El Heraldo
Steven Benton
Ciencia

“Ningún lugar se está calentando tanto como la Antártida”

En ‘Relatos del confín del mundo (y del universo)’ Juan Diego Soler, astrofísico colombiano, habló con EL HERALDO y reunió sus vivencias en uno de los lugares más misteriosos de la Tierra.

Como un desierto helado, inhóspito, inhumanamente frío e ideal para ejercer la ciencia describe Juan Diego Soler a la Antártida. Tiene propiedad para hacerlo, pues este astrofísico colombiano llegó a este continente en 2010 para trabajar con los telescopios BLASTPol y Spider. 

Soler conoce casi que de memoria las aventuras de decenas de personajes que inspiraron su viaje a este continente. Es así como su experiencia en la Antártida está acompañada de las historias de Marco Polo, Fridtjof Nansen, James Clark Ross,  Jean-Baptiste Charcot y Ernest Shackleton, entre otros más, en su libro ‘Relatos del confín del mundo (y del universo)’. 

Escrito como una bitácora de exploradores, este libro reúne en sus 578 páginas una aventura al “último lugar de la Tierra”, datos históricos y mucha ciencia explicada en palabras simples. A su vez, también es  un llamado de atención a la humanidad para hacerle frente al cambio climático que cada vez deja más pistas de lo que podría suceder en el planeta. En últimas, la Antártida es, citando al autor, “un santuario de vida salvaje y de ciencia”. 

 

P.

En el libro usted cuenta que el interior de la Antártida no fue explorada sino hasta el siglo XX. Al ser un lugar aún misterioso para la humanidad, ¿cuál es su mirada de esa zona casi que desconocida para el mundo?

R.

 Yo estaba obsesionado por ir y trabajar en mi oficio. Fue la razón por la cual me uní a ese proyecto. Pero más allá de tener Antártida en el mapa, pues no tenía realmente las coordenadas ni estaba familiarizado con qué era ese continente y eso era lo que quería transmitir en el libro. Primero que hay una porción enorme del mundo que ignoramos y desconocemos; segundo, que es una porción de la cual depende la vida de muchos de nosotros, y tercero era comunicar cómo son esas historias de fronteras. Para mí fue un descubrimiento total.

P.

¿Por qué es tan importante la Antártida para la ciencia?

R.

Primero es porque gracias al Tratado Antártico es un santuario de vida salvaje y de ciencia. Este protege las regiones en latitudes sur del planeta para que solamente se realicen estudios científicos. La segunda razón es que en la Antártida está el registro del clima en nuestro planeta, es un continente que tiene un glaciar de más o menos tres km de espesor (como si fuese de Barranquilla a Bogotá de espesor). Ese hielo es nieve que se ha ido acumulando a través del tiempo y es cómo si se leyera el libro de la atmósfera de la tierra en cada una de esas capas. El aire que se quedó en ellas nos dice cómo ha ido cambiando la atmósfera del planeta a lo largo de los milenios. Ese registro es el principal insumo que tenemos para estudiar cómo los humanos hemos afectado la atmósfera de la Tierra y hemos producido las condiciones que nos han llevado al calentamiento global. Ningún lugar de la Tierra se está calentando tanto como el este de la Antártida.

El frío antártido es, según Soler, “inhumano”. Steven Benton
P.

Usted rescata en el libro la frase “el día que el Tratado Antártico se acabe, ese día la humanidad se va al demonio”, ¿por qué?

R.

Yo no soy futurólogo, pero sí hay indicaciones que nos pueden decir para dónde van los tiros. El Tratado  es uno de esos edificios que hemos construido como especie, que ha permitido las relaciones entre países. (...) El Tratado es un puente que está tejido entre naciones y cuando se comienzan a erosionar es cuando tenemos que estar alerta de que algo puede suceder.
 

P.

También habla de la comunicación desde la ciencia y en una entrevista también menciona que quiere que este libro lo lean los niños, sobre todo su hija, ¿su lenguaje está apto para que ellos lo comprendan?

R.

Sí. No digo groserías y es un avance (risas). Está dedicado a mi hija porque creo que vivimos en un momento en el que es como si fuese una cápsula del tiempo que se puede abrir más tarde y que se puede decir tanto de lo que habla el libro como lo que estamos viviendo ahora. Entonces estaba pensando en qué quisiera que ella supiera de lo que estamos viviendo ahora: el cambio climático que es la urgencia fundamental de la humanidad, el desafío más grande que tenemos como especie, pero también estamos viviendo en medio de una pandemia que nos está mostrando realmente cómo las estructuras sociales y científicas reaccionan a una emergencia. Está escrito en un lenguaje de libro de aventuras y me imaginaba que un papá puede leerle este libro a un hijo para dormir. Obviamente hay historias que le van a generar pesadillas, pero es parte de la aventura. 

P.

¿Fue fácil escribir sin tecnicismos?

R.

Intenté no hacerlo aburrido. No sé si alguien se convertirá en experto en diseño térmico con los capítulos en los que yo explicó qué hice para el globo, pero por lo menos intenté que no fuese aburrido y que la gente se quedara con lo que sucedió. Es un libro de aventura, no de física. Para mí eso es la física y eso intento transmitir, más allá del tecnicismo. 

Telescopio BLAST-Pol durante las pruebas en 2010. BLastpol
P.

Usted estuvo en la base McMurdo, alejado de la mayoría de la humanidad, ¿eso lo preparó para vivir el encierro de la pandemia?

R.

Parte de lo que uno aprende allá es cómo vestirse y cuidarse. Como el ambiente es cerrado, McMurdo lo trata de forma sanitaria, como si fuese un barco. Si te enfermas no sales de la habitación, comes dentro de ella y hay que lavarse las manos todo el tiempo, pues hay una estación de lavado de manos. Entonces, apenas comenzó a sonar el coronavirus yo me acordé de todas esas instrucciones que ya me sabía. La vida es una expedición y estar en ella no es ‘sálvese quien pueda’, sino que hay que ir abriendo la brecha y estar a cargo de uno, pero también de los otros. Volver a ese estado me recordó esa vida pequeña en la Antártida.  

P.

A lo largo del libro hay reflexiones sobre el cambio climático, sobre todo en el último capítulo, ¿qué se puede decir de esta realidad que estamos viviendo?

R.

Es difícil. El calentamiento global no es como el cometa de la película. No es un cometa que da un porrazo y todo se acaba. Todo es mucho más lento. Es un proceso lento que estamos entendiendo. No hemos sabido contar el cuento. Entonces el calentamiento global no es que Tunja se va a volver como Barranquilla. El calentamiento global es mucho más complejo. En la última glaciación, que es lo que hemos conseguido en los registros de Antártida, Groenlandia, y otros casquetes, lo que dice es que las condiciones de estabilidad climática que existen y que han existido en los últimos 10.000 años, que es lo que ha dominado nuestra civilización, se están acabando. Entonces, calentamiento global no es tan sencillo como decir que globalmente las temperaturas se van a aumentar. Eso tiene un montón de implicaciones que lo que va a suceder es que muchos lugares que son estables para la vida humana no lo van a ser. La Antártida es un ejemplo.

El libro es un llamado a abrazar la complejidad del mundo y el descubrimiento de Antártida es una metáfora perfecta de cómo es que se descubren las cosas. Al principio el planeta era como si hubiéramos entrado en una habitación oscura y uno no sabe dónde están las cosas. Uno se tiene que aprender a ubicar y lo mismo sucede con el calentamiento global y el covid. Estamos viendo de a poquitos cómo ubicarnos y entender las cosas. Antártida está marcando el norte de lo que puede suceder en el planeta.

Lanzamiento del telescopio BLAST-Pol en 2012. Steven Benton/ BLastpol
P.

Sabemos, y usted lo cuenta en el libro, que la ciencia ha sido un área trabajada y dominada por hombres. Y aunque esto hoy día ha ido cambiando, ¿cómo ve el posicionamiento de las mujeres en la ciencia? ¿Qué falta para que cada vez sean más las que se posicionen en esta área?

R.

Como astrónomo tengo una deuda importante con las mujeres porque es una ciencia que en parte creció gracias a las mujeres. Fue una mujer la que descubrió las estrellas cefeidas con las que se construye el modelo de expansión del universo. Fue una mujer la que descubrió la composición del sol. Las mujeres han tenido un papel fundamental en la física en últimas porque no era una de esas ciencias duras en la cual la dominancia del hombre era total, sino que tuvieron esos espacios para desarrollarse.

Cuando hablamos de equidad de género en astrofísica estamos hablando de honrar la historia del campo de investigación que tenemos y entonces es una deuda que tenemos. Necesitamos que haya más masa crítica de mujeres en astrofísica y en todas las ciencias porque no nos podemos dar el lujo de excluir a la mitad de la población simplemente por el género. 

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