Columnas de opinión
Actualizado hace 1 años

Del coraje a la imprudencia

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Te leo

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Para nadie es un secreto que hay lugares del país que son prohibidos. Para nadie es un secreto que un Estado irresponsable permitió que esto ocurriera permaneciendo impasible mientras grupos al margen de la Ley los tomaban como territorios propios. Para nadie es un secreto que hay regiones desamparadas por el gobierno central y saqueadas por gobiernos locales, en las que los cultivos ilícitos son una forma de supervivencia; que debido al abandono, allí se fortalecieron movimientos guerrilleros, clanes de narcotraficantes y de bandas criminales, y que  la región del Catatumbo ha sido un enclave del ELN y del EPL y, por tanto, una pústula geográfica de donde brota la crueldad que caracteriza a los insurgentes. Por otra parte, es cierto que en el ejercicio del periodismo son inobjetables la libertad de expresión y el derecho a seguirle el rastro a una noticia; que hay que tener mucho coraje para ingresar a estas zonas en cumplimiento del oficio de informar, y hacerlo sensatamente. Periodismo y periodista son un nudo que exige coherencia y reflexión.

Zumbando en los recovecos cerebrales, me quedan muchas preguntas de lo sucedido a Salud Hernández en la región del Catatumbo, quien reconoce su afán de recuperar unos equipos confiscados por la guerrilla, según informaron los medios. “Me dijeron que me los iban a entregar y de paso a dar una entrevista… He sido siempre imprudente, un reportero tiene que ser imprudente para conseguir las cosas”.

Estoy en total desacuerdo. Utilizar tal expresión pudo haber sido una manera de responder a las declaraciones del ELN, que tildaba de imprudencia su presencia en la región, sin embargo, a mi parecer, es también un testimonio de cómo el lenguaje ayuda a crear la confusión en que vivimos los colombianos; porque, una cosa es el coraje y otra bien distinta la imprudencia, y considero inaceptable que una curtida periodista consienta relacionar su oficio con negligencia, precipitación, insensatez, imprevisión, descuido o cualesquiera de los términos que definen la falta de reflexión y precaución para actuar evitando posibles daños. Quizá las severas leyes que rigen el inconsciente le impusieron tal palabra, puesto que, si sus andanzas en el Catatumbo, según dijo una investigación sobre cultivos de coca en esta parte del país, fueron actos de coraje, la aventura de recuperar equipos –que corresponde a los organismos del Estado y acabó siendo un secuestro– significó altísimos costos que pagamos cada uno de nosotros los ciudadanos. Precaución para actuar evitando posibles daños, eso debió considerar Salud Hernández, la misma que por allá en el 2002 dijera de César Gaviria “ese presidente que alquiló un avión para traer un conjunto vallenato a animar su cumpleaños, mientras el 40 por ciento de sus compatriotas no sabía si iba a cenar esa noche”. Como dicen por ahí, esa platica la perdimos.

berthicaramos@gmail.com

Imagen de adriana.puentes

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