El titulo es:La indignación

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Columnas de opinión
Actualizado hace 1 años

La indignación

Ayer un titular de EL HERALDO daba cuenta de un nuevo episodio de rabia patriótica, en esta ocasión motivado por un comentario de un periodista holandés, quien especulaba que quizá la cocaína que todavía quedaba en nuestro país habría financiado los viajes a Rusia de la numerosa hinchada colombiana. En la nota también se hacía referencia a una humorista de Nueva Zelanda (!), quién al parecer encontró gracioso mencionar que no reconocía a los futbolistas colombianos porque “no tenían polvo blanco en la nariz”. Asombra nuestra capacidad de reacción ante estos asuntos, nuestra inmediata indignación, cuando somos tan poco reactivos para propiciar hechos que verdaderamente cambien nuestras maneras de actuar.

Es curioso. Cuando en alguna tribuna de importancia, sea una película, un noticiero, un libro, o cualquier medio, se hace un comentario incómodo sobre la situación de nuestro país, o se nos relaciona con el tráfico de drogas, o con la violencia sin sentido, los colombianos solemos responder con airado desenfreno. Levantamos entonces nuestra voz ante lo que se considera una ofensa o ataque, aunque la naturaleza del asunto se limite a un hecho humorístico y no tenga mayor importancia. Hasta pareciera que somos una nación unida y solidaria, que sale al paso de todo aquello que mancille nuestro nombre.

Sin embargo, sabemos que no es así. En lugar de lamentarse y armar un berrinche ante lo obvio –¿Acaso quién puede negar nuestra relación con la cocaína, o con la violencia, o ignorar que convivimos con lo ilícito?– podríamos comenzar a comportarnos de otra forma, a censurar en el día a día las faltas contra la decencia y el orden para dejar de vanagloriar la malicia y la habilidad tramposa. En realidad, nos tenemos bien ganada la triste fama que nos persigue hace décadas, lo que nos debe impulsar a redoblar los esfuerzos por transformarnos poco a poco en una sociedad más amable, justa y honesta.

Negar nuestros problemas no los hace menos graves. Sería aconsejable no prestarles tanta atención a esos comentarios que, para ser honestos, tampoco es que hagan tanto daño. Es preferible que nos indignemos y le reclamemos al que tira basura a la calle, o al que pretende volarse en una fila, en suma, a todos aquellos que en su cotidianidad violan el orden que pretendemos alcanzar y que tanto nos empeñamos en sabotear: siempre he creído que a partir de esos pequeños actos de desobediencia se propician luego los grandes desfalcos y crímenes. Quizá la molestia que causaron aquellos videos de hinchas colombianos luego de la derrota ante Japón sea un buen indicio, una esperanza de genuino reproche ante la mal entendida viveza colombiana. No son los torpes chistes de algún extranjero lo que nos tiene sumidos en una realidad tan complicada.

@Morenoslagter
 moreno.slagter@yahoo.com

 

Imagen de jesika.millano
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