El titulo es:La ranchera de Karenina

Últimas noticias

Un joven transita frente a una de las sedes de Electricaribe en el norte de la ciudad.
00:20

La Superintendencia de Servicios señala que la prórroga...

María Poulisse recibe la medalla Barrancas de San Nicolás, de parte del concejal Juan Carlos Zamora.
00:05

Directora recibió medalla Barrancas de San Nicolás....

Foto referencia.
00:01

Así lo confirmó la Armada Nacional de Argentina este...

Uniformados de la Policía en un procedimiento de captura en un establecimiento.
00:00

‘El que la hace, la paga’, ordenado por el presidente Duque...

Luis Fernando Martínez con los empresarios José Gómez, Fidel Gómez, Giancarlo Pugliese y Alessandro Savarese en el panel sobre microfranquicias.
00:00

En la Semana Global del Emprendimiento se analizaron varias...

Grupo de galardonados en la novena edición del Premio Mérito Empresarial de la Unisimón.
00:00

Fueron reconocidos por el Premio Mérito Empresarial.

Comercio en Barranquilla.
00:00

En Barranquilla, el ICC se situó en 2,4% para octubre.

Theresa May, primera ministra británica.
00:00

“Lo que necesitamos ahora es estabilidad”, uno de los...

Jesús David De la Cruz Ortiz, alias Guajirito.
00:00

Ayer fue aplazada diligencia en Palacio de Justicia de...

Ramón Navarro Pereira, exgerente de Triple A.
00:00

Ramón Navarro Pereira espera acordar una reparación con las...

Columnas de opinión
Actualizado hace 5 meses

La ranchera de Karenina

En el mundo de las novelas clásicas uno va y viene, y jura de aquí para allá y traiciona de allá para acá, pero al principio y al final siempre está Tolstói. Es verdad que, por la parte de Proust, a la sombra de las muchachas en flor ningún tiempo es perdido. Tampoco hay casa desolada, ni tiempos difíciles con Dickens. Y en el proceso de leer a Kafka siempre acaba uno en tremenda metamorfosis. Todo eso está muy bien y es maravilloso, pero, en la guerra y en la paz, ahí sigue estando Tolstói: sereno como el bloque de mármol donde se cincelaron palabras eternas y orgulloso porque Ana Karenina, de entre todos los escritores de este mundo y el otro, fue a él solo a quien escogió para que la escribiera a ella.  

No es difícil imaginarse a Ana Karenina, celosa e imperial, cantando La media vuelta señalándolo a uno con el dedo, a todos los lectores traidores y aventureros: “Yo quiero que te vayas por el mundo/ Y quiero que conozcas mucha gente/ Yo quiero que te besen otros labios/ Para que me compares…/ Hoy, como siempre”. Y entonces uno dice que sí, mi amor, y, como caballito de paso, se va por el mundo de las letras sin mirar atrás.

Pero el mundo es una bola y los caminos siempre acaban cruzándose. El día menos pensado te tropiezas de nuevo con la Karenina. Está más bella que nunca, da susto, no la recordabas tan así... 

—¿Tú por aquí…? 
—Yo por aquí.
—¿Y cómo has estado? 
—Encantada de la vida. 
—Si tú supieras que yo nunca…. 

En realidad, no es que esté más bella (un poquito más bella y ya sería fea), sino que, con el tiempo, conforme se viven más experiencias, uno se vuelve más sensible a la belleza y la aprecia mejor. De niños todo es la dulzura de los rasgos y el cabello muñequil. De adulto uno descubre otros mundos –el erotismo y la gracia–, y se hace súbdito del reino de las miradas y los gestos, los andares y los volúmenes, los aromas y el magnetismo natural.

Entonces ahora el mariachi es uno, y con el rabo entre las piernas y ojitos de perro arrepentido le canta a la Karenina: “Nos dejamos hace tiempo/ Pero me llegó el momento/ De perder…/ Tú tenías mucha razón/ Le hago caso al corazón/ Y me muero por volver/ Y volver, volver…¡¡¡volver!!!/ A tus brazos otra vez/ Llegaré hasta donde estés/ Yo sé perder, yo sé perder/ Quiero volver, volver, volver”.

Lo bueno es que Ana no guarda rencores, es generosa y nos vuelve a abrir sus... páginas. Lo mejor del mundo es la reconciliación de amor. Feliches… Pero, claro, al final todo idilio languidece, o como dijo el poeta: “Te amaré por siempre…mientras te ame”. El placer de la variedad. Así que, sin querer queriendo, uno empieza a mirar para otros lados, como perrito asomado por el balcón. Ana lo comprende. Así es la vida. Y el día de tu marcha se vuelve a poner su sombrero de mariachis –¡bellísima!–, y con voz dulce y pesarosa, pero de mucho imperio, te advierte que: “Te vas porque yo quiero que te vayas/ A la hora que yo quiera te detengo/ Yo sé que mi cariño te hace falta/ Porque quieras o no/ Yo soy tu dueña”.

Imagen de JoshMattar

Recuerda que puedes usar tu cuenta de EL HERALDO en cualquiera de nuestros portales:

Inicia Sesión
Regístrate
¿Quieres recibir notificaciones?
Si
No
sssssss
La sesión ha sido cerrada con exito
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1) Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2) Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3) EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4) Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.
Ya soy suscriptor web
#Rusia2018 ¿Cúal es tu marcador? Juega aquí
¿Quieres asistir a la inauguración? Compra tus entradas aquí
¡Estamos listos! marcadores en cero, inicia la segunda fase. Haz tus predicciones AQUÍ
Continuar al sitio
Noticias más leídas del 2017 1