mala regulación, los problemas de cobertura, los mismos males con los que nació este esencial servicio y que perduran hasta hoy. Sigue sorprendiendo que hasta ahora ningún gobernante local haya sido capaz de enfrentar este asunto con la decisión y urgencia que merece, subestimando el rol fundamental que juega la movilidad para el desarrollo de cualquier ciudad.

Exceptuando la oferta de Transmetro, que merece un estudio diferente, en términos generales en Barranquilla el transporte público colectivo sigue funcionando de la misma manera que ha funcionado desde el primer día. Salvo las mejoras derivadas del avance tecnológico de los vehículos, y una que otra acción mínima, el sistema permanece estático. A diferencia de lo que ha pasado en casi todos los sectores de la economía, donde las empresas se esfuerzan constantemente por mantener el ritmo de la innovación y se preocupan por sus clientes, los transportadores parecen excesivamente acomodados en una artificial zona de confort que luce inmune ante sus propias adversidades.

Lo cierto es que el usuario no es la prioridad, nunca lo ha sido, no parece importarle a nadie. Basta asomar la cabeza en cualquier esquina de la ciudad para comprobar los abusos a los que se debe enfrentar el ciudadano que se ve obligado a usar el transporte público. Además de poner en riesgo la integridad de sus propios clientes, los buses urbanos suelen concentrar todo lo malo que puede hacerse desde un volante, irresponsabilidades inconcebibles, patanerías, impericias, imprudencias, un sistemático irrespeto al código de tránsito y a la consideración que nos merecen nuestros semejantes. Que las empresas transportadoras subsistan a pesar de sus evidentes fracasos se escapa de mi comprensión.

En este desastre aportamos todos, aunque en proporciones desiguales. Los dueños de los buses, por su indolencia y egoísmo; las administraciones distritales, por su falta de voluntad; y por último el ciudadano, que más por necesidad y costumbre termina sometido, acomodado y resignado al absurdo sistema. Sin embargo, el mayor peso de la tarea, y a quienes les corresponde tomar las decisiones pertinentes, recae en las administraciones distritales. Si desde la autoridad no se exigen con rigor las necesarias mejoras, es poco probable que las cosas cambien, lo malo es que nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato, que ya se volvió tigre.

moreno.slagter@yahoo.com
@Morenoslagter

 

Imagen de cheyenn.lujan
Ya soy suscriptor web