El titulo es:El paquete cachaco

Últimas noticias

Mapeo de cejas y depilación con cera a base de aceite de argán.
00:12

Depilación con hilo y cera, y micropigmentación, son...

La familia Vanegas Ramírez espera la llegada del cadáver del niño en su hogar del barrio Villate.
00:12

Padres  denunciaron el caso ante las autoridades y...

Hinchas de la Amarilla disfrutan de un juego de la Selección Colombia en el estadio Metropolitano.
00:12

Ex futbolistas, periodistas y el presidente de la FCF...

Parte del grupo de los 59 connacionales detenidos en un galpón de la Policía de Caracas, Venezuela.
00:10

Gobierno asegura a través del Consulado que ha emitido 24...

Los gobernadores de la Costa, en un reciente encuentro en Cartagena.
00:10

Senadores, alcaldes, representantes del Gobierno nacional,...

Aspecto del canal de acceso a la zona portuaria de Barranquilla.
00:10

El director de la corporación dijo que el proyecto tendrá...

Una de las escenas de la película en la que los protagonistas llevan la cabra.
00:09

La ópera prima de Oliveros, ‘El día de la cabra’, fue...

Un joven lava un taxi en la vía pública en la Ciudadela 20 de Julio, sur de Barranquilla.
00:09

Las autoridades informaron que los establecimientos...

00:08

Futbolistas como Juan Fernando Quintero, Víctor Danilo...

Maquinaria y equipos de las obras de la Ruta del Sol 3, que presenta retrasos.
00:08

Proveedores y contratistas buscan mediación del Ministerio...

Columnas de opinión
Actualizado hace 9 meses

El paquete cachaco

X

Te leo

Es un servicio exclusivo para usuarios registrados en nuestro portal.Te invitamos a crear una cuenta. Si ya la tienes, por favor inicia sesión para comenzar a usar este servicio.
Iniciar sesión

No importa si usted es hombre o es mujer, igual podría sucederle lo que voy a relatarles, pero quiero dirigirme especialmente al conjunto de mujeres. Ellas deberán saber si pertenecen, además, al subconjunto de mujeres que suelen hacer mercado, que manejan, que no saben de mecánica, que viven desprevenidas, y quizá, a la fracción más vulnerable: las que aún creen en la buena voluntad que muestran algunos para ayudar. Sucedió en la Barranquilla que despierta al año nuevo sin temores, donde casi levitamos fascinados con el frescor que traen las brisas. Sucedió en el norte de la ciudad, en un supermercado situado en la carrera 64C con la calle 86, en el atardecer de un agitado día laboral, en medio de un parqueadero atestado de clientes.

Oriana dejó el local y se dispuso a prender el carro. El carro no respondió; tan pronto encendía el motor de su Peugeot, se le apagaba. Como ocurre a las mujeres, su reacción fue levantar el capó con la remota esperanza de que el carro le dijera lo que estaba sucediendo, pero, como ocurre en esa parca relación entre mujeres y carros, el carro guardó silencio. Mientras Oriana dilucidaba el soponcio del Peugeot, entró en escena un cachaco. Educado, generoso, servicial. “¿Sin batería?” Le dijo con el manso acento bogotano que todos reconocemos en el acto. No había respondido Oriana cuando el tipo ya se había ocupado del problema; sin permisos, sin reparos, con premura, afirmó que era la bomba de la gasolina, y, en menos que canta un gallo –si es que aún cantasen en Barranquilla– abrió el baúl del Peugeot, tumbó la silla de atrás y llegó con diligencia hasta la pieza. Lo demás, ocurrió a ritmo cachaco. En segundos ingresaron en escena una niña y una mujer. “Mi familia”, dijo el hombre que, para entonces, le había confesado a Oriana que tenía un automóvil semejante y una bomba de repuesto sin usar. “Si usted quiere, se la vendo” –le dijo– y, sin esperar que Oriana hubiera dicho una palabra, coordinó con la mujer para que ella le trajera de la casa la bomba de gasolina. Tres minutos después la sospecha asaltó a Oriana. Los hombres tan considerados no pertenecen a este mundo, se dijo con suspicacia, pero la mujer, con el manso acento que todos reconocemos en el acto, la entretuvo con un cuento que a los barranquilleros nos enternece: que estaban de vacaciones conociendo la ciudad. Entretanto, el sujeto terminaba su labor y el Peugeot arrancó animoso, tras lo cual, educado, generoso, servicial, pidió a cambio únicamente los varios cientos de miles del valor del repuesto original. Recelosa, Oriana le llevó el carro al día siguiente a su mecánico, y todo indica que la bomba de gasolina nunca fue cambiada. ¿Qué pasó? Parece que una artimaña tecnológica puede afectar el motor de arranque y que, con la ola de forasteros que hoy ocupan la ciudad, ha llegado una maniobra de prestidigitación que podríamos bautizar como el paquete cachaco. Mujeres, están advertidas.

berthicaramos@gmail.co

Imagen de lsolano

Recuerda que puedes usar tu cuenta de EL HERALDO en cualquiera de nuestros portales:

Inicia Sesión
Regístrate
¿Quieres recibir notificaciones?
Si
No
Continuar al sitio

Recuerda que puedes usar tu cuenta de EL HERALDO en cualquiera de nuestros portales:

Inicia Sesión
Regístrate
La sesión ha sido cerrada con exito
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
Ya soy suscriptor web