El titulo es:Esclavo de sus palabras

Últimas noticias

Fachada de la Universidad de Sucre.
14:36

El senador sucreño Antonio Guerra De la Espriella explicó...

El secretario de Educación William Renan y el contralor Alfredo Moisés presidieron el lanzamiento del PAE.
14:31

Se invierten 5.842 millones en desayunos y almuerzos.

14:03

Los jefes guerrilleros confirmaron su asistencia al...

Imagen de referencia
13:02

En redes sociales circulan videos de un suspuesto arroz que...

Compañeros del dragoneante observan las maniobras del simulacro.
13:00

Este viernes, en medio de un simulacro en las instalaciones...

Wilson Castañeda, director de Caribe Afirmativo, en diálogo con participantes del evento.
13:00

En el Congreso Regional de Paz en el Atlántico, liderado...

Las boxeadoras durante el pesaje, previo a la pelea.
12:39

La pelea se disputará en el Parque Central de Palmar...

El alcalde Alejandro Char.
12:35

El alcalde de Barranquilla entregó un parte de tranquilidad...

Miembros de la Defensa Civil evacuan a uno de los sobrevivientes del derrumbe del edificio.
12:13

A la zona acudirá un personal del CTI de Bolívar que tomará...

Gilma Henao en el pesaje de su hija Mónica Solano.
12:12

La progenitora de la pugilista reconoce que lloró y sufrió...

Columnas de opinión
20 Marzo 2017

Esclavo de sus palabras

Recojo los análisis de Juan Manuel Santos, columnista de El Tiempo en 1996, a raíz del Proceso 8.000 y la crisis de gobernabilidad de Samper. El 1º de marzo escribía: “El problema de fondo, el que realmente afecta su capacidad para gobernar, es que perdió la credibilidad. Cualquier cosa importante que proponga el Gobierno, (…), será interpretada como una nueva cortina de humo…”.

Hoy Santos enfrenta también la pérdida de credibilidad por la financiación de sus campañas, al punto de que la pregunta de moda es: ¿Le cree a Santos: Sí o No? Hoy también, cualquier cosa que proponga será interpretada como cortina de humo y la falta de credibilidad afecta la gobernabilidad, mientras su Unidad Nacional se desbarata con el trasteo de lealtades enmermeladas hacia mejores postores en 2018.

Los resultados de la colaboración judicial internacional dirán si los 400.000 dólares de Odebrecht y los  150.000 de Interbolsa en 2010, son apenas la muestra de lo sucedido en 2014. Mientras tanto, un país fracturado en lo político por un gobierno que desoyó la voluntad popular, en lo económico por el manejo improvidente de una bonanza, y en lo moral por la corrupción rampante, elegirá en 2018 entre más de lo mismo, o un timonazo hacia la recuperación de la credibilidad en sus instituciones, sin la cual tampoco hay capacidad de convocatoria. Por eso sonó desesperado el trino del 14 de marzo:¡Convoco a los líderes del país a una cruzada por Colombia!, después del video en que Santos aceptó el “elefantito” de 400.000 dólares. 

El país no le creyó que se acabara de enterar, y aún si creyera, reclama la responsabilidad política que Santos le exigía a Samper el 22 de marzo de 1996: “La responsabilidad política de todo lo que sucedió en la campaña es una cosa. Otra son las responsabilidades jurídicas. Todo se ha concentrado sobre lo segundo, y todo el mundo se ha lavado las manos frente a lo primero, que es lo fundamental”.

El 26 de enero, su columna fue una emotiva carta que culminó con una admonición con tufillo golpista: “Sea leal con su patria (…): retírese con grandeza y recibirá el reconocimiento de los colombianos y de la historia”.

El 2 de febrero insistió: “La salida del presidente Samper no es, ni mucho menos, la solución a la profunda crisis (…). Es apenas una condición necesaria…”.

El 16 de febrero le restregó a Samper unas declaraciones de 1986: “Pensamos que la palabra renunciar es censurable manifestación de debilidad y que la fortaleza de un gobierno, con el sol a las espaldas, se mide por su capacidad para cohabitar con el desprestigio y los errores de sus funcionarios sin caerse. Cuando lo cierto es que si un gobierno debe apelar a estos procedimientos para no caerse, no debe extralimitarse en su esfuerzo: ya está caído”. 

Contundente. Hoy Santos no solo es esclavo de su realidad sino de sus palabras.

@jflafaurie

Imagen de said.sarquis