El titulo es:Cerebro erótico

Últimas noticias

Juan Carlos Peña, Octavio Ibarra y Juan José Jaramillo en la Semana Global.
00:00

El financiamiento y la planificación estratégica son...

Néstor Martínez, actual fiscal, vinculado al caso como abogado del Grupo Aval.
00:00

Néstor Martínez será investigado por la Comisión de...

Familia liberada.
00:00

Según comandante del Ejército, se trataba de un secuestro...

El presidente Duque presentó las bases del PND.
00:00

Estarán dirigidos a programas para el logro de la equidad...

Pereira fue designado por el presidente Iván Duque.
00:00

En la misma, se solicita que el alcalde sea suspendido...

Interior de la cárcel de mujeres de San Diego.
00:00

En este momento en el penal hay 150 mujeres condenadas.

Operarios de la empresa durante sus labores.
00:00

Se requieren con urgencia recursos del Conpes: Verano.

Maritza Chavarro, directora de la Fiscalía en Sucre.
00:00

La actividad tendrá lugar en la Institución Educativa...

Edmundo Rodríguez.
00:00

La solicitud la hizo a Ramón Navarro, según la Procuraduría.

Sala de espera de un centro médico en Barranquilla.
00:00

La iniciativa fue impulsada por la Alcaldía de Barranquilla...

Columnas de opinión
Actualizado hace 5 meses

Cerebro erótico

Cuando se llega a cierta edad –y, si acaso se ha cultivado el difícil arte de preguntarse lo que parecen cosas inútiles, pero que llevan a entender un poco más el universo que perciben los sentidos–, al menos ya deberíamos saber lo que es correcto e incorrecto, lo que nos gusta o nos disgusta, lo que nos inspira o desmotiva. Deberíamos tener claro en qué y en quiénes creemos, y en qué queremos gastar ese espejismo llamado tiempo al que preferimos considerar como un atributo del futuro. Cuando se llega a cierta edad ya no debería importar si nuestra cuerda genética está ligada a las Maldivas, Pakistán o Tombuctú, si nuestra fisonomía no encaja con el concepto de divina proporción, si nuestros pies son tan pequeños como la estética china de otros tiempos lo exigía, o, por el contrario, se parecen a los rústicos planchones que navegan por el río Magdalena. Lo cierto es que hay un momento de la vida en que, aun habiendo depurado distintas cargas existenciales, comenzamos a preocuparnos por cosas como el volumen abdominal, las manifestaciones extraarticulares de la artritis reumatoide, o la pausada decadencia de la estructura hormonal que supone un infausto desenlace; momentos en que pudiéramos creer que todo está consumado y consumido, y la nada nos acecha. Para entonces, quizá habremos conseguido asimilar lo dicho por el filósofo español Josep María Esquirol: “Los infinitivos de la vida, vivir, amar y pensar, en realidad, se reducen a dos: amar y pensar”, y, además, que todo ocurre en el cerebro. En el sistema que soporta el funcionamiento del cuerpo humano, al que alimentamos durante años con un sinfín de conocimientos y experiencias que son patrimonio fundamental de la madurez. Y, si bien es cierto que pensar, la facultad de predecir, analizar y relacionar ideas para luego actuar, pareciera ser la clave de supervivencia de la especie, el infinitivo amar encierra tantas victorias en el proceso evolutivo, como en las duras batallas de la cotidianidad. El amor es un estado funcional del cerebro, y es allí donde ocurren las hazañas que acaban con el hastío existencial que se asoma con los años.

Según el neurocientífico Rodolfo Llinás, el colombiano que más conoce del órgano más complejo que tenemos, “lo más erótico que existe es el cerebro”. Efectivamente, el erotismo que moviliza todas nuestras ambiciones y emociones, es un producto racional; dice Llinás que uno se enamora con el cerebro, y de un cerebro con el que pueda interactuar. “Uno no se enamora de una mujer porque tiene unas tetas buenísimas”. “Amar es cerebralmente un baile y hay que bailar con el que pueda danzar con el cerebro de uno”. Por gracia, a lo largo de la vida el órgano primordial sigue siendo un deseoso delirante dispuesto a ensanchar su visión del mundo. Tal vez por eso, a cierta edad, uno debería saber que la batalla por librar es hedonista y solitaria, y que exige ensimismarse a disfrutar las recompensas de ese erotismo providencial.

berthicaramos@gmail.com

Imagen de JoshMattar

Recuerda que puedes usar tu cuenta de EL HERALDO en cualquiera de nuestros portales:

Inicia Sesión
Regístrate
¿Quieres recibir notificaciones?
Si
No
sssssss
La sesión ha sido cerrada con exito
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1) Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2) Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3) EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4) Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.
Ya soy suscriptor web
#Rusia2018 ¿Cúal es tu marcador? Juega aquí
¿Quieres asistir a la inauguración? Compra tus entradas aquí
¡Estamos listos! marcadores en cero, inicia la segunda fase. Haz tus predicciones AQUÍ
Continuar al sitio
Noticias más leídas del 2017 1