VPH: la vacuna que la Costa se rehúsa a acoger

Pese al respaldo científico de las autoridades mundiales a este biológico que en Colombia se administra de forma gratuita, los índices de la región están en lo más bajo. Barranquilla tuvo una cobertura de 8,9% y 0,8% en 2018 para primera y segunda dosis.

Por: Estefanía Fajardo De la Espriella @Estefaniafd

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Pese al respaldo científico de las autoridades mundiales a este biológico que en Colombia se administra de forma gratuita, los índices de la región están en lo más bajo. Barranquilla tuvo una cobertura de 8,9% y 0,8% en 2018 para primera y segunda dosis.

La Región Caribe no ha avanzado sustancialmente en el esquema de vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) en los últimos años, así lo indica un cruce de cifras entre el Ministerio de Salud y Protección Social y las diferentes secretarías de Salud de los departamentos y capitales de la Costa realizado por ELHERALDO. Aunque el panorama nacional es un poco más alentador, registrando un leve aumento después de una caída abismal en 2015-2016, los registros del Caribe siguen bajando. 

Es tan crítica la situación que, en Barranquilla, por ejemplo, la baja según cifras entregadas por Minsalud fue de 99,2% en la aplicación de segundas dosis del biológico entre 2012 y 2018 en niñas que van de 9 a 17 años. El año pasado esa cobertura la ubicó como la tasa de vacunación más baja del país.

EL HERALDO consultó a los responsables de cada entidad y encontró que la mayoría de ellos atribuye la falta de avances en la aplicación del biológico al rechazo colectivo que genera la vacuna por el fenómeno de las niñas que sufrieron desvanecimientos en el municipio de El Carmen de Bolívar, en 2014. 

El camino —o por lo menos el más indicado para abordar el tema— sería empezar por hablar del esquema nacional de vacunación. Dentro de este, que se da de manera gratuita a los colombianos, se encuentra la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) desde 2012. Sí, la del caso anteriormente mencionado. Va dirigida a las niñas escolarizadas de cuarto grado de primaria y no escolarizadas que hayan cumplido 9 años. Sin embargo, a nivel general se podría decir que la población es entre 9 y 17 años. Las dosis se dividían en tres, la primera es la fecha elegida para la vacunación, la segunda seis meses después de la primera dosis y la tercera y última se aplica 60 meses después de la primera dosis. Ahora en este esquema se habla de dos dosis y el intervalo mínimo entre estas es de cinco meses.

Y como vamos por pasos, lo siguiente entonces sería hablar de la cobertura de esta vacuna para evitar  no solo cáncer de cuello uterino, sino de vulva, vagina, ano y cáncer de orofaringe, según estudios respaldados por instituciones como la Organización Mundial de la Salud que brindan un panorama completo y actual de Colombia y la Región Caribe. En 2012 la cobertura nacional de la primera dosis alcanzó el 97,9% y la segunda 96,8%, al año siguiente la primera dosis alcanzó el 94,8% y la segunda 72,6%. 

Para 2014 las tasas fueron 82,4% y 27,6% para cada dosis y en 2015 se cubrió el 60,3% y 32,5%. En 2016 la caída fue más drástica, la primera dosis bajó hasta 6,1% y la segunda a 1,6%, mientras que en 2017 se recuperó subiendo a 16,1% y 3,4% en primera y segunda dosis respectivamente. El promedio nacional en 2018 fue de 28,9% y 8,9%. 

En el país, Cali (68%) y Nariño (+50%) son los lugares con mejores indicadores. Distantes de lo que representa el Caribe y evidencia de que se pueden recuperar las coberturas después de un episodio mediático y evitar la muerte de 2.300 mujeres, que son las cifras actuales en nuestro país por cáncer de cuello uterino cada año.

Percepción

“La vacunación arrancó en el 2012. Fuimos un país tremendamente exitoso, alcanzamos a tener cobertura para tercera dosis en 89% de la meta, era un país de mostrar. Para el 2013 se vacunaron las niñas entre 9 y 17 años, escolarizadas o no y en un esquema diferente. Ya era primer día, seis meses y cinco años. Ese era el objetivo”, explica Lina Trujillo, ginecóloga oncóloga, subdirectora general de atención médica y docencia del Instituto Nacional de Cancerología.

Pero lo que iba marchando a buen ritmo, siendo “un país de mostrar”, se enfrentó al miedo de miles de padres que vieron a través de medios de comunicación los desmayos de varias niñas y jóvenes. 

—Yo le dije que no. No autoricé que le pusieran esa vacuna —, aseguró Andrea* al recordar que hace un par de años su hija llegó del colegio con un consentimiento que debía ser firmado por ella para ser vacunada en la jornada que harían en su institución. 

—¿Por qué?

—¿No viste todo lo que le pasó a esas niñas? —, es la respuesta dada por la madre. 

Ella no consultó a un especialista, no acudió a un puesto de vacunación, ni siquiera —aunque eso podría también ser beneficioso— buscó en Internet. La percepción ganó en esa familia la lucha ante la protección de un cáncer que cobra la vida de 250 mil mujeres en el mundo, de las que 2.300 son colombianas.

Y es que así funcionaba. La estrategia nacional para el 2013 fue acudir a los colegios a vacunar a las niñas a partir de cuarto grado. Ellas debían llevar un consentimiento de sus padres y se aplicaba el biológico en la institución. 

“La vacuna que estamos aplicando en el país protege contra cuatro tipos del virus que son el 6 y el 11, y el 16 y 18, que son los responsables del 70% de los cánceres causados por VPH alrededor del mundo aproximadamente”, expresa el Ministerio de Salud.

Carlos Castro, director científico de la Liga Colombiana Contra el Cáncer, explica que el de cuello uterino es un cáncer que ha sido demostrado que lo causa el virus del papiloma humano. “Para fortuna de la humanidad se encontró lo que causaba el virus y ya se tiene la vacuna que lo previene, esta vacuna está aceptada en más de 130 países y se han administrado más de 280 millones de dosis en el mundo. La seguridad y eficacia de la misma la respaldan entidades internacionales”.

En 2014 ocurre el evento del Carmen de Bolívar —que fue catalogado por el Instituto Nacional de Salud, después de dos estudios, como una reacción psicógena masiva— y la confianza hacia la vacuna y el programa cae. 

“Se han realizado hasta el momento dos investigaciones las cuales han hecho revisión de los síntomas y signos presentados en las jóvenes, una por el Instituto Nacional de Salud y la otra a petición de los padres realizada por un grupo investigador de la Universidad de Cartagena, cuyos informes no revelan una asociación de la presentación de síntomas con la aplicación de la vacuna contra VPH”, asegura la Secretaría de Salud de Bolívar a este medio, manifestando que han desarrollado “un seguimiento constante”.

Pese a eso, en los dos últimos años las cifras han indicado una recuperación en la vacunación, aunque lenta, pero en aumento. “Ha sido generalizado”, dice el Ministerio, sin embargo es importante recalcar departamentos como Nariño y municipios como Cali. “Ha habido zonas del país que han hecho un abordaje integral, intersectorial, tener la vacuna en todos los puntos; aunque, en la Región Caribe las coberturas no son tan buenas”. 

“No hemos recuperado ni la confianza, y la vacunación como programa y estrategia prioritaria para el control del cáncer de cuello uterino se perdió”, dice Trujillo.

La especialista explica que el cáncer de cérvix es una enfermedad más mortal que el cáncer de seno. “La tasa de cáncer de seno es 44 por 100 mil mujeres, y mueren 11. En cuello uterino la tasa es 12.7, pero se mueren 5,7. La mitad fallece por la enfermedad”.

No es solo en Colombia

¿En qué radica la desconfianza? No se trata de un fenómeno único el que hay en Colombia. Ya ha sucedido en otros países.  Xavier Bosch, del Programa de Investigación en Epidemiología del Cáncer del Instituto Catalán de Oncología, indica que esta vacuna tiene muchos aspectos singulares que la hacen diferente de las pediátricas. “Estamos vacunando a niñas jóvenes adolescentes y no es usual, además intenta prevenir las infecciones por el VPH que se transmiten por los contactos sexuales. Por lo tanto tiene varios ingredientes que la hace difícil de entender para poblaciones de padres, incluso escuelas y médicos que deben saber que se trata de un descubrimiento de una patología relativamente nueva”

Si es segura y los estudios científicos así lo han comprobado, ¿qué pasa entonces?, ¿qué sigue? Bosch asegura que este tipo de eventos forman parte del mismo esquema, “es inevitable que si uno vacuna a toda la población femenina, todas las patologías, enfermedades y desgracias que normalmente ocurren en la población joven sigan ocurriendo en la población vacunada. No es extraño que después, días o meses siguientes a la vacunación, ocurran episodios de diagnóstico de la misma manera que surgían desde antes de vacunar. Lo esencial es demostrar que no aumenta ninguna de las patologías que ya ocurrían”. 

Japón, como Colombia, ha bajado notablemente sus cifras. Ellos sospechaban que producía un dolor insoportable en la zona de la vacunación y ese es un fenómeno que en el resto del mundo no se ha observado. De la misma manera que lo que ocurrió acá no ha pasado en ninguna otra parte. “Así que entendemos que es pura coincidencia que un episodio vacunado le siga algún otro fenómeno sanitario. En el caso de Colombia eran desmayos, pseudoconvulsiones, o el episodio de dolor local en Japón, que tampoco se dio en ningún otro lugar”.

Para Minsalud ese puntualmente se trata de un tema manejado con bastante desinformación teniendo en cuenta que las sociedades científicas y la OMS se han pronunciado en diferentes oportunidades “acerca de la seguridad de la vacuna contra el VPH y la no asociación con enfermedades autoinmunes o de otro tipo” y continúan recomendando la vacunación como estrategia para disminuir el cáncer de cuello uterino en el mundo. 

Y por otra parte, no menos importante, está el tema de el foco que le dan algunos padres de familia: sexualidad. Ante esto el Ministerio es claro. “Esto no es un tema de sexualidad, es de garantizar la protección temprana contra esta enfermedad”. 

También está el movimiento antivacunas, considerado en Estados Unidos como una emergencia de salud pública. Además, según una encuesta del Eurobarómetro, casi la mitad de los europeos cree que las vacunas son peligrosas para la salud humana, una cifra alarmante teniendo en cuenta las consecuencias que se puede tener y el tirar a la basura años de avances científicos, por ejemplo, con el sarampión.

“En Minsalud y en las organizaciones dedicadas a la Salud Pública están elaborando planes específicos para retomar el interés por esta vacunación y estimular a los padres y las organizaciones sanitarias para volver a los niveles que tenía antes de este episodio. Hay que hacer un esfuerzo muy grande en información y comunicación”, dice Bosch. 

El manejo

Descentralización es la palabra clave. Es decir, el Ministerio entrega los biológicos a las Secretarías de Salud y son los Gobernadores y Alcaldes los encargados de desarrollar políticas y estrategias para su aplicación. En este caso, el ente nacional da, por ejemplo, a la Secretaría de Salud del Atlántico y a la de Barranquilla las vacunas contra VPH y es el Gobernador y el  Alcalde, respectivamente, los encargados de organizar junto a sus secretarios las estrategias para difusión, entrega y aplicación de estas, ya sea a través de campañas o de llevarlas a los puestos de vacunación y EPS —aunque su labor sea la de inspección, vigilancia y control—.

Para el esquema nacional de vacunación —que incluye todas las vacunas—, el Ministerio ha entregado al Atlántico $9.829.113.286 en biológicos, mientras que a Barranquilla $9.679.223.837. De esas cifras un porcentaje va enfocado a la vacuna contra el VPH.

Además, el ente nacional ha invertido recursos cercanos a los $330 mil millones para “garantizar el suministro y abastecimiento adecuado de vacunas en todo el territorio nacional”. ¿Qué está pasando entonces con la aplicación?

La meta nacional, dice el Ministerio, es tener coberturas por encima del 95%, “garantizando estas coberturas podemos estar tranquilos que tendremos una reducción de esas 2.300 muertes que tenemos anualmente en el país por cáncer de cuello uterino”. Porcentaje que el país no ha alcanzado, y mucho menos el Caribe, donde cinco años después las cifras siguen teniendo nombre y apellido: Carmen de Bolívar... y, al parecer, poco empeño en borrarlo.

Barranquilla

Las cifras entregadas por el Ministerio de Salud y Protección Social señalan que Barranquilla, durante 2018, tuvo una cobertura en la primera dosis de 8,9%, la más baja del país. La segunda dosis de ese mismo año bajó a 0,8%, manteniéndose en el fondo de la tabla nacional entregada por el ente. De este último dato se concluye una caída de 99,2% —comparado con la cifra de la segunda dosis de 2012, que era de 100% (todos los biológicos fueron aplicados)— mientras que la primera dosis para 2012 fue de 92%.

Ante esto, a través de información enviada por correo electrónico, la Secretaría Distrital de Salud señala que en la primera fase, que corresponde al año 2012, “se aplicaron 9.683 vacunas, para una cobertura del 92%, en niñas escolarizadas con rangos de edad entre los 9 y 17 años; mientras que en 2018 se aplicaron 2.964, lo que significa una disminución de más del 50%”. 

“Esta reducción notable en la cobertura del número de niñas vacunadas podría ser atribuida a múltiples informaciones erróneas posteriores al incidente ocurrido en el Municipio del Carmen de Bolívar”, sostienen.

Las estrategias desarrolladas por ellos, dicen, van encaminadas a la “promoción de la vacunación a todas las niñas en los rangos de 9 a 17 años, como el lanzamiento de la jornada de vacunación y actividades educativas en los colegios con las estudiantes, los padres de familias y docentes; la promoción de  la vacuna en Pasos y Caminos y la concertación de acciones con las IPS y con las aseguradoras, a fin de  movilizar recursos para la aplicación”.

Al respecto de campañas actuales, manifiestan que “en este momento las vacunas son aplicadas a libre demanda en los diferentes puntos de vacunación sin metas fijas definidas por el Ministerio de Salud”.

Sucre

Con vacunación de 1,4% en la segunda dosis de 2018, según los datos del Ministerio de Salud. La primera dosis de ese año tuvo 24,1% de cobertura. Comparando las cifras del año pasado con las de 2012, la baja en la segunda dosis fue de 98% debido a que se registró hace siete años una cobertura de 99,4%. Respecto a la primera dosis, para 2012 obtuvo el 100% de aplicación, una caída de 75,9%.

Patricia Silva Pacheco, secretaria de salud de Sucre, sostiene que a nivel nacional “Sucre está dentro de los primeros departamentos”.

“Tal vez el Programa Ampliado de Inmunización (PAI) es el que está sacando la cara por Sucre. Hemos alcanzado cobertura de 95%”.

Aseguró además que hace unas semanas realizaron el lanzamiento “de la campaña de Minsalud”, la cual “ha sido exitosa”. En tema de recursos, aseguró que son “todos los recursos de PIB indicados por el Ministerio y los recursos de SGP”.

Magdalena

Magdalena presentó el año pasado una cobertura de 23,3% para la primera dosis y 3,2% la segunda. En 2012 se dio el 100% en primera dosis y 99,8% en segunda, lo cual representa una caída de 76,7% y 96,6% respectivamente.

Anselmo Hoyos, secretario de salud de Magdalena, asegura que “esta es una situación generalizada en todo el país”. “Es el tema que ocurrió en El Carmen de Bolívar el que puso en prevención a la población”.

Para él, hay que hacer un trabajo para convencer a la población que los beneficios que trae esta vacuna son grandes. “En la segunda jornada de vacunación que hicimos se dio una intensificación de esa vacuna, e hicimos una promoción en la población de esa edad, de convencer a los padres para que llegaran a los puestos”.

En cuanto a la puesta en marcha de estrategias, involucrar a los actores del sector salud y financiamiento de campañas, responde: “el biológico lo da el Ministerio, nosotros lo que hacemos es dar la logística para desarrollar este proceso de vacunación”.

Cali

“Hoy las coberturas de vacunación con segundas dosis pasaron de 13% en 2017 a 88% y del 67% con primeras dosis. Es un resultado que está por encima de todas las ciudades capitales del país y lo que queríamos era eso, mostrar que se trató de un reto donde participó toda la ciudad”, así explica Nelson Sinisterra, secretario de salud de Cali los avances en vacunación contra VPH que han tenido en los últimos años.

“Empezamos a pensar una estrategia para reactivar la vacunación en nuestra ciudad y contempló que lo más importante era recuperar la confianza de todos, de los padres de familia, entorno escolar, trabajar con las sociedades científicas, pediatras, empresas prestadoras de planes de beneficios y con el Ministerio”, sostiene. Entonces decidieron iniciar un proyecto que tuvo como punta de lanza un plan de medios que permitiera que la gente accediera a la información acerca de la seguridad y la importancia de vacunar contra el VPH. 

Su estrategia se basó en varias etapas. “Había que poner de acuerdo a todo el mundo primero. Siguió un plan de capacitación”. Luego de eso fue cuando sacaron sus equipos de vacunación, “fue necesario hacer inversiones en eso para tener nuevos y que fueran a los entornos educativos”.

Cesar

En la cifra de la primera dosis de 2018, Cesar se mantiene acorde a la media nacional con 28,9%, sin embargo, el bajón llega para la segunda, cuando presenta 5,1% (teniendo como promedio nacional 8,9%). La caída se presenta frente a 2012 que tuvo 100% de cobertura en la primera dosis y 99,2% en la segunda. Comparando a 2013, cuando la estrategia cambió a 0-6-60 las cifras del Ministerio dicen 99,9% para primera dosis y 92,7% para segunda. Jorge Juan Orozco, secretario de salud del Cesar, sostiene que “desde que hubo el tema en Bolívar son renuentes a la vacunación. No ha sido fácil aumentar las coberturas”. Manifiesta además que se encuentran “en temas de socialización y buscar retomar que se vacunen”.

Sobre el dinero destinado a desarrollar campañas, crear alianzas y demás elementos que permitan aumentar la cobertura de vacunación, indica que no tienen “un recurso definido”, explica además que “el biológico lo envía el Ministerio y nosotros lo enviamos a las EPS para que sea aplicado”.

Córdoba

“Una vez empezó la vacunación, las dosis aplicadas mostraban el éxito de la estrategia implementada por Minsalud; sin embargo, luego de lo ocurrido en el Carmen de Bolívar las dosis se redujeron significativamente y Córdoba no fue la excepción”, dice Francy Velásquez, coordinadora departamental del PEI, a través de correo electrónico. Este departamento tuvo una cobertura de 95,9% y 94,3% en primera y segunda dosis para 2012. En 2018 las cifras descendieron a 24,2% y 4,4%.  “A partir de septiembre de 2018 se inició con éxito la campaña de recuperación de la confianza en la vacunación con la participación de los equipos PAI municipales, direcciones locales de salud, EAPB que operan en el departamento y aliados estratégicos del programa como la Sociedad Colombiana de Pediatría Seccional Córdoba, los medios de comunicación y los programas de Enfermería de las universidades”, indica Velásquez.

Bolívar

En el departamento donde surgió el evento al que muchos señalan de responsable de la baja abismal de aplicación presentó en 2012 el 98,1% y 96,1% de cobertura en primera y segunda dosis. En 2018 se registró, según Minsalud, el 17,4% y 2,9%.  EL HERALDO solicitó las cifras a la Secretaría Departamental de Salud, pero fueron enviadas vía correo electrónico las del esquema completo de vacunación sin incluir las cifras de VPH. 

Cartagena

La capital de Bolívar presentó en 2012 una cobertura de 93,8% en la primera dosis y 83,6% en la segunda. Al año siguiente fue de 94,7% y 54,1% y en 2018, según cifras de Minsalud, 11% y 1,6% para primera y segunda dosis. 

EL HERALDO solicitó las cifras a la Secretaría Distrital de Salud, pero no fueron enviadas, así como entrevista con los voceros oficiales de la dependencia. 

Estudio global

Un estudio publicado el año pasado por la Biblioteca Cochrane muestra que las vacunas contra el virus del papiloma humano (VPH) protegen contra las lesiones cervicales en mujeres jóvenes.

En el estudio se agruparon los resultados de 26 experimentos clínicos con 73.428 mujeres participantes. Allí se encontró que es segura y además logró disminuir el riesgo de cualquier lesión premaligna.

La evidencia muestra que la vacuna no parece aumentar el riesgo de efectos secundarios graves, “que fue de aproximadamente el 7% tanto en los grupos vacunados con el VPH como en los grupos de control”. 

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