El titulo es:La recompensa del maquinuscreador

Últimas noticias

Vigías de patrimonio en el Malecón orientando a turistas.
19:32

Cifras del Sistema de Información Turística del Atlántico...

Harold Ospina, director del Festival de Cortometraje.
19:15

El FICICA se desarrollará desde hoy hasta el sábado. Los...

Elsa Noguera de la Espriella oficializó este martes su candidatura a la Gobernación del Atlántico.
10:36

La exministra de Vivienda ofreció una rueda de prensa en un...

10:35

El máximo tribunal de la justicia ordinaria avaló las...

Cristina Fernández.
10:19

La expresidenta, actualmente senadora, enfrenta su primer...

10:11

El torneo de beneficencia se desarrollará en la modalidad...

10:09

Con esta nueva generación de una de las camionetas...

Los tres capturados con los celulares incautados.
10:01

Los detenidos deberán responder por el delito de...

09:50

Renault comenzó a jugársela toda con este  gran...

09:43

La nueva versión la hace junto al cantante Andrés Cepeda.

Columnas de opinión
Actualizado hace 3 meses

La recompensa del maquinuscreador

Diez años después de la prematura muerte de Rafael Salcedo Castañeda –“El cienaguero ilustre”, cuya ausencia todavía no terminamos de lamentar sus amigos–, un libro publicado apenas el año pasado por Collage Editores y del cual se hizo una nueva presentación anoche en la Biblioteca Piloto del Caribe nos ofrece una nueva faceta de su trabajo con la palabra escrita: la de cuentista.

Se trata de Digamos que cuentos, volumen póstumo que reúne 26 narraciones escritas en distintas épocas, pero en las que, según informa una nota de la solapa, estuvo trabajando hasta pocos días antes de su fallecimiento el 15 de enero de 2008. Son todas más bien breves piezas; algunas incluso ocupan sólo media página o apenas rebasan la página completa. Esta cortedad de su extensión, me parece, tiene que ver mucho con una característica esencial de este trabajo de la cual era consciente su autor, tal como lo revela el título que él eligió para el libro.

El título –Digamos que cuentos– es, en efecto, a mi modo de ver, una declaración de Salcedo Castañeda encaminada a advertirnos que los textos que integran su obra quizá no encajan con las expectativas que pueda tener un lector convencional del género; que sus cuentos se apartan de los estándares habituales, bien porque optan por el empleo de elipsis que escamotean justamente esas partes de la historia que podrían dotarla de un final en el sentido más clásico del término, bien porque deliberadamente carecen del desarrollo esperado y, por tanto, se ofrecen apenas como bosquejos o apuntes de la trama.

Desde luego, eso no quiere decir que no sean piezas completas y de lograda calidad. Su carácter inacabado, fragmentario o abierto no representa una debilidad, o, en todo caso, no impide que logren plenamente su cometido estético en cuanto relatos, salvo algunas que no alcanzan a ser tales, sino más bien cuadros dinámicos, como “Guitarra gitana” y “Belenbelén”, dos textos dedicados a la música flamenca y cubana, respectivamente, o como “Le temblaban las manos” y “La Gardenia Azul”, que son sólo escenas aisladas, escenas como recortadas de un potencial contexto. 

Digamos que cuentos sitúa sus anécdotas fundamentalmente en tres tipos de espacio: uno citadino, que en la mayoría de los casos corresponde claramente a Barranquilla, una Barranquilla que, intuye uno, es más que todo la de los años 1960 y 1970; otro rural, que corresponde a un pueblo costero cuyas señas explícitas permiten identificarlo con el corregimiento de Salgar; y un tercero pueblerino o semipueblerino, que parece corresponder a la población de Ciénaga, Magdalena.

La variedad de los ambientes va emparejada con la de los temas: los conflictos de la vida conyugal; la violencia social y política, que incluye una alusión a un tópico clásico de la narrativa del Caribe colombiano, la masacre de las bananeras, así como una honda aproximación reflexiva, filosófica, a la muerte; los animales domésticos, sobre todo los perros abandonados en la calle; el cine; el carnaval y su desinhibición sexual; el erotismo; la amistad y el amor juveniles de barriada; la impostura de los desempleados vergonzantes y, ya lo dijimos, la música.

Pero hay otro tema que quiero mencionar en párrafo aparte, y es el de la creación literaria misma, al que Salcedo Castañeda le dedica tres cuentos: “Si encuentran un roncito”, “Damari” y “No importa”. Esta notable presencia de la metaficción en el libro no es gratuita: nos revela, creo, las angustias y las dificultades que padecía el autor –que, como sabemos, era un periodista consagrado y productivo– para sacar adelante (para “maquinuscrear”, de acuerdo con su propio neologismo) sus proyectos narrativos de ficción.

“No hay que haber logrado ser publicado para ser un escritor”, leemos en el cuento “Damari”. Es cierto, Rafa Salcedo, pero que lo hayas conseguido ahora nos permite saber en qué gran medida lo fuiste y los serás.

 

Imagen de jesika.millano
X

Hola,

Bienvenido a tu cuenta de EL HERALDO. Aquí puedes conocer más sobre tu cuenta, además de ver y editar su información personal.

Con tu cuenta de EL HERALDO vive una nueva experiencia. Los usuarios registrados tienen acceso a:

Acceso Ilimitado

Accede a EL HERALDO

Bienvenido, por favor ingresa con tu correo electrónico y contraseña registrada.

Recuerda que puedes usar tu cuenta de EL HERALDO en cualquiera de nuestros portales.

Conéctate con tu cuenta de Facebook o Google
¿Tienes problemas para ingresar? Escríbenos a soporteweb@elheraldo.co

Registrate en EL HERALDO

Crea tu cuenta en EL HERALDO y vive una nueva experiencia. Los usuarios registrados tienen:

Acceso Ilimitado

¿Tienes problemas para registrarte? Escribenos a soporteweb@elheraldo.co
x

Reestablecer tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el cual te registraste, para enviarte el enlace para reestablecer tu contraseña.

La sesión ha sido cerrada con exíto
Por favor, complete su información de registro
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1) Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2) Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3) EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4) Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.
Ya soy suscriptor web