'Aquí demostramos que la exposición a un habla monolingüe o bilingüe tiene efectos diferentes al nacer sobre la 'codificación neural' del tono de voz y los sonidos vocálicos: es decir, cómo el feto ha aprendido inicialmente la información sobre estos aspectos del habla', explica Natàlia Gorina-Careta, coautora del estudio cuyas conclusiones se han publicado este miércoles en la revista 'Frontiers in Human Neuroscience'. Al nacer, los recién nacidos de madres bilingües parecen más sensibles a una gama más amplia de variaciones acústicas del habla, mientras que los recién nacidos de madres monolingües parecen sintonizar más selectivamente con la única lengua en la que han estado inmersos, explican los autores. El equipo puso electrodos en la frente de los bebés para medir la 'respuesta de seguimiento de frecuencia (FFR) a la reproducción repetida de un estímulo sonoro compuesto por cuatro etapas: la vocal /o/, una transición, la vocal /a/ en un tono estable y /a/ subiendo de tono. El FFR mide con qué precisión los picos de acción producidos por las neuronas de la corteza auditiva y el tronco encefálico imitan las características de las ondas sonoras del estímulo. Un FFR más característico es prueba de que el cerebro ha sido entrenado más eficazmente para captar con precisión ese sonido. Por eso, el FFR puede utilizarse como medida del grado de aprendizaje auditivo, experiencia lingüística y entrenamiento musical. La prueba demostró que el FFR a la reproducción del sonido /o a/ era más distintivo, es decir, mejor definido y con una mayor relación señal-ruido, en recién nacidos de madres monolingües que en los de madres bilingües. Los resultados sugieren que el cerebro de los fetos de madres monolingües había aprendido a ser sensible al máximo al tono de una sola lengua, en tanto que el cerebro de los fetos de madres bilingües parecían haberse vuelto sensibles a una gama más amplia de frecuencias tonales, pero sin generar la máxima respuesta a ninguna de ellas. Por tanto, es posible que exista un equilibrio entre eficacia y selectividad en el aprendizaje del tono, apunta el estudio. 'Nuestros datos muestran que la exposición prenatal al lenguaje modula la codificación neural de los sonidos del habla medida al nacer', a la vez que 'aportan nuevos conocimientos sobre sus efectos', concluye Escera.