El titulo es:Descubriendo el agua tibia

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Columnas de opinión
01 Junio 2017

Descubriendo el agua tibia

En octubre de 1492 llegaron los españoles bajo el mando de Colón y cambiaron la concepción del mundo: nos descubrieron. Descubrieron la existencia de un continente colmado de riquezas –la América inexplorada que nos había pertenecido íntegramente– iniciando una era de explotación que dejó a su paso despojo de tierras y de cultura, y millones de muertos. Quinientos veinticuatro años después, y debido al escándalo suscitado tras la ‘Operación Lezo’ –que involucra a la empresa pública que administra los recursos hídricos de la Comunidad de Madrid, Canal de Isabel II–, los españoles, la misma estirpe de los conquistadores de entonces, destaparon una olla purulenta que a muchos colombianos del altiplano les ha parecido otro gran descubrimiento: que nos tumbaron, que le arrancaron de las manos al Distrito de Barranquilla su participación accionaria en la Triple A, la empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo. Sin embargo, todo indica que en aquel momento la complicada situación de la empresa puso a girar la pirinola, y las acciones se acomodaron conforme a las circunstancias y a la astucia hereditaria de ciertos inversionistas, como sucede en Colombia; de manera que, para los barranquilleros, la reciente revelación es semejante a descubrir el agua tibia, o sea, es como afirmar algo que todos sabían. Sabrá Dios si a las alturas andinas no llegó el rumor que circulaba a nivel de mar de que el negocio era redondo para unos cuantos o, llegó y el aparato delictivo que opera secretamente se encargó de apaciguarlo, pero lo cierto es que, en una muestra fehaciente de la inoperancia gubernamental, durante más de veinte años nadie vio, nadie oyó, nadie habló. Entretanto, el organigrama que hoy comienza a revelarse se fortaleció en la clandestinidad hasta concretar sus objetivos. Sin duda, todos tenemos un grado de responsabilidad; unos por acción, otros por omisión, unos por vivos, otros por bobos. Mientras el dinero comenzó a amontonarse en los bolsillos españoles y –según parece– a llenar las cuentas de una insaciable oligarquía provinciana, las generaciones que crecimos bañándonos con totuma todavía andábamos extasiadas con la idea de tener agua corriente; porque desde que los grifos de Barranquilla volvieron a escupir chorros de líquido transparente, después de haber destilado durante lustros lágrimas turbias infestadas de gusarapos, la participación accionaria del Distrito en la Triple A no volvió a importarnos un comino; bastaba con tener agua, estábamos absortos ante el hecho, como Aureliano Buendía “aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. 

Ahora el Procurador General de Nación anda a la caza de pruebas que permitan establecer vínculos de corrupción entre la firma Canal de Isabel II y los contratos de su operación en Colombia. “Lo que indican hasta el momento los hechos es que aquí hubo sobornos” dijo Carrillo. Qué risa... está descubriendo el agua tibia.

berthicaramos@gmail.com

Imagen de adriana.puentes
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